Más que una maestra de escuela es una maestra de la vida.


 


Lupita Martínez Vázquez

Amiga y guía de miles de niños y jovencitos, lo es la maestra Lupita Martínez Vázquez, toda una institución dentro del mundo de la docencia, ese que hoy se encuentra de fiesta al celebrarse el Día del Maestro y por eso es que FUERZA AGUASCALIENTES la trae a sus páginas para rendirle a ella y todos los mentores un pequeño y humilde reconocimiento.

Hoy un esfuerzo; mañana un triunfo.

Las grandes obras se hacen con y por amor.

Las cosas bellas de la vida están impregnadas de esa fuerza que es la que mueve al mundo, el amor y que la maestra Lupita se encarga no solo de impulsar cotidianamente sino de regarlo como si fuera una plantita

Lo mejor de esta vida siempre se ha hecho y se hará por amor.

Es lo más bello que puede existir.

Ese sentimiento bello que tanta falta está haciendo en este mundo tan materialista, es el que debemos fortalecer en las nuevas generaciones, es el que debe ser regado como si fuera una flor, como si estuviéramos sembrando para cosechar mañana los frutos de algo que esperamos sea siempre positivo. El amor a Dios, a la familia, a todos los seres queridos, a los seres humanos, a las cosas bellas que nos brinda esta vida que también nos enfrenta a problemas.

Dicen muchos que la vida está llena de rosas y espinas…. y la verdad que es algo muy cierto, sin embargo, también es más cierto que lo que predomina es el amor, de allí que se diga que vivimos la eterna lucha en donde siempre el bien habrá de vencer al mal.

Esa es la gran filosofía de la humanidad.

Y su fundamento es el amor.

¿Qué pudiera haberse dado sin amor?

Nada.

Y precisamente lo que necesita la sociedad de esta generación y principalmente los niños y jóvenes es el amor, afirma contundente a FUERZA AGUASCALIENTES la maestra Lupita Martínez Vázquez, quien dice muy orgullosa que ya tiene 28 años al servicio del Magisterio.

Ser maestra es lo más maravilloso que me pudo haber ocurrido en la vida, me siento feliz y muy realizada y esto, advierte, es porque me rodeo de gente valiosa y modestamente puedo afirmar que es porque atraigo a ese tipo de personas de allí que choco siempre con los que son negativos por lo que tengo perfectamente definido quién soy, como soy y lo que quiero ser en la vida.

El doctor Héctor Grijalva, su esposa Lupita Morales y muchos grandes maestros que he tenido como formadores y compañeros son los que me han forjado como ser humano y que me han permitido lograr todas las metas que me he fijado, agrega.

Soy orgullosamente una maestra pero también me defino como una luchadora social propositiva que ha superado muchas adversidades y por eso digo que si hubiera tenido una vida más sencilla a lo mejor no sería quien soy ahora y si hubiera tenido la oportunidad de escogerla a lo mejor habría optado por un camino totalmente equivocado y sería alguien totalmente diferente a lo que soy ahora.

La charla con la maestra Lupita fue larguísima y podríamos hasta escribir un libro, sin embargo nos quedamos con algunas de sus palabras que la dibujan perfectamente, soy una maestra apasionada de su trabajo y una mujer al servicio de mi Estado y mi país.

Lamentó que haya quienes pretendan demeritar la labor material y reiteró que muchos maestros siguen cumpliendo con el ejemplo de los de antaño, de entrega y belleza en su trabajo, indicando que mucho de lo que es ahora se lo debe a quienes le dieron instrucción y a un tío-maestro que le inculcó poner día a día todo su empeño a su trabajo en las aulas, de allí que se considere una ¨maestra plus¨, un ser que ama su labor y que también se entristece por que la pobreza sigue creciendo, sobre todo en el área rural en donde ella está trabajando.

Tristemente creo que esto va de mal en peor y puedo decirle que todos los días la gran mayoría de mis niños llegan a las dos de la tarde diciéndome que tienen mucha hambre ya que no han almorzado y también debo decir que hay otros que acuden a clases con los zapatos rotos por lo que procuro ayudarles, sin hacer distinciones, en la medida de mis posibilidades económicas.

