Seguridad, el clamor


 

JEYK CHAVEZ

POR JEYK CHAVEZ

El dirigente de los abarroteros en Aguascalientes, Antonio Hernández Esparza, al igual que toda la ciudadanía, ha alzado su voz para urgir a las autoridades estatales y municipales para que pongan fin a la terrible inseguridad que tiene bajo el terror a nuestra sociedad, afirmando que ya estuvo bien de tanta palabrería por lo que ha demandado menos palabras y menos fachadismo pues esta situación tiene que acabar y esto es una gran verdad, ya que la gente está harta de tantas promesas y de ser objeto de tantas agresiones y mucha se pregunta: ¿votamos para tener estos gobiernos tan ineficientes?

Indiscutiblemente que uno de los principales problemas que vive la ciudad de Aguascalientes y sin duda, el más sentido por la inmensa mayoría de los ciudadanos, es la inseguridad ya que la delincuencia común se ha convertido en el enemigo público número uno ante unas autoridades, tanto la municipal como la estatal, que parecieran estar cruzadas de brazos ante la terrible incertidumbre que se ha apoderado de todas las familias, lo que ha puesto en evidencia que todo lo que dicen las autoridades son puras mentiras.

Cada delito que se comete contra una persona en las calles, así a primera vista no haya reacción y solidaridad de los transeúntes con todo y que duele en el almavque cada quien sabe que el próximo puede ser él y de esto ni los niños se escapan, pues afuera de las escuelas secundarias se están cometiendo todos los días asaltos sobre ellos.

Las autoridades, en especial cuando ocurre un hecho que llama a escándalo, anuncian estrategias y medidas pero, a poco andar, la mayoría de ellas se quedan en el tintero o bien, se implementan a medias pero en nada certero terminan; por eso la opinión pública sonríe socarronamente ante cada proclama nueva.

La Policía puso en funcionamiento la política del ¨Policía de Proximidad Social¨, sin embargo esto ha valido para un cacahuate y dos más, pues en la triste realidad no ha dado ningún resultado pues no ha servido para enfrentar a los maleantes, pero más allá de debatir sus bondades o falencias, cualquier esfuerzo es poco pues los delincuentes rápidamente afinan sus tácticas y avanzan en su mefistofélica tarea de poner a la comunidad contra las cuerdas.

Uno de los sectores más desprotegidos, de difícil amparo y por ello “bocado” apetitoso para los delincuentes, es el de las tiendas y los pequeños establecimientos de comercio de barrio que cumplen la sustancial labor de abastecer a cada vecindad de bienes esenciales, a poca distancia de los hogares y sitios de trabajo.

Sobrecoge que en los barrios los pequeños comerciantes tengan que atender a su clientela a través de rejas para buscar algún grado de protección para sus bienes y humanidad, es como si vivieran recluidos en prisiones, consecuencia de amargas circunstancias pues en las ciudades hay inseguridad y las personas se sienten desprotegidas en grado sumo.

El caso de los tenderos preocupa ya que pocos sectores del comercio son tan esenciales para el bienestar comunitario como este, pero pocos gremios son tan agredidos por la delincuencia como ellos y poco, muy poco, han podido avanzar las autoridades en su protección, ha denunciado Antonio Hernández Esparza, dirigente de este gremio quien no teme en levantar para descalificar al Gobierno estatal y municipal con sus pretendidos programas de maquillaje.

Es un clamor general el que se brinde seguridad a tiendas, micromercados y pequeños comerciantes de barrio pues, como lo demuestran todas las encuestas que se hacen, la más urgente necesidad que hay es seguridad para el ciudadano del común en las colonias citadinas.

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