Hechos que se convirtieron en leyenda


La fuga del temido Juan Ch vez

 

juan chave z

Todos en Aguascalientes, aun sin conocer su historia hablan y saben quién fue el temido Juan Chávez, del que hoy daremos cuenta de una de sus muchas fugas, a propósito de la nueva investigación que ha iniciado Martín Reyes Castillo, el hombre que conoce más que nadie la red de túneles que existen en la Entidad. En torno a Juan Chávez hay elementos reales que forman parte de la leyenda y como dicen los maestros de primaria, la leyenda es una narración que tiene elementos de verdad y otros que no son verdaderos.En el caso de Juan Chávez se combinan ambas realidades y eso es lo que busca la investigación que está en marcha, dice a FUERZA AGUASCALIENTES Martín Reyes Castillo.

Y luego nos cuenta una de las múltiples fugas del temido ladrón, fue a finales de 1867 y la ciudad se encontraba desesperada ante un asunto crucial que a todos los habitantes los hacía vivir llenos de terror, a raíz de las no esporádicas sino insistentes incursiones que hacía el bandolero Juan Chávez y su gente. Cierto día Juan Chávez ordenó a su gente que lo siguiera a través de un fétido pasillo oculto, los caballos apenas sí cabían, y el tránsito se dificultaba pero era posible al transcurso de las horas.}

El cabecilla, con la intuición propia del animal salvaje, calculó llegar a tiempo a La Merced, pues preparaba otro de sus asaltos con la confianza de que ese día, 4 de julio, muchos fieles estarían en El Encino orando a la Virgen del Refugio…… y en efecto, así era. Minutos antes de las cinco Juan Chávez, montado en su fiel caballo, estaba dejando el piso del templo de La Merced, destapó una botella de cogñac del que tanto gustaba y a grandes sorbos casi la consumía, pero lo que restaba se lo dio a oler a su caballo que, como si estuviera acostumbrado a ello, bebióse otra porción en graciosa demostración de fruición casi humana.

Ni tropas ni sacristanes del templo se habían dado cuenta de la irrupción, el comercio no había podido cerrar sus puertas y todos los "chavistas" al saqueo se dedicaron durante buen tiempo. ¬¡Qué botín!, ¬¡ cuánta ganancia! Envalentonado por su fácil victoria, seguido de sus hombres, dirigióse al templo de El Encino, donde se celebraba la fiesta a la Virgen Patrona del Refugio. Los oficios se suspendieron, el órgano enmudeció, las mujeres y los niños lloraban, y todos a buscar eficaz resguardo para salvarse de las pezuñas de los caballos y de los fuetazos y balazos que Juan Chávez y los suyos les enviaban.

Pero si al principio la victoria fue fácil, Juan Chávez había abusado tanto de ella y tan cegado estaba por su conquista, que ni él ni sus seguidores se daban cuenta que el templo estaba rodeado por las tropas gobiernistas, que por fin habían dado con él. Rozado por los proyectiles y ebrio, Juan Chávez fue hecho prisionero. Se abrió el proceso al bandolero, acusado entre otros muchos delitos de robo, asalto, asesinato y rebelión. Junto al gavillero otros tres hombres debían ser pasados por las armas el 22 de julio, las ejecuciones habrían de realizarse sobre el río llamado "Los Pirules" en espectáculo público.

