El Hombre del Siglo XX para Aguascalientes


Profesor Enrique Olivares Santana

 

Profesor Enrique Olivares Santana

TERCERA DE cuatro partes

+ Usted, nos decía a cada uno de sus hijos, puede ser el bolero de la Plaza de Armas y puede tener la seguridad que es el trabajo más digno de su vida, pero lo que sí le pido, es que tiene que ser el mejor bolero, por lo que si vende paletas tiene que ser el mejor, siempre, nos decía, salgan de la mediocridad, sean hombres de bien, cualquiera que sea la actividad que elijan en su vida, dice ¨Lolo¨ Olivares Ventura

+ Enrique Olivares Santana y Belén Ventura protagonizaron una gran historia de amor, son 52 años de un largo y bella cuento de amor, 52 años de estar en las buenas y en las malas, 52 años, como dice nuestra Iglesia Católica, de estar en la salud y en la enfermedad, 52 años de estar ofreciendo un ejemplo a la sociedad de lo que debe hacer una pareja que se preocupa por ella y por todo lo que sucede en su entorno, 52 años de dar y recibir amor, 52 años de brindar cariño y entrega, de ofrecer esperanza y vida, fueron 52 años de estar en todo y en todas las cosas que le pueden suceder a una pareja.

Para ser feliz, no importa lo que el mundo te ofrezca, sino lo que tú puedas ofrecer, porque todo lo que se da, regresa y ante los ojos del señor sólo valen las buenas obras y al final no se llevarán lo que han guardado, sólo se irá con ustedes lo que han hecho en favor de los demás, es decir, lo que han dado.

Nunca se quejen: la vida no es fácil y más cuando camino sin piedra no es camino, por lo tanto no se comparen con nadie, sólo mídanse con ustedes mismos, es la única manera segura de avanzar y siempre pensando en ser los mejores o si mal les va aparecer entre los mejores y recuerden que ningún ser es infalible, por lo tanto acepten sus errores, los ajenos no justifican los suyos, pidan que les disculpen y corríjanse ya que la humildad es una virtud maravillosa casi inalcanzable, pero no imposible.

Con los años aprenderán que son los atajos los que alargan el camino; que la ruta más rápida y segura es la que ya conocen, que nada es gratis en la vida, que todo deben ganárselo o merecérselo, que ser útil es mejor que ser importante, aprendan a dominar sus iras, sean tolerantes cuántas veces lo serán consigo mismo y por lo tanto jamás agredan, pues recuerden que ¨el golpe daña más al que lo da que al que lo recibe¨, acostumbraba decir el maestro Don Enrique Olivares Santana no sólo a sus hijos, sino a sus familiares y a sus amigos más queridos.

Personalmente pienso que cada gobernador le ha dado su matiz a la Entidad, por lo que desde mi óptica todos han sido buenos, asegura el ingeniero Teodoro Olivares Ventura, quien advierte que han enfrentado diferentes tiempos y retos y claro que si tienen vocación de servicio, entonces si sirvieron a su Estado y no sirvieron a su persona.

¿Entonces cómo calificaría a su papá Enrique Olivares Santana?

Tenía diez años cuando él fue gobernador de Aguascalientes y por lo tanto yo no podría calificar la administración de mi padre, aunque sí me tocó la respuesta de la gente y podría platicarle a FUERZA AGUASCALIENTES que a él le gustaba mucho la nieve y todavía muchos años después de que concluyó su administración acudía al mercado a comprar su nieve, yo iba con él y jamás le quisieron cobrar y recuerdo que le decían: ¨Maestro cómo cree que va a pagar aquí la nieve si usted me ayudó a que mis hijos estudiaran y que hasta fueran atendidos en hospitales¨.


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Otras cosas que le gustaban mucho era ir a comer tunas y birria –la de San Marcos le encantaba- y ocurría lo mismo, nunca le querían cobrar, es más ni el atole blanco que le encantaba tanto, esas, nos dice el ingeniero ¨Lolo¨ eran las más bonitas respuestas de la gente para un hombre de bien, un hombre que jamás se tuvo que esconder, que caminaba por las calles y la gente se le acercaba a saludarlo con un gusto enorme y yo creo, agrega, que con eso se paga todo y con eso te puedo decir Don Heriberto, si mi padre fue buen o malo gobernador.

Por lo tanto, nos dice ¨Lolo¨ con una gran sonrisa, la respuesta de la gente fue contundente.

Todo mundo, nos dicen, lo veía como una persona muy seria, ¿qué le gustaba a su papá estando en casa?

En esta casa en la que estamos, nos dice, por fortuna, siendo nuestros padres maestros rurales, siempre nos inculcaron el hábito de la lectura y también la pluralidad de la opinión, por lo que podíamos opinar diferentes con la condición de que argumentáramos nuestra postura: ¨¿A ver Teodoro, por qué vez esto verde?, ¿A ver Héctor Hugo por qué tú lo vez blanco¨?, por lo que siempre nos dejó expresarnos libremente y nunca nos impuso lo que él pensaba.