Son 28 años en el Magisterio, toda una vida, le dijimos.

Efectivamente, toda una vida que para mí ha sido verdaderamente maravillosa, con todo y los problemas que hoy está enfrentando la educación y muy en especial los niños y jovencitos.

Mire usted, yo creo, por mi experiencia, que en estos momentos lo que realmente está ocurriendo y nos está dañando como sociedad es la falta de amor por lo que si todos diéramos un poquito de amor y brindáramos la mano a las personas o una palmada de cariño, el mundo sería otro.


Lupita Martínez Vázquez

Y ese amor es el que más falta le hace a los niños y aquí cuando alguno comete una falta y me lo traen viene hasta temblando porque piensa que lo voy a golpear y pronto cambian su pensamiento, porque me levanto, los abrazo, platico con ellos. Con el tiempo que llevo en mi escuela los conozco a todos y sé de las desavenencias que tienen sus padres, por lo que en muchas otras ocasiones los veo tan desanimados y al preguntarles qué les pasa me dicen que no desayunaron y que sus padres, como no tienen dinero, lo les dieron para comprar la torta o un taco, por lo que de mi propio dinero les compro su yoghurt o su torta.

Y viera usted qué gusto me da cuando se me acercan y me dicen: nos gusta platicar contigo porque tú no nos regañas cuando nos castigan y yo les digo, nunca lo haré, en mí encontrarán siempre comprensión y amor, que es lo que les hace falta en la mayoría de los hogares. Y ese amor falta en los hogares porque actualmente la mayoría de los padres se casan muy jóvenes y traen niños al mundo sin quererlo, por lo que no les brindan el amor que merecen y luego cuando ya están listos para ir a la escuela para los padres es algo que hasta les alegra porque se librarán de aguantarlos por algunas horas, por eso muchas veces les puede que no haya clases y ¿sabe usted por qué?, simple y sencillamente porque no saben ser padres.

Ante esta falta de amor a la que usted se refiere, le dijimos, ¿qué mundo le vamos a dejar a nuestros hijos, un mundo de violencia, drogadicción, divorcios y suicidios?

Lamentablemente pareciera que hacia allá vamos, porque hoy en día la mayoría de las parejas trabajan, a qué horas ven a sus hijos, qué trato les dan, cómo los atienden. Yo, agrega, muchas veces los he localizado para decirles que sus hijos están enfermos, que requieren atención médica y son los primeros sorprendidos, ¿y sabe por qué?, porque no les ponen atención y pareciera que no les importan.

Usted me pregunta por el futuro de los niños y le responderé que lo veo muy incierto.

Yo lo único que les digo y lo hecho siempre con los padres, es que se acerquen a sus hijos, que los escuchen, que los comprendan, porque resulta increíble que mejor el o los vecinos sepan lo que les pasa a esos niños. También es malo, dice la maestra Lupita, que la madre amenace a los hijos, si se portaron mal, ¨vas a ver cuando venga tu padre cómo te va a ir¨.Eso, asegura, es malo, hacen ver al pobre padre como un villano. El que llega contento porque va a descansar y a disfrutar de su familia y aunque me critiquen, debo decir que nosotras como mujeres tenemos eso, darle la queja al esposo para que le pegue o regañe al que se portó mal y eso es terrible.

Con golpes no se educa ni se forja a los niños, no obstante que cuando están chiquitos considero que una "nalgada" a tiempo vale más para no lamentarse después.

Mi consejo para los padres de familia es que convivan más con sus hijos, que los escuchen, que dialoguen y, por encima de todo, que les brinden amor. Hay que darles también confianza, hacerles ver que son padres y son amigos y así el niño nunca va a torcer su camino, sin embargo la situación es peor todavía en las escuelas de la periferia, en donde muchos padres no tienen trabajo y los niños tienen que vender periódico o lo que sea para ayudar al gasto de la casa, por lo que poco caso hacen del estudio y luego también está el terrible drama de que muchos padres se separan o se divorcian sin pensar que están dañando terriblemente a sus hijos.

