Un gobernador carismático y visionario


Ingeniero Luis Ortega Douglas

 

FUERZAAGUASCLIENTES

* Electrificó y comunicó al Estado; fue el que inició la gran transformación de Aguascalientes

* Hombre bonachón y bromista como el que más fue muy querido y criticado

* ``Ingeniero -cuando entregó el poder- ya ni la amuela, sólo dejó 20 pesos en caja-. Si los hubiera visto ni eso les dejo-.

Hemos dicho en FUERZA AGUASCALIENTES que por encima de los grandes tesoros que tiene Aguascalientes, está su gente.

Desde la misma fundación de la Villa de las Aguas Calientes, todo lo que hoy somos se debe a su gente, esa que se ha distinguido a través de los siglos por su gran entrega y laboriosidad para ubicar hoy en pleno fin de siglo a nuestra Entidad en un lugar relevante a nivel nacional.

Pero esa gente de tantas generaciones no ha estado sola.

Desde siempre ha contado con líderes naturales, con gobernantes que han encauzado esos esfuerzos extraordinarios.

Aguascalientes a lo largo de su historia ha tenido enormes gobernantes a partir del mismo Juan de Montoro en la Conquista, de Pedro García Rojas en la época constitucional y en la actualidad Martín Orozco Sandoval. Hemos contado con buenos, muy buenos gobernantes y bajo su guía, el progreso, el desarrollo es innegable y salta a la vista. La historia habla de su obra, de sus vivencias y los ubica en el lugar que les corresponde.

Muchos fueron criticados no sólo después de que concluyeron su gestión, sino incluso cuando estaban en el poder y otros hasta antes de asumirlo. Eso es algo que siempre ha ocurrido y que hoy, en que se habla de los tiempos del cambio, va a darse de manera más intensa.

Hoy FUERZA AGUASCALIENTES va a hablar sobre uno de los gobernantes, un hombre que siempre fue y sigue siendo, a pesar de que tiene muchos años de haber fallecido, muy polémico. Un gobernador carismático, populachero, simpático como el que más y que, pese a los muchos errores que sus críticos dicen que tuvo, resultó fundamental para lograr la transformación de Aguascalientes y que visionariamente, dejó enfilada la expansión de la gran capital del Estado.

Nos vamos a referir al ingeniero Luis Ortega Douglas, ingeniero civil de profesión y quien antes de ser gobernador le tocó ser presidente municipal, viviendo una problemática especial. Luis Ortega Douglas fungió como gobernador de 1956 a 1962. Tuvo que enfrentar la terrible sequía de 1957, amortiguando el problema creando pequeños bordos y creando el proyecto de lo que hoy son los grandes ejes viales de Aguascalientes.


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Es en esta época cuando la ciudad y la Entidad enfilan hacia su nuevo perfil. Es cuando se colocan los cimientos para el Aguascalientes de la actual generación y podríamos decir que fue el gobernador Jesús María Rodríguez había dejado el esbozo de un plan regulador del crecimiento de Aguascalientes y Ortega Douglas lo consolida regulando los espacios fabriles.

A su gobierno se le debe la electrificación de una gran parte del Estado, así como la electrificación de casi todas las rancherías. Comunicó al Estado en casi la totalidad de sus municipios con buenas carreteras. Le tocó la configuración de los Anillos de Circunvalación, el primero y el segundo fueron proyectos de él.

La avenida López Mateos fue otro de sus grandes proyectos, el eje oriente-poniente que es el cauce natural de las aguas, cierto que falló el sistema de drenaje profundo, pero esa avenida estaba proyectada a lo doble de lo que ahora tiene, corrían de forma paralela a la calle vías alternas de baja velocidad, era considerable la anchura que tenía esa avenida, desgraciadamente no se concluyó la obra como inicialmente estaba considerada, tal vez por no afectar los predios de los particulares, pero si se hubiera hecho la obra original hubiera sido una de las de mayor visión.

