Sector en el olvido


 


david najera

POR DAVID NAJERA MORENO

El campo mexicano es, desde hace ya varias décadas, el sector social y productivo en mayores condiciones de rezago y vulnerabilidad en el país. En este sector, 65% de sus habitantes son pobres multidimensionales (17 millones de personas); entre ellos, 23% del total son pobres extremos (6.3 millones de personas).

Debe destacarse que aun cuando en el campo mexicano vive sólo un tercio de la población nacional, en esas áreas vive más de la mitad de la población en condiciones de hambre, así como 8.9 millones de personas en rezago educativo y, paradójicamente, 8.8 millones de personas que, sin ser pobres, viven en condiciones de vulnerabilidad por carencia en el acceso a la alimentación.

Estas condiciones tienen una estrecha relación con la ausencia de políticas y programas efectivos para el desarrollo social y productivo del campo.

Por un lado, se tiene un sector exportador de suma relevancia en el Bajío, el occidente y todo el norte del país; y por el otro, en toda la República hay extensas franjas territoriales con pequeños productores, así como tierras dedicadas a la producción para el autoconsumo.

De acuerdo con recientes evaluaciones, el Coneval identificó en el país cinco millones de unidades de producción rural, las cuales representan una extensión total de 108.3 millones de hectáreas dedicadas a la producción de 208 cultivos cíclicos, además de 198 cultivos perennes.

Adicionalmente, el Coneval da cuenta de la existencia de 13 millones de unidades ganaderas; de dos millones de ejidatarios, propietarios de 84.5 millones de hectáreas; de 608 mil comuneros dueños de 16.8 millones de hectáreas; así como de 1.6 millones de propietarios rurales que poseen 73.1 millones de hectáreas.

Debe destacarse también que en el ámbito rural vive la mayor parte de las personas hablantes de lenguas indígenas, los cuales son propietarios de seis mil 830 ejidos; adicionalmente existen 200 mil indígenas registrados como propietarios privados. En total, las personas hablantes de lenguas indígenas poseen 27.6 millones de hectáreas de tierra.

A pesar de las magnitudes señaladas, debe destacarse el hecho de que hay alrededor de 89 millones de hectáreas que presentan diferentes grados de degradación del suelo; hay un millón de hectáreas que presentan diversos grados de deforestación; mientras que 110 millones de hectáreas son de uso temporal, pues no disponen de agua para riego.

Como puede verse la situación es dramática pues hay más tierras de temporal, que aquellas que disponen de agua suficiente para ser consideradas como zonas de riego.

Según los datos del Coneval, en apenas cinco años México perdió alrededor de 20% de los empleos agrícolas. Actualmente este sector emplea apenas al 13% del total de trabajadores del país, dato equivalente a 8.6 millones de personas, de las cuales, según el Censo Agropecuario, sólo 5% de los casos están registrados como trabajadores permanentes en el IMSS , es decir, una cifra de 421 mil personas.

De los trabajadores con acceso a la seguridad social por su actividad en el sector rural, 58.6% se concentra en sólo siete entidades, que son también las que en las que en mayor medida se desarrollan actividades agropecuarias.

Así, las que más trabajadores agrícolas registrados ante el IMSS tienen son: Veracruz con 45 mil 748, Jalisco con 38 mil 718, Sonora con 29 mil 547, Sinaloa con 28 mil 971, Michoacán con 22 mil 285, Chihuahua con 20 mil 155 y Guanajuato con 15 mil 60.

Por otra parte a pesar de que recientemente se reformó la Constitución a fin de garantizar el derecho a la alimentación y la seguridad alimentaria, en México aún estamos muy lejos de contar con el presupuesto y los programas necesarios para hacer efectivo este derecho a toda la población. En efecto, el cambio climático y el nivel de riesgo que tiene nuestro sistema agropecuario ante el calentamiento global, obliga a rediseñar las políticas para el sector, en orden de reducir nuestra vulnerabilidad ante los fenómenos hidro-meteorológicos, pero también ante los bruscos desajustes que tienen los precios tanto en el mercado internacional como el nacional.

Es importante destacar que nuestra dependencia respecto de las importaciones de los productos de mayor consumo en el país crece año con año.

Según el boletín de información oportuna antes citado, la balanza entre las importaciones y exportaciones agropecuarias más relevantes presenta un saldo negativo, esto como resultado de un magro crecimiento de 3% en las exportaciones y un crecimiento de 13.4% en las importaciones, en el periodo señalado.

Además de acuerdo con los diagnósticos oficiales, uno de los factores que mayor peso tiene en el incremento de la pobreza observado en los últimos 5 años es el incremento en los precios de los alimentos. Por ello es de suma relevancia destacar que en los últimos meses se ha generado una tendencia acelerada en el índice de precios al consumidor en el rubro de los alimentos, que también está impactando negativamente en el índice general del IPC.

Así, de acuerdo con el INEGI, la inflación en el rubro de alimentos, bebidas y tabaco creció en 6.53%; las mercancías alimenticias crecieron en un 3.45%; los costos de las frutas y verduras tienen un incremento de 10.22%; los productos pecuarios presentan una inflación de 13.29%, mientras que los energéticos tuvieron un crecimiento de 7.92%.

#opinion

0 visualizaciones0 comentarios