REPORTAJE….. Dios vuelve a manifestar otro de sus milagros


Sobrevive al cáncer el ¨Ingeniero Maravilla¨

 

JORGE DIAZ DE LEON

+ Luego de más de un mes de operaciones y trasplantes para tratar de vencer al cáncer una vez más pareciera que lo está logrando

+ Para Dios no hay imposibles y Jorge Díaz de León Valdivia es nuevamente una gran muestra de su presencia y de su infinita bondad

Ya lo hemos dicho desde hace muchísimo tiempo, desde que nos iniciamos en el mundo del periodismo hace 45 años, los milagros existen y Dios nos los está mostrando cotidianamente, solamente que nosotros como humanos en la mayoría de las ocasiones los ignoramos sobre todos aquellos que se creen perfectos u que dicen que para ellos ¨Dios, las Vírgenes y los Santos no existen¨…. Con todo respecto, que tontos y pobres de corazón y mente son, encabezados por los ateos y los masones que son los primeros en recurrir a Dios cuando sienten que la vida se les va escapando lentamente.

En Aguascalientes nuestro admirable Ricardo Chávez Hernández, los niños y adultos con cáncer, aquellos que sufren enfermedades que se dice son incurables y los que como este reportero hemos sufrido seis infartos, somos una verdad divina de que los milagros cotidianamente se nos presentan.

Y otro milagro es el nuestro querido ¨Ingeniero Maravilla¨, Jorge Díaz de León Valdivia con quien luego de un mes pudimos contactarnos vía telefónica hasta la ciudad de México, tras estar casi un mes debatiéndose entre la vida y la muerte por el terrible cáncer al que, una vez más, pareciera que estuviera venciendo, pues habrá perdido algunas batallas más no la guerra y Dios hoy lo está bendiciendo para que siga entre nosotros.

Desde mediados de diciembre había sido internado en el Hospital Mocel de la Ciudad de México en donde a pesar de varias operaciones e injertos, parecía que dejaba este mundo terrenal de tantas crisis y envidas, de tantos sinsabores y tantas guerras, sin embargo ayer, luego de muchísimos intentos, por fin una gran alegría: ¨El Ingeniero Maravilla¨ Jorge Díaz de León nos contestó y aunque como una voz muy queda nos dijo:

¨Aquí me tienes Bonilla el Bueno, Dios, como tú ya me lo habías dicho, sigue conmigo, está a mi lado y aunque todavía estoy hospitalizado me está dando las esperanzas de salir pronto y hasta sueño con ir a mi Aguascalientes para visitar a mis grandes amigos, entre ellos el ¨Pepón¨ Macías Peña ¨que en paz no descanse¨, Felipe González González y Ricardo Magdaleno Rodríguez, entre muchos otros. Y claro que nos dio infinita alegría volver a escucharlo y ratificarlo que hoy en su enfermedad, dentro de su sufrimiento y hasta dentro de su desesperación creo, o al menos así lo pienso, que debe sentirte bendecido porque Dios está con él. Y fue cuando nos volvios a preguntar en FUERZA AGUASCALIENTES, ¿con quién se comunica Dios?, ¿con personas especiales? ¿o en momentos especiales?

Y tras tener a Dios en nuestro corazón luego de que nos salvó tras sufrir seis infartos en dos años, podmos afirmar que para Dios todo el mundo es especial, y todos los momentos son buenos. No hay ninguna persona que sea más especial que otra, ni ningún momento que sea más especial que otro y es que mucha gente decide creer que Dios se comunica de maneras especiales y únicamente con personas especiales. Para cualquiera que está enfrentando momentos difíciles como hoy el ¨Ingeniero Maravilla¨ en su salud, saber que Dios está con él y con su familia, una inyección de fe es el mejor regalo, así como la disposición contra la tristeza, de tal suerte que los problemas cotidianos que apilamos constantemente a nuestro alrededor son secundarios.


