ARRASTRE LENTO


 

JOSE CARO

Por José Caro

(No pude evitarlo, pero la charla que tuve con una amiga –más que amiga, pues somos declarados “AMANTES” DEL TOREO Y SU MÍSTICA- que adora el rol de los toreros cuando luego de un triunfo primerizo y pasajero “con el pecho henchido de orgullo se pavonean por la calle presumiendo con altivez las conquista del reino de la nada”, me causó tal hilaridad lo que ella me dijo en defensa de los principiantes que cuando vuelan en una nube sienten que trascendieron al universo,…. que reí, reí, y reí hasta carcajearme al grado de lagrimear de risa,…..)

Y lo quiero contar,…..

Aunque en verdad lo que prefiero escribir es la reflexión posterior que, dejando surco en la imaginación, me mueve a divagar en torno a las habituales consideraciones pasajeras y volanderas que acostumbro plasmar en la pantalla de la computadora,..

¿QUÉ ES EL TIEMPO EN EL TOREO,…. Y EN LA VIDA?

“ES EL VERDADERO MAESTRO, EL MEJOR CRÍTICO, EL MÁS SABIO DE LOS CONSEJALES……”

Me queda claro que la experiencia en determinados casos se torna sinónimo de sabiduría,…. y de vejez. Ya lo decía mi padre -Victorio de nombre, ferrocarrilero de oficio, y eternamente noble de corazón-,… <Hijo,… ¡Sabiduría y vejez –amantes eternos- siempre van de la mano!> No en balde la sabiduría popular, contenida en tan simpático refranero, afirma que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”.

¿Qué sabe un principiante del toreo a no ser envilecerse y embriagarse con el licor de la necia fatuedad del que cree ciega y tullida a la montaña a la que aspira ascender?

Se lo hice saber a mi amiga,… ¿Qué sabe un principiante del polvo y las espinas si ante sus ojos solo hay algodones y rosas?

Es frecuente escuchar en los aires del medio –del toreo- rumores que, en señal de reproche, acusan a aquellos que, apenas con las ”primeras” orejas en su haber, dejándose acariciar por las sedosas manos –caricias de ángeles- del triunfo, sienten que su elevación está a la altura de la deidades que merecen la adoración mundana. Obviamente que se les reprocha su insolencia toda vez que la altura que han alcanzado no supera la de “un ladrillo,… y ya se sienten mareados al grado de exigir la medicina del alago.

Vaya contraste con aquellos que, habiendo trepado cuestas, laderas y montañas, sacrificio en el cual se les espinaron las plantas de los pies, y se le irritaron los ojos antes las punzadas del sol, y se les hizo nudo la garganta por la tragazón del polvo, y oteando desde la cima el panorama, saben que estando en la cúspide por el esfuerzo de toda una vida cualquier ráfaga los puede derribar.

Es lo malo –característica muy frecuente en la psicología narcisista de los principiantes del toreo- de llegar a las alturas que desconocen las plantas de sus pies. Lo curioso del caso es que la atmósfera del triunfo primerizo y fugaz les hace cosquillas en el tejido plantar, y entre risas sorprendidas, y asombros inesperados, se deslizan en bajada libre sin nada que les detenga.

Empero, no todo fue miel para mí pues mi amiga, encabritada,.. me recriminó airada,…

-“Deja que a aquellos los despierte el tiempo pues es el único que puede decirles a los que tú criticas que están en un lamentable error,…”

-“Sabia dormida, ¡despierta¡ musité,

-“Abomina –continuó mi amiga, la boca que pronuncia desgracias como ruinas ilustres,….

-“Desprecia a los que con su palabra -dagas envenenadas- apuñalan la inocencia con funestos vaticinios,..”

-“ A los que sueñan, déjalos soñar,…. que un día habrán de despertar,..”

-“Y deja que se el tiempo su despertador y no tú,…. que también con asombro y sorpresa despertarse”.

#deportes

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