ARRASTRE LENTO


FUNERAL SIN POMPAS, ÓBITO SIN SOLEMNIDADES, FALLECIMIENTO SIN CEREMONIAS

 

JOSE CARO

Por José Caro

Hay ciertas expresiones que por su contenido semántico encierran curiosas contradicciones. Una de ellas, de uso frecuente, hablan de los “muertos vivos”. Y porque conozco algunos de ellos, afirmo que existen.

No hablo de los “resucitados”. Me refiero a aquellos que sin ser despojos fragmentarios, y a pesar de que andan “vivitos y coleando”, carecen del potencial anímico de los vivos. Simulando vivir, dan origen a la expresión “muertos vivos”. Y tampoco son cadáveres, aunque su apariencia delgaducha tenga cierta semejanza.

Cierto,.. hay hombres –toreros- que habiendo sido “asesinados” por la mala leche de las circunstancias, resuellan con el aliento capaz de mover aspas de molinos. Y por su condición, maltrecha como la de los difuntos, es cierto que viven en otro mundo. Tampoco, pese a su desventurada y descolorida “aura” de mártires, son cadáveres andantes.

Afirmo que los conozco de tal suerte que, cual testigo de honor, confirmo que están muertos a pesar de que no se acompañen de llorones y plañideras. Abundan a nuestro alrededor, aunque sus restos no sean aún el menú de la “deleitosa comelitona” de los gusanos.

Cuando me enteré por vía del doctor Desiderio Macías -en su cátedra de raíces griegas y latinas-, siendo su alumno en el bachillerato de “petróleos”, lo que significa “cadáver”, reí tan estrepitosamente que por el escándalo de mi carcajada fui tan severamente amonestado que mi grosera gracejada fue objeto de burlas y reprimendas de mi condiscípulos. Y ahora lo recuerdo….. Cadáver: “CARO DATA VERMIBUS”…. “carne dada a los gusanos”.

Y los veo, y los saludo, y hasta charlo con ellos. ¿Con quién? Con los “muertos vivos” que sin ser cadáveres andantes, ni agasajo de los gusanos, dan la apariencia de ser occisos. Son aquellos a quienes las circunstancias les han matado sus ilusiones, fuerzas vivas que al fugarse han hecho que los hombres –toreros- lloren amarga y silenciosamente a mares en su desdicha.

Son los toreros –“muertos vivos”- a quienes las empresas no les dieron cabida en sus carteles,.. Son los toreros –muertos vivos”- a quienes el destino les negó la gloria de la consagración entre los mortales,…. Son los toreros –“muertos vivos”- quienes la dicha del triunfo delirante jugó a las escondidas para nunca jamás darles la cara,… Son los toreros –“muertos vivos”- a quienes la “mala leche” les obligó a colgar el terno de luces en el viejo clavo herrumbroso del que en otro tiempo pendían lucientes y escandalosamente brillantes los sueños, las fantasías y las ilusiones.

No hablo –escribo- de los toreros -“muertos vivos”- como un concepto abstracto, ni como una idea lejana cual fulgor de estrella. Hablo de ellos porque, siendo carne viva que reprime odios y resentimientos, se resignan a aparentar “vida” cuando en realidad la tez de su rostro da señales de la opacidad del camposanto en el que moran los toreros a quienes el destino –en tosco asesinato- con mortífera saña convirtió en carroña la vitalidad del espíritu humano que retozando le hablaba al destino como quien juega con el padre bondadoso que, complaciente, autorizaba al chaval a soñar,.. y soñar,.. y soñar.

ILUSIONES MUERTAS,….

“Espera mágica y ansiosa a la que las cerraduras del edén le escondieron burlonamente las llaves”.

#deportes

2 visualizaciones0 comentarios