JORGE DIAZ DE LEON

Lo que nos queda al final del día es la importancia de disfrutar con más intensidad los gratos momentos y de restar valor a los insignificantes detalles negativos que nos abruman a diario. Y afortunadamente querido ¨Ingeniero Maravilla¨, usted siempre lo ha hecho pues desde que le conozco si algo le caracteriza es su entusiasmo, su positivismo y su don de gentes, de lo que muy frecuentemente hablo con mis amigos quien en todo momento le piden a Dios que se reponga.

Así pues, después de esto que está enfrentando y que estoy plenamente seguro que superará teniendo a Dios a tu lado, nada debe asustarle y más cuando todos tenemos una historia triste que contar y de ella los demás nos nutrimos para tratar de ser mejores.

La de usted admirado Jorge Díaz de León de ninguna manera es triste, al contrario, es la de un auténtico guerrero que está luchando de manera admirable contra una enfermedad que no le podrá vencer y hoy en su lucha contra esa enfermedad evoque todo lo bueno que ha cristalizado, como el soporte para que recuerde a este amigo que entre tinieblas ve luces verdes y doradas para usted y su familia. La vida está aquí cada día, cada mañana, en cada respiro, en cada vez que pensamos y en este mismo instante podemos cambiar nuestra vida si queremos tomar un riesgo o una decisión para poder ser felices, es lo que me ha mostrado mi mujer Carmen, principalmente ahora que tuve mis infartos.

La vida es más que solo vivir, es disfrutar es gozar... es ser feliz de verdad y si nos esforzamos y cumplimos nuestros deberes nuestras responsabilidades y esto se hace para poder vivir, mas no vivimos para tener sólo responsabilidades. Hay que reflexionar sobre lo que de verdad queremos porque nunca se sabe que sucederá el día de mañana y si su último día fuese mañana sería capaz de decir: ¨No me arrepiento de nada, estoy orgulloso y conforme con toda mi vida¨. Por lo tanto, hay que recapacitar y pensar qué es lo que de verdad se quiere para uno, para nuestras familias y para los que nos rodean pues de nuestras propias decisiones dependerá la felicidad que te mereces por todo lo que haz sido en tu vida.

Sin embargo hay que tener en cuenta que nada es para siempre, pero también es bien cierto, según la Iglesia, que la muerte nunca es un final, sino que siempre es un principio. Una muerte es una puerta que se abre, no una puerta que se cierra y cuando comprenda que la vida es eterna, comprenderá que la muerte es su ilusión, que le mantiene muy preocupado y, por lo tanto, le ayuda a creer que es parte de su cuerpo. Lo transitorio, en este caso es lograr la felicidad para tí, para tus seres queridos y para tus grandes amigos y esa Alfredo, es la única verdad.

Nada es permanente y todo está cambiando, en cada instante, en cada momento.

Por eso hay que tomar en cuenta que una vida mejor no se crea mediante la acumulación de bienes materiales, porque hay que recordar que el dinero no compra la felicidad y mucho menos nos salva de la muerte. Casi todos lo saben, todos dicen que lo entienden, pese a lo cual sus vidas y las decisiones que toman y que los impulsan, tienen mucho que ver con esos bienes. Se esfuerzan por tener cosas, trabajan por ellas, y cuando consiguen lo que quieren, nunca lo dejan ir, pero cuando la muerte está cerca se comprende que la riqueza no lo salvará y que su vida transcurrió sin la verdadera felicidad.


JORGE DIAZ DE LEON

La razón de buscar, esforzarse, indagar, trabajar duro y tener éxito se torna totalmente diferente, cambió la razón de hacer algo, y con ello cambia igualmente el hacedor. La razón se convierte en el proceso, y el hacedor se convierte en ser pleno. Es necesario permitir que cada persona encuentre la paz en su interior, esa que estoy plenamente seguro que hoy tienes. Cuando encuentre la paz en el interior, descubrirá también de lo que puede prescindir y en FUERZA AGUASCALIENTES, por experiencia propia afirmamos que no es muy agradable estar en cama por alguna enfermedad y es que nadie tiene la salud comprada ni sabe en qué momento nos puede jugar una mala pasada. Por ello, mientras tengamos salud lo tenemos todo porque no estamos limitados a gozar de la vida y siempre hay que saber aprovecharla al máximo.