La víspera de la fecha fue a visitarlo el alcaide de la cárcel, no quiero que se vaya de este mundo -le dijo- creyendo que lo trato mal. Comprendo su angustia, quiere pasar sus últimos instantes lo mejor que pueda, si es así, pida lo que guste, trataré de complacerlo. Si no le fuera molesto le rogaría que me sirvieran una buena cena con una botella de cogñac, le respondió el bandolero y el alcaide se disponía a salir, cuando le dijo: a propósito, ¿no desea confesarse?, el Padre Escobedo le ayudará a bien morir... Francamente no había pensado en eso, dijo el sentenciado, está bien, que venga, pero le ruego que sea después de la una de la mañana pues las primeras horas de la noche quiero dedicarlas a mi cena y a mi botella de cogñac. No hay inconveniente, citaremos al sacerdote a las tres.


juan cghavez

¿A qué horas será mi fusilamiento? A las ocho de la mañana. ¿Por qué tan tarde?, siempre se hace oficialmente a las cinco. No, esta vez "dada la alcurnia del prisionero que es usted", se le dará oportunidad al pueblo para participar del espectéculo, contestóle el funcionario.

"¬¡Ah, vaya!", respondió sombríamente Chávez. Le llevaron los alimentos y la botella del mejor vino que había y Juan Chávez la bebió como desesperado y luego con astucia espetó: Quisiera estar solo para hacer mi examen de conciencia. Muy bien pensado, el sacerdote vendrá entre las dos y tres, dijo el alcaide despidiéndose al salir. Antes que se vaya, podría pedirle que me mande otra botella de buen vino, le pidió Juan Chávez. Minutos después uno de los carceleros metía entre las rejas la segunda botella pedida y de ésta no tomó nada el prisionero, su plan comenzaba a ser ejercitado.

Dos y treinta de la madrugada y suenan las cadenas del calabozo, entra una persona a quien presentan como el sacerdote. El cabecilla no bien había quedado solo con él, simulando éste un arrepentimiento sincero, hizo como que se postraba, pero lo que en realidad hacía era tomar el frasco vacío y con rapidísimos movimientos levantólo en alto dejándolo caer con fuerza sobre la cabeza del padre que sorprendido, cay¢ desmayado. Apresuradamente Juan Chávez lo despojó de la sotana, la capa española y el sombrero de anchas alas; prendas que él se colocó y las que le sentaron como propias.

Tiró el cuerpo del sacerdote sobre el petate y derramó licor en su alrededor y luego pidió se abriera la puerta de prisión y le dijo a los guardias:Este pobre pecador ha tomado más de lo debido, pues está profundamente dormido, por lo que mientras despierta, voy a la Alcaldía. La suerte parecía proteger al reo, pues el único que conocía perfectamente al sacerdote era el alcaide y éste estaba dormido esperando levantarse temprano para concluir con la encomienda.

No tardaré en regresar para acompañar al sentenciado y estar con él en los momentos de su fusilamiento. El reo ha bebido mucho y duerme como un bendito, cuando despierte estaré de regreso, la paz sea con ustedes y se retiró haciendo la señal de la bendición en favor de los guardias, que abrieron el pórtico... y dos minutos después Juan Chávez se encontraba en la calle.

¬¡Estaba libre!

LO MATARON SUS SECUACES

El 15 de febrero de 1869, cuando ya era ferozmente perseguido y acosado por los liberales -resentidos de sus fechorías-, y después de tres días de andar a salto de mata y de una huida constante, llegó al Monte de San Sebastián; agotado, se recostó a descansar y al quedarse dormido, dos de sus asistentes traicionados en su orgullo y con su hombría por los suelos, soportando las burlas de los demás secuaces, le clavaron salvajemente dos lanzas crucificándolo en el suelo. Murió a la edad de 38 años el 15 de febrero de 1869, entre las 22 y 23 horas.

Acabó Juan Ch vez, el ladrón más temible que se recuerde en Aguascalientes y el centro del país. Fue una vida increíble, una carrera delictiva que parecía nadie podría detener, murió a los 38 años, sumamente joven, pero con una carrera delictiva que difícilmente alguien podría igualar y tan es así que durante la intervención francesa en México los extranjeros se atrevieron a hacerlo gobernador de Aguascalientes en sustitución de José María Chávez. Murió físicamente Juan Chávez, pero entonces nació su leyenda, esa que es muy propia de Aguascalientes.

#nosotrosags

7 visualizaciones0 comentarios