El agua, elemento de vida


 

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* Así como generó vida y desarrollo hoy el vital líquido, por su escasez y alto costo, puede traer miseria

* El desarrollo de la Entidad está en riesgo si persisten los derroches y no hay un cambio total de mentalidad

El desarrollo de Aguascalientes está en riesgo por un sólo elemento: el agua.

El preciado líquido, en torno al que surge la vida y se han creado las grandes ciudades está agotándose, extraerlo del subsuelo hoy cuesta una millonada y hay riesgos de que esté contaminada, tal y como ya se ha encontrado, dice a FUERZA AGUASCALIENTES el ingeniero José de Jesús Infante de Alba, ex delegado de la SEMARNAP, quien sostiene que el agua es vida, sin ella todo muere y tiende a desaparecer.

Hoy se debe reflexionar y hacer lo que corresponde, adoptando una cultura y una educación, más que ambiental, de no derrocharla y de eficientizar su uso, hacerlo así será estar dejando un mejor futuro a las generaciones que vendrán, hacer lo contrario, es poner en riesgo a toda la Entidad, recordando que los manantiales permitieron el surgimiento mismo de la ciudad.

Son manantiales muy famosos que nos hablan de que el vital líquido se tenía en abundancia, sin embargo hoy no es así y ese gran tesoro está en peligro de perderse y se obtiene a un costo muy alto y todavía se incrementa mucho más con los constantes abusos de CAASA, la cual ahora hasta se da el lujo de intimidar a los usuarios llamando telefónicamente a las casas para decir que habrá corte del servicio si no se paga a tiempo.

Hoy en que las quejas por lo alto de los recibos del agua son la constante, es bueno recordar que también en el pasado hubo serios problemas con este servicio tan vital para la población y que en el futuro inmediato se incrementarán si no se actúa con previsión.

El agua, como dice el famoso slogan, es vida y hay que advertir que es un recurso que se encuentra seriamente amenazado y que si no lo cuidamos lo vamos a lamentar, señala el ingeniero Infante de Alba quien advierte que no por nada se dice que dentro de 50 o 60 años las guerras no serán por el poder ni mucho menos por el petróleo, serán por el agua.

Y como decíamos al principio, no por tener esos manantiales Aguascalientes podía disponer del agua y hacer derroche, desde siempre han existido problemas, pero también es cierto que esto permitió el surgimiento de obras hidráulicas extraordinarias como los acueductos y luego lo que sería la monumental obra de la Presa Calles.

El ingeniero José de Jesús Infante de Alba, ex delegado de la SEMARNAP en Aguascalientes, afirma que es necesario dimensionar en toda su magnitud esta gran amenaza que enfrentamos con la escasez del agua, no hacerlo será comprometer no sólo a esta sino a las futuras generaciones.


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Así pues advierte que es urgente dimensionar este grave problema y por ello se necesita un programa de capacitación y educación a toda la población, el agua se agota y sale muy cara, por lo que hay que cuidarla debidamente.

Por eso hay que recalcar la urgente necesidad de darnos cuenta del problema pues el derroche que se hace del agua es verdaderamente pavoroso.

Tenemos que crear una conciencia real de proteger el medio ambiente y esto no es slogan de una dependencia, ni tampoco es tarea de las autoridades, es una obligación de todos.

Hemos visto, agrega, que Aguascalientes es pionero en las tareas de educación ambiental, hay libros de texto en las escuelas, pero no basta, la población tiene que participar.

Luego presenta una situación pesimista:

En los últimos años ha disminuido notablemente la producción agropecuaria, aumentó la erosión, se ha perdido la fertilidad natural del suelo, las sequías son prolongadas, hay abandono de la agricultura de temporal y de la tierra y eso trae como consecuencia el desarraigo y la migración.

Afirma que la escasa precipitación pluvial, la creciente deforestación y los enormes volúmenes de agua que se extraen anualmente, han ocasionado que en Aguascalientes se presente un déficit anual entre la extracción y la recarga de 286 millones de metros cúbicos, lo que se traduce en un abatimiento anual del acuífero de 2 metros en promedio, aunque en los pozos industriales arroja un abatimiento de hasta 4 metros anuales.

En el 2,000 había 2,500 pozos de los que se extraían 560 millones de metros cúbicos, el 80% era para la agricultura y el nivel estático bajó de 35 a 80 metros.

La superficie regada creció tremendamente.

Y luego dice Infante de Alba que en Aguascalientes la gente está protestando por el cobro excesivo de las tarifas del agua, las más elevadas de todo el país, achacándolo a la concesión del servicio otorgada en 1993 por el Ayuntamiento, pero no percibe su responsabilidad.


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El agua es muy cara porque estamos en una región semi-árida a casi 2 mil metros sobre el nivel del mar y como los mantos acuíferos están secándose, hay que extraerla de grandes profundidades a un costo muy caro. Además, dice, la dotación de agua per cápita en la ciudad es de 380 litros diarios, cantidad que rebasa con mucho a la dotación mundial que es de 250, lo que implica bombeos mensuales de 6.9 millones de metros a través de 125 pozos con un gasto hidráulico de 2.66 metros por segundo, algo verdaderamente dramático porque nos dice que se hace un derroche espantoso del agua.

Así pues, el agua se tiene en muy poca disponibilidad y se tiene que pagar un costo, lamentablemente muy alto, por lo que se hace imperativo hacer prácticas de ahorro para eficientizarla. No hay conciencia, dice, de su uso y eso nos está enfrentando a realizar bombeos cada vez más profundos, lo que implica un riesgo como el que ya estamos enfrentando.

Debemos garantizar a las generaciones futuras este servicio y no lo podremos hacer si seguimos derrochándola y quejándonos de los cobros tan altos que hace la Concesionaria Y si el usuario común hace tal derroche, es peor en el sector industrial, pues la pequeña y mediana empresa e incluso en las grandes, se muestran renuentes a disminuir su consumo y más aún, a tratar sus aguas residuales, mientras que las grandes empresas e incluso los clubes privados lo están haciendo.

Infante de Alba dice que los problemas críticos de Aguascalientes son dos:

El agotamiento del agua disponible y el deterioro de los suelos.

Los dos comprometen seriamente las posibilidades de desarrollo en el largo plazo y son el resultado de diversos factores problemáticos específicos de índole ecológico, económico, social, cultural y político.

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