Quienes lo conocieron afirman que era una gente bonachona, de buen humor, con la risa a flor de labios, quizá por eso algunos de sus detractores no le conceden la seriedad que tuvo en su gobierno donde hubo obras y acciones concretas. Ortega Douglas fue un factor importante en el desarrollo socioeconómico del Aguascalientes de hoy y en su época le tocó a Aguascalientes formar los cuerpos de seguridad pública, ahora vemos como en cada trienio se les dota de equipos de automotores y apenas hace unos días el gobernador Martín Orozco Sandoval les hizo entrega de patrullas y mucho equipamiento.

A la Inspección de Policía que estaba en Alvaro Obregón y Morelos donde ahora hay un mercado la dotó de unas patrullas traídas de Estados Unidos con motores potentes para correr a lo grande, en esa época se compraron aquellas famosas patrullas llamadas las ``vitrinas'' los jeeps Road Rover dejando atrás la imagen de la ``Julia'' que era una camioneta que recogía a los muertos y le pusieron así porque había una conocida meretriz que agarraba de todo y la patrulla también agarraba de todo.

Eso es parte de la obra de gobierno de Luis Ortega Douglas, un hombre al que hoy se recuerda también con extraordinario agrado porque a diferencia de los gobernantes como Carlos Lozano de la Torre, convivía con el pueblo, bromeaba con todos y permitía que lo bromearan.


ORTEGA DUGLAS

Eran los tiempos en los que el gobernador no necesitaba de guardaespaldas y salía a las calles a pasear, a bolearse y a escuchar las demandas de su gente. Luis Ortega Douglas salió a la plática para FUERZA AGUASCALIENTES por unas fotografías que nos proporcionó el Compadre Jesús Tapia Martínez y recordamos como hará unos 15 años dialogamos durante muchas horas con uno de sus hijos, Luis, también ya fallecido, y con el que convivios en la finca campestre del ¨Serrucho¨, la ¨Maquinita¨ Coronado y don Rosendo Avila Palacios, todos ellos ya muertos, quien nos contó que su padre fue una persona carismática y tremendamente bromista, fue un gobernante sui géneris que hoy simplemente no tendría cabida en la política.

Pese a que su familia fue extremadamente rica también pasó momentos difíciles que lo obligaron irse a México para estudiar. Mi abuela Adela Douglas, nos dijo Luis Ortega, fue la dueña de La Perla y por los años 30s le fue tan mal que se deshizo de ella.

Al hablar de su abuela lo hacía con gusto y recordó que llegó a encabezar a un grupo de mujeres cuando en tiempos de la Revolución los ``Dorados'' cerraron el templo de San Antonio. Se entrevistó con Pancho Villa para que le abrieran las puertas del templo que pretendía ser tomado para utilizarlo como caballerizas y fue directamente con el Centuro del Norte y creo que le cayó bien porque le dejó libre el templo.

Su esposo fue Juan Douglas, quien primero estuvo en California, de allí se fue a Torreón donde hizo La Jabonera y luego se vino a hacer La Perla y diversas factorías de Aguascalientes, así como la empresa de tranvías, vino luego la crisis de la familia y mi papá se tuvo que ir a estudiar a México con el Lic. Aurelio López de la Torre.

Tuvo tres hermanos, Edmundo, Alfonso y Rafael.

Se fue con Nacho Arenas, un aguascalentense que se dedicó a las leyes laborales de Ferrocarriles, quien se fue a Estados Unidos y triunfó. En la misma casa estaba Juan Hernández Duque.

Luis Ortega Douglas vuelve ya como profesionista hacia los años 34 o 35 del siglo pasado.

Nunca fue político-político y sin embargo llegó a ser Presidente Municipal.