Cuando tenemos a alguna amistad que está pasando por un mal momento en su salud, nos sentimos en la obligación de estar pendiente de ellos y darle todos los ánimos posibles para que no se derrumben. Es importantísimo todo el apoyo moral que podamos brindar en situaciones como esta y una demostración de que somos buenos amigos porque no solo estamos en los buenos momentos sino también en los malos, por eso hoy traemos para nuestros lectores algunos escritos que me daba mi señora madre doña María Elena Barrón de Bonilla cuando hace ocho años sufrí el primer infarto, escritos que han quedado grabados por siempre en mi memoria porque Dios está conmigo y no es que le deba algo al demonio, como nos dice en broma nuestro amigo Guillermo Llamas Esperón quien me ha operado en varias ocasiones.

Y estas palabras las escribimos hoy en nuestro reportaje en honor del entrañable ¨Ingeniero Maravilla¨ Jorge Díaz de León quien tiene a Dios a su lado y dentro de su corazón como aliado ante el terrible cáncer.

Y DIOS DIJO….. ESCUCHO TU LAMENTO

Este atraviesa la obscuridad, se filtra entre las nubes, se mezcla con la luz de las estrellas, y encuentra su camino hacia mi corazón montado en un rayo de sol. Me he angustiado al escuchar el lamento de una liebre atrapada en el cepo, por el gorrión que ha caído de su nido, por un niño que yace en una charca, o por el hijo que derrama su sangre en una cruz.

Debes saber que también te escucho, puedes estar en paz y tranquilo. Tengo consuelo para tu pena, ya que conozco su causa y su cura. Lloras por todos tus sueños infantiles que se han desvanecido con los años. Lloras por tu dignidad que ha sido corrompida con el fracaso. Lloras porque tu potencial ha sido cambiado por seguridad. Lloras por toda tu individualidad que ha sido pisoteada por la gente. Lloras por todo tu talento que ha sido desperdiciado por el mal uso. Te consideras desgraciado y te volteas aterrado a causa de la imagen que ves en el estanque ¿quién es ésta mofa humana que te observa con insensibles ojos de vergüenza?

¿En dónde esta la gracia de tus modales, la belleza de tu figura, tu agilidad de movimientos, tu claridad de pensamiento, el esplendor de tu conversación? ¿Quién te robó tus bienes? ¿Conoces la identidad del ladrón como la conozco yo? En una ocasión posaste la cabeza en una almohada de hierba en el campo de tu padre y observaste una catedral de nubes y supiste que, a su tiempo, todo el oro de Babilonia sería tuyo. En una ocasión leíste muchos libros y escribiste muchas cartillas, convencido, sin temor a equivocarte, que igualarías y superarías toda la sabiduría de Salomón.

Y las estaciones desembocarían en los años hasta la eternidad; serías el rey supremo de tu propio paraíso. ¿Recuerdas quién implantó en tu ser aquellos planes, sueños y semillas de esperanza? No puedes recordarlo. No recuerdas ese momento en el cual emergiste del vientre de tu madre y posé mi mano sobre tu suave frente. ¿Y el secreto que murmuré en tu pequeño oído cuando te concedí mis bendiciones? ¿Recuerdas nuestro secreto?


JORGE DIAZ DE LEON

No puedes recordarlo.

El paso de los años ha destruido tus recuerdos, ya que ha llenado tu mente con el miedo, la duda, la ansiedad, el remordimiento, el odio, porque no hay lugar para los recuerdos agradables en donde habitan éstas bestias. No llores más, estoy contigo… y este momento es la línea divisora de tu vida. Todo eso que ha tenido lugar antes no fue más que un lapso parecido al que pasaste durmiendo en el vientre de tu madre. Lo pasado está muerto. Permite que los muertos entierren a sus muertos. En este día regresas de tu muerte viviente. Este es tu aniversario. Esta es tu nueva fecha de nacimiento. Tu primera vida; al igual que en una obra de teatro era solamente un ensayo. Esta vez no fallarás.