Hasta la fecha mis hermanos y toda la familia, agrega ¨Lolo¨ Olivares, tenemos el hábito de la lectura. Era un padre enérgico, en el buen sentido de la palabra y sumamente cariñoso con nosotros y al decir enérgico no quiero que se piense que nos pegaba, sino que nos exigía resultados y calificaciones y cómo no recordar que a mí me decía: ¨no me interesa que seas doctor en ciencias, cualquier trabajo en la vida es muy digno, por lo que la única condición en la vida es que hay que salir del montón¨.

Usted, me decía, puede ser el bolero de la Plaza de Armas y puede tener la seguridad que es el trabajo más digno de su vida, pero lo que sí le pido, es que tiene que ser el mejor bolero, por lo que si vende paletas tiene que ser el mejor, siempre, nos decía, salgan de la mediocridad, sean hombres de bien, cualquiera que sea la actividad que elijan en su vida.

Así es como piensa Mil Máscaras el mejor luchador mexicano de la historia, quien nos dijo que cuando estaba en el Seminario lo tiraban de a loco porque decía que cuando se recibiera de sacerdote iba a hacer los méritos suficientes para convertirse en Papa, le dijimos a ¨Lolo¨ quien nos respondió: ¨ese es un gran hombre, un ser que aspira a lo mejor y lo ha logrado¨.

Luego nos dice que recuerda remotamente que en su pueblo al maestro Olivares Santana le gustaba mucho jugar voleybol.

Aunque usted nos ha repetido en esta charla en varias ocasiones que hay cosas que no podría contar porque estaba muy niño, ¿qué era el amor para Don Enrique y Doña Belén?


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Toma algo de refresco y voltea a vernos fijamente para decirnos que es lo que los unió durante toda su vida, a grado tal que siempre parecían novios. Desde muy jovencitos se enamoraron, se respetaron y siempre se distinguieron por su mutua comprensión, aunque creo que a mi madre le tocaron épocas bastante difíciles en donde mi padre, por andar en el servicio público y en la política, ella tuvo que ser muchísimo tiempo papá y mamá y ella nunca se quejó, por el contrario, cuando mi papá estaba con nosotros los fines de semana lo impulsaba siempre a ser mejor, escuchaba sus problemas y hasta le proponía soluciones, así de maravillosa era y sigue siendo mi amadísima Doña Belén Ventura de Olivares Santana, dice muy orgulloso ¨Lolo¨ a FUERZA AGUASCALIENTES.

El gran amor que se profesaron, agrega, duró 52 años y podrían decir que acabó en el 2004 cuando falleció mi padre el 18 de marzo, pero qué equivocados están porque en espíritu siguen unidos para toda la eternidad.

Son, le dijimos, 52 años de una larga y bella historia de amor, 52 años de estar en las buenas y en las malas, 52 años, como dice nuestra Iglesia Católica, de estar en la salud y en la enfermedad, 52 años de estar ofreciendo un ejemplo a la sociedad de lo que debe hacer una pareja que se preocupa por ella y por todo lo que sucede en su entorno, 52 años de dar y recibir amor, 52 años de brindar cariño y entrega, de ofrecer esperanza y vida, le dijimos a ¨Lolo¨, quien dijo que fueron 52 años de estar en todo y en todas las cosas que le pueden suceder a una pareja.

Yo creo que fueron siempre una pareja ejemplar que vivió una felicidad eterna que se vio empañada por la pérdida de uno de sus hijos en el accidente de Aerovías Rojas en el primer vuelo que uniría a Aguascalientes con México, en algo que mi papá consideró como algo ¨antinatura¨ ya que la naturaleza nos dice que lo más lógico es que primero se vayan los padres que los hijos, por lo que esto es una pena que siempre arrastraron y yo creo que esto le sucede a los padres que pierden pronto a sus hijos.

A Doña Belén la acabamos de ver hace apenas unos días en un homenaje que le hizo el PRI y nos asombró verla tan optimista y nos ratificó lo que siempre hemos pensado de ella, que es una mujer y una madre realmente maravillosa, le dijimos a ¨Lolo¨.

Aquí la tenemos aún con nosotros, toda su vida trabajó en la docencia hasta que se jubiló y puede decirte Don Heriberto que nosotros vivimos siempre en el Municipio de Pabellón inclusive desde antes que fuera Municipio y todavía conservamos allí nuestra casa y luego nos venimos a esta que es su casa, nos dice con visible orgullo, la casa del gobernador en Jardines de la Asunción ya que a ellos nunca les gustó vivir en la casa de Gobierno y como puedes ver es una casa normal, sin grandes lujos y mucho menos ostentaciones.

