Las recurrentes adversidades son ventarrones


La sociedad está hambrienta de Dios

 

CURA ARTEMIO

+ En estos tiempos de crisis y de violencia, la sociedad está urgida de Dios y en la medida que se acerque a él la vida podrá ser más vivible, dice el padre Artemio Ortiz Romo

El presbítero Artemio Ortiz Romo afirma a FUERZA AGUASCALIENTES que actualmente la sociedad está hambrienta de Dios y que está viviendo un ciclo, por lo que esta violencia, esta urgencia económica, esta desintegración social que hoy nos está lacerando, a su modo de ver es un ciclo, como las modas y al final volveremos a nuestro origen.

Son ventarrones que nos hacen olvidarnos de lo que es obvio, por lo que al final las cosas caerán por su propio peso y creo que nuestra sociedad tiene que darse cuenta a lo que debemos aferrarnos, darnos cuenta de que hay muchos espejismos y falsas promesas.

Luego se define como un sacerdote muy agraciado.

Es un hombre todavía muy joven que se dice bendecido por Dios y al que se le ha manifestado de muchas maneras, todavía ¨me chiveo¨ un poquito, pero debo admitir que la gente me quiere mucho y eso, afirma, no lo pago con nada. Y ese cariño no es sólo de la gente de mi querida parroquia de San Marcos en la que estuve mucho tiempo, sino de mucha que aprecia y quiere al Padre Artemio, por lo que mi único objetivo es entregarme a ellos.

Nos lo encontramos en la Plaza de la Patria y nos dice estar ahora entregado totalmente a sus fieles de la parroquia de Villa Hidalgo y comenta: hace unos años celebré mis bodas de plata sacerdotales y quiero decir que me siento ``bien padre'', pero no sólo quiero quedarme en el campo del sentimiento, de sentirme padre, quiero ser un buen padre y por ello en cada aniversario digo a la gente:

¨Les agradezco sus muestras de afecto pero principalmente sus oraciones¨ y esto lo digo porque soy un convencido de que el sacerdote cumplirá bien sólo con la ayuda de la gracia de Dios y las oraciones del pueblo.

El padre Artemio Ortiz Romo es quien habla así para los lectores de FUERZA AGUASCALIENTES y el que afirma que en estos tiempos de crisis y de violencia, la sociedad está hambrienta de Dios y en la medida que se acerque a él la vida podrá ser más vivible.

La sociedad padece una enfermedad espiritual que la lleva a un reduccionismo existencial en donde lo material es lo que domina y no podemos hablar de una fraternidad si no tenemos padre y ese es Dios.


ARTEMIO

Hemos caído en la trampa de pensar que lo material resuelve la existencia y desde mi punto de vista no hay que esperar a tener problemas ni a un familiar muy enfermo para pedirle a Dios o a la Virgen su ayuda, hay que hacerlo cotidianamente y no por ello acudir a una iglesia, hay que dialogar con Dios en cualquier parte, en la casa, el trabajo o hasta en la misma calle.

Hay que vivir una vida digna para estar bien con Dios, ese es el secreto para llevar una vida mejor y nosotros como sacerdotes, dice, debemos poner el ejemplo y si bien por allí hay compañeros que hacen ostentación de lujos, los respeto.

Somos humanos y tenemos errores por lo que creo que el sacerdote está llamado a llevar una vida digna y en esto siempre pongo en práctica algo que me dijo hace muchos años un padre sumamente simpático: dentro de lo lícito no nos privemos de los deleites que la vida nos ofrece, por lo que creo que el sacerdote debe contar con lo suficiente para ejercer su ministerio, no pasando más allá.

Así pues, el sacerdote no debe ser ostentoso, tenemos que seguir el ejemplo de Jesucristo, en su pobreza, en su obediencia y en su castidad, en su limpieza de vida, quien no lo haga así está fallándole a Dios.

Y frente a las adversidades que enfrenta nuestra sociedad, es que a veces pareciera que se está alejando de Dios, el padre Artemio comenta: Yo digo benditos males que a final de cuentas nos acercan a lo verdadero y con esto quiero recordar lo que decía San Pablo: donde abunda el pecado sobreabunda la gracia.

Por lo tanto estoy convencido que a veces Dios nos permite tocar fondo para que reaccionemos y cuando se haya salido del hoyo no hay que cantar victoria, hay que perseverar porque la conversión no es cuestión de un momento, es cuestión de todos los días y mientras estemos en este mundo nadie puede cantar victoria ni decir ¨ya la hice¨, es por ello que la Iglesia a nadie canoniza en vida sino hasta después de la muerte.

#local

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