Enciende tus velas. Comparte tu pastel. Sirve el vino. Has renacido. Al igual que una mariposa al salir de su crisálida, volarás… vuela tan alto como desees y ni las avispas ni las libelulas ni las cadenas de la humanidad obstaculizarán tu misión o búsqueda de las verdaderas riquezas de la vida. Siente mi mano sobre tu cabeza. Atiende a mi sabiduría. Déjame compartir contigo, otra vez el secreto que escuchaste a la hora de tu nacimiento y que has olvidado. Tú eres el milagro más grande, eres Jorge Díaz de León Valdivia, el milagro más grande del mundo, esas fueron las primeras palabras que escuchaste. Después lloraste.

Entonces no me creíste… y nada que corrija tu incredulidad ha pasado en los años intermedios ¿cómo podrías ser un milagro cuando te consideras un fracaso hacia las tareas más sencillas? ¿Cómo puedes ser un milagro cuando tienes poca confianza en manejar la más trivial de las responsabilidades? ¿Cómo es posible que seas un milagro cuando llega a estremecerse la duda y permaneces alerta sobre como obtener el alimento de mañana?

Es inútil preguntar, ¿no sabías, no escuchaste, no se te dijo desde el principio? ¿No entendiste la creación de la tierra?

No has sabido; no has escuchado; no has entendido.

Se te ha dicho que eres una divinidad en desgracia, un Dios que juega a ser el tonto.

Se te ha dicho que eres una pieza especial del trabajo, noble en razón, infinito en facultades, expreso y admirable en forma y movimiento igual que un ángel en acción, como un Dios encarcelado.

Se te ha dicho que eres la sal de la tierra. Se te dio hasta el secreto para mover montañas, para realizar lo posible e imposible.

No lo creíste a nadie ¨Ingeniero Maravilla¨, quemaste tu mapa de la felicidad, abandonaste tu derecho a tener paz mental, apagaste las velas que habían sido colocadas a lo largo de tu ruta hacia la gloria y después vacilaste, perdido y aterrado, en la obscuridad de la fatalidad y la autocompasión, hasta que caíste en el infierno que era tu propia creación. Entonces lloraste y golpeaste tu pecho y maldijiste la suerte que se había adueñado de ti. Rehusaste las consecuencias de tus propios pensamientos mezquinos e insignificantes acciones y buscaste un chivo expiatorio a quien culpar de tu fracaso. ¡Con cuanta rápidez lo encontraste!


JORGE DIAZ DE LEON

¡Me culpaste a mí!

¡Gritaste que tus defectos, tus mediocridades, tu falta de oportunidad, tus fallas… eran la voluntad de Dios!

¡Estabas equivocado! Tú Jorge, que eres un ser humano, eres mi milagro, eres fuerte, capaz, inteligente. lleno de dones y talentos... Cuenta con las cualidades que te doy. Entusiásmate con ellas, reconócete, encuéntrate, acéptate, anímate. Y piensa que puedes cambiar tu vida para bien, si crees en mí y te llenas de entusiasmo y, sobre todo, si te das cuenta de toda la felicidad que puedes conseguir con solo desearlo ya que eres mi creación más grande pues eres mi milagro, el milagro de Dios, por lo tanto no temas comenzar una nueva vida tras vencer tu terrible enfermedad y o te lamentes nunca por estarla sufriendo porque siempre estaré a tu lado y en tu corazón.

No te quejes, no te atormentes, no te deprimas, cómo puedes temer si eres mi milagro y estás dotado de poderes desconocidos para todas las criaturas del universo, eres único y nadie es igual a ti. Te hice perfecto Jorge Díaz de León Valdivia, sólo en ti está aceptar el camino de la felicidad, enfrentarlo y seguir siempre adelante, hasta el fin, simplemente porque eres libre y eres….. mi milagro y mi creación, por lo tanto siempre estaré contigo, hasta el fin del mundo.

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