Eso es algo que está lastimando a nuestra sociedad y claro que me duele, pero qué puedo hacer para resolverlo, por más que lo quisiera, nada. Luego Lupita Martínez Vázquez dice a FUERZA AGUASCALIENTES que sus alumnos son chiquillos realmente maravillosos y he descubierto en niños con mayor problemática social, familiar y económica una inteligencia increíble, con una enorme sagacidad, con un poder de retención admirable y un gran potencial para ser capaces de resolver situaciones que otros que tienen todo no podían resolver, lo que me hace ver que no me equivoqué al decidir abrazar la profesión más bella que pudiera existir, la del Magisterio, dice la maestra


Lupita Martínez Vázquez

Eso, agrega, es una de las cosas que más me enorgullezco y voy a dar a conocer a los lectores otro pasaje que recuerdo de manera extraordinaria y que me ocurrió hará unos siete años, el de encontrarme con una niña que me llegó a encantar con todo y que no entendía nada y por lo tanto casi no avanzaba, además de que era sumamente distraída y por la pobreza de sus padres no se alimentaba bien, sin embargo la apoyé de manera intensa y en unos meses cambió de manera sorprendente, atenta, dispuesta a aprender y siempre con una sonrisa en su carita.

Un día, agrega la maestra Lupita hice una pregunta a todo el grupo y ella me respondió de inmediato, por lo que entonces la interrogué y le dije que cómo lo había hecho para contestar antes que sus compañeros, se me quedó viendo y me contestó: ¨pensando maestra, pensando, tal y como tú me lo haz enseñado¨ .

Guuah…, eso me cautivó y a partir de entonces comprendí más lo que tengo que hacer con los niños y lo que me gustaría que todos los niños de México lograran hacer, aunque tuvieran todas esas limitaciones a fin de que desarrollen todo el potencial que tienen para ser los mejores en todo.

Este ejemplo de la maestra Lupita Martínez Vázquez nos está diciendo, al menos así creemos en FUERZA AGUASCALIENTES que el Magisterio más que un trabajo, es un apostolado que nos da la gran capacidad del conocimiento de los seres humanos y por ello que existen muchos maestros con la gran vocación que les hace sacar lo mejor de ellos, aunque también tengo que reconocer que hay otros que no saben cómo desempeñar su labor porque su vida personal la tratan de enfocar a los niños, cuando eso lo tenemos que hacer a un lado.

He aprendido, agrega, a lo largo de los años algunas cuestiones que me han hecho madurar para ser un mejor ser humano y una de ellas es cuando estudie valores, esos que se fueron arraigando cada vez más y más porque desde niña en mi casa me los inculcaron y siempre ha tratado de transmitírselos a mis niños con todo y que lamentablemente se han ido diluyendo con el paso del tiempo y que incluso nuestras autoridades nos los han quitado en nuestro sistema, por eso les preguntaría ¿dónde están las clases de civismo, ética y hasta educación musical?

Ahorita nos estamos quejando de las generaciones de ¨ninis¨, o de ¨x, y o z¨ y otras, cuando nuestro Gobierno nos ha dejado tristemente sin una real educación y por eso muchas veces se nos critica a los maestros cuando la gente no quiere entender que nosotros solo hacemos más que seguir los programas que se nos ordena.

Y ante esto, dice la maestra Lupita, creo que el maestro actual tiene que verse en el maestro de antaño, en el de convicción, dedicando su vida entera a instruir y para esto creo que tendrían que ver películas como ¨El Maestro¨ y ¨El Padrecito¨, con Cantinflas, ¨Al Maestro con Cariño¨, ¨Simitrio¨, que dan cuenta de seres que dan todo por la educación.

Me considero, dice ya casi para terminar la charla, una maestra inmensamente feliz y por lo tanto me considero una buena y respetable maestra que desde hace algunos años está laborando en la escuela Francesco Tonuchi, turno vespertino, en La Rivera, Puertecito de la Virgen en San Francisco de los Romo en donde me siento realizada, reiterando que desde hace 28 años estoy en el Magisterio, aunque también he sido empresaria e inclusive he tenido escuelas de mi propiedad y debo destacar que mi plaza la logré no por recomendación o influencias sino porque aprobé el examen que se aplicaba a todos los maestros, algo que me llena de orgullo ya que no todos pueden decir lo mismo.

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