De los recuerdos que tengo de esta casa, agrega, es que mis padres siempre fueron muy madrugadores y para ambos no había ¨Miércoles Ciudadanos¨ ya que ellos recibían todos los días y a todas horas a la gente y lo hacían con una gran sonrisa y cómo no recordar que el día lo iniciaba a las 7 de la mañana barriendo el frente de la casa y sus vecinos se lo vacilaban y le gritaban: ¨Maestro no se limite a su casa, pásele acá también hay basura, sígale, sígale¨, y al contarnos esta anécdota, al igual que ¨Lolo¨, soltamos una gran carcajada.

Ya para entonces la entrevista con el ingeniero Teodoro Olivares Ventura era sumamente agradable, flotando en su oficina un ambiente extraordinario, de auténtica camadería, no como con los gobernantes que hoy tiene Aguascalientes y es que, volvemos a repetir, los hombres buenos y nobles de inmediato se conocen y se puede platicar con ellos horas interminables y siempre con la risa en el rostro.


Profesor Enrique Olivares Santana

La gente, Don Heriberto -¿por qué nos diría Don en todo momento, como respetándonos, si la jefa de prensa del Gobernador nos califica como un ¨Don Nadie¨ y pareciera que goza con burlarse de nosotros?- se acostumbró a ver a mi papá barrer la calle y luego a verla inundada de gente que madrugaba para acudir a demandarle alguna ayuda y conste, los recibía de uno por uno con toda la paciencia del mundo para escucharlos y luego iba a hacer lo mismo a sus oficinas en Palacio de Gobierno y llegaba a la casa hasta muy entrada la noche, cuando ya había acabado de atender a su gente, como le decía.

Llegaba muy noche a casa y voy a decir algo que todo mundo sabe, mi papá nunca ¨trajo guaruras que le cuidaran la espalda¨ porque toda la gente lo quería muchísimo y algo que le admiré bastante es que tenía una memoria fotográfica y tan es así que cuando alguien lo abordaba y le decía: ¨Oiga maestro soy…..un momento, un momento,no me digas, eres Antonio, el de Antonio de los Horcones, eres hijo de Don Pedro, me lo saludas y quieres que te ayude en tal cosa¨….y era cierto, con todo y el que se le acercaba le respondía: ¨Oiga maestro ¿pero cómo es que me ha reconocido si han pasado más de 20 años sin vernos y hasta conoce el por qué he recurrido a su apoyo?

Del enorme amor que siempre los mantuvo y los mantendrá juntos por toda la eternidad, nacieron Héctor Hugo, Arcelia, mi hermano César Enrique que falleció en el accidente de Aerovías y yo que soy el cuarto, nos dice ¨Lolo¨, todos fuimos profesionistas , salvo César que falleció a los 21 años de edad quien cursaba su último año de químico petrolero en el Politécnico.

Y cuando le digo a ¨Lolo¨ que yo era el ¨chiquiado¨ del maestro Héctor Hugo cuando me dio tres años de Geografía en la Secundaria 70, nos dice soltando una gran carcajada: ¨Yo creo que sí Don Heriberto porque ambos ya están muy grandes¨.

Y para seguir con el gran momento le cuento que era yo quien le llevaba la lista y hasta el que le revisaba las pruebas al profesor Héctor Hugo…. ¨Y de seguro se ponía puros dieces Don Heriberto¨ nos dice y vuelve a soltar la carcajada.


Profesor Enrique Olivares Santana

Padre, ya no te tengo conmigo pero quiero decirte, viejo del alma, que aunque ya no camine a tu lado tu recuerdo está grabado en mi memoria. Te fuiste querido padre y estoy seguro que desde donde tú estés, me querrás agarrar de la mano para transmitirme con tu contacto, el amor que siempre sentiste desde el fondo de tu corazón.

Me hubiera gustado hablarte mucho más de lo que siempre lo hice para contarte mis sentimientos pero sufro al recordar que te haz ido en el momento justo en el que Dios decidió que ya habías cumplido tu misión en esta vida, sin embargo, cuánto dolor nos dejó tu partida, pero también cuánta dicha al saber que fuiste un esposo, un padre y un abuelito verdaderamente excepcional, un ser humano que sembró no sólo amistades y que luchó como pocos para conducir a Aguascalientes hacia mejores niveles de bienestar.

Sólo hoy quiero recordarte que yo te respeto y admiro más que a nadie y que para mí en la vida fuiste más que un padre… un amigo, un héroe, nos diría el ingeniero Teodoro Olivares Ventura quien en el siguiente capítulo hablará para los lectores de FUERZA AGUASCALIENTES sobre los múltiples cargos que desempeñó este hombre de verdadera excepción, el maestro Don Enrique Olivares Santana, el ¨Hombre del Siglo XX para Aguascalientes.

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