Ya como gobernador, nos contó el fallecido Luis Ortega, uno de los primeros trabajos fue el de ayudar a construir la segunda torre de Catedral. Me contaba que todos le preguntaron cómo le había hecho para que le saliera tan parecida a la otra y él respondía -simplemente le dije a mi maistro de obras, no me presentes planos que a lo mejor ni sabes, házme una torre igual a la otra y le quedó bien''.

Fue uno de los primeros que trabajó para la introducción de agua y drenaje en Aguascalientes. Siendo presidente municipal se metió a la construcción de drenaje, hay calles actualmente que tienen el mismo pavimento que él puso, como la Alvaro Obregón, Vázquez del Mercado, Madero, todo lo que es el centro, el Mercado Terán y los mesones los construyó él y cómo no comentar la anécdota que se refiere al robo de las estatuas de leones que estaban en la calle Madero y que sirvieron de pretexto al ``abogado'' Jesús Ramírez Gámez y a David Reynoso para las obras de teatro que montaba el Club Monjes.

Los leones fueron unas estatuas que durante años se hicieron muy famosas en la calle Madero y llegaron a tener hasta fama mundial por lo que cuando una madrugada desaparecieron al siguiente día todo Aguascalientes estaba conmocionado.

David Reynoso decía, ¿dónde habrán quedado los leones de la calle Madero?. ``Válgame La Trinidad que dónde estarán'', le contestaban, cuando querían decir que estaban en el rancho La Trinidad, del gobernador Ortega Douglas, el cual se moría de la risa cuando los escuchaba.

Don Nazario Ortiz Garza fue un hombre que lo impulsó para llegar a la gubernatura. Se dice que el entonces presidente, Adolfo Ruiz Cortines se lo dijo desde un año antes, sin embargo también está la anécdota que él mismo contaba, que no sólo se la ganó a don Filemón Alonso, sino que también le ganó una botella de whisky que apostaron para ver quién era el gobernador.


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Dice la vox populi que Filemón Alonso fue una persona que siempre luchó por ser gobernador de Aguascalientes, era un hombre de alma blanca, muy bondadoso y consecuentemente esperaba que por su bonhomía, por su honestidad y sinceridad en los negocios le dieron la gubernatura, sin embargo los que tenían un poco más de colmillo político se lo ganaban y esto ocurrió desde la época del Chapo, con Gámez Orozco, Palomino Dena y Ortega Douglas.

Alonso siendo uno de los primeros vitivinicultores de Aguascalientes, y el abarrotero más importante siempre deseó la gubernatura. En una reunión que tuvieron en el Casino de Aguascalientes, don Filemón les dice que ese día por la noche se iría a México porque al siguiente día lo recibirían en Palacio Nacional para hacerlo candidato a gobernador.

Luis Ortega Douglas le dijo, no, yo voy a hacer, te apuesto una botella de whisky, te vas en tren ¿verdad?, le preguntó, claro aquí está mi ticket para el pullman. Ortega Douglas, más vivo, de inmediato se fue en su coche con su chofer. A las doce de la noche ya estaban en México en tanto que Filemón viajaba en tren para llegar al mediodía. Arribó mi padre y habla por teléfono con el presidente del PRI y con el Secretario de Gobernación y a las ocho de la mañana fue recibido por el presidente Adolfo Ruiz Cortines, quien le dijo ``usted es el que nos va a ayudar en Aguascalientes''.

Lo primero que hizo mi padre, nos contó Luis Ortega, fue hablar por teléfono a varios de sus amigos para presumir que él era el elegido, le habló a un colaborador de Alonso, Jorge Durán Valadez, a quien le dijo que le recordara a Filemón que le debía una botella de whisky y que se la iba a pagar.

Era amigo de todo el mundo, él se reía de lo que la gente decía, de todo hizo una broma. Muchas veces la gente le decía ``oye Luis, ¿es cierto que que ya te robaste media Sierra Fría?, a lo que respondía ``y me falta la otra mitad''. Le gustaba mucho ir a los toros y llegaba