Hay que dejar que salgan las emociones


Pega .la depresión en Navidad

 

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+ Llanto, rabia, aflicción, desesperación, soledad, culpa, negación o incluso alivio son sentimientos normales y sanos que aparecen cuando una persona nos deja para siempre

El psicóloga Ana Gabriela López Ovalle dice a FUERZA AGUASCALIENTES que así como diciembre es el mes del amor, de la alegría y la esperanza, también es uno en donde para muchas personas resulta doloroso y es la época en donde existe más de depresión.

El duelo es el dolor que vivimos ante la pérdida de un ser querido o, a un nivel posiblemente inferior, por un despido laboral, un traslado o un divorcio.

En épocas como la Navidad, con sus reuniones familiares, se avivan los recuerdos de forma aguda y es normal sentir una cascada de emociones y sentimientos ante esa silla que queda vacía en el hogar.

En entrevista a propósito de la Navidad, Ana Gabriela dice que buscar apoyo en familiares y amigos o terapeutas, y permitir que afloren las emociones son algunas de las recomendaciones que ofrece para sobrevivir a unas fechas, como las navideñas.

Llanto, rabia, aflicción, desesperación, soledad, culpa, negación o incluso alivio son sentimientos normales y sanos que aparecen cuando una persona nos deja para siempre.

Forman parte del proceso curativo de las heridas emocionales,

Yo ya no celebro la Navidad desde hace cinco años, nos vamos a un lugar bastante desierto, donde no nos conoce nadie, donde no hay luces, ni tiendas, ni regalos, allí pasamos esos días, solos, mi marido y yo, con nuestros recuerdos. No podemos ver cómo los demás son felices en estos días y las celebraciones familiares ya no son tal, se han transformado en comidas normales, me dijo recientemente una de mis pacientes la cual había perdido el interés por la vida debido a que perdió a su hija adolescente en un accidente, señala la doctora.

Cualquier duelo es una reacción natural. Se trata de una forma de adaptación que sigue a un proceso de desapego, de despedida de alguien que se ha ido.

Con esto estamos viendo, agrega, que cada persona expresa el dolor a su manera, entre otras cosas, porque se da una disonancia entre la experiencia que uno está viviendo por dentro y todos los estímulos exteriores que de alguna manera dicen que hay que estar alegre.

Un proceso de duelo sano puede requerir un par de años y sigue una serie de fases.

Primero confusión, luego rabia y negación, depresión y finalmente superación y quienes viven como ajenos a la pérdida utilizan un mecanismo de defensa o negación, se trata de un duelo aplazado.

Cuando la pérdida es repentina es normal quedarse descolocado, desgarrado si se trata de un hijo, mientras que cuando alguien muere lentamente es posible hacer el duelo anticipadamente, de allí que una de cada seis personas que pierde a un familiar desarrolla una depresión al año siguiente.

Ana Gabriela López Ovalle dice luego que nunca se está suficientemente preparado para la muerte de un ser querido y advierte que el primer año es el peor, sobre todo con la primera Navidad y otras fechas relacionadas con la persona perdida y afirma que lo mejor es normalizar la situación y tratar de que el ausente siga ocupando un lugar en la familia, aunque sea de otra manera


ana grabriela

Señala que hay personas que se van de viaje para no revivir esas situaciones traumáticas y habrá que preguntarse, ¿es bueno o malo? Y yo respondería que puede ser una huida o una adaptación a esa situación; dependerá del sujeto. No hay una receta única para los que han perdido a un ser querido porque cada pérdida es distinta y cada uno muestra, oculta o siente el dolor de diferente forma.

COMO EVITAR LA DEPRESION

Luego la joven psicóloga dice a FUERZA AGUASCALIENTES lo que debe hacerse para combatir la depresión en los festejos navideños.

No aislarse, mantener el contacto con familiares, aunque no apetezca.

Planificar la reunión familiar incorporando nuevos rituales.

Darse permiso para estar en duelo y sentir cualquier sentimiento, incluso la alegría o la risa.

Plantear formas amorosas de recordar al ser querido, ser conscientes de su ausencia.

Expresar nuestras necesidades a quienes pueden echarnos una mano.

No descuidar la salud ni la alimentación.

Buscar sistemas alternativos de apoyo y, en caso necesario, terapias psicológicas.

Evitar el abuso de sustancias como válvula de escape o para olvidar las penas.

Potenciar los pensamientos positivos y aplazar las decisiones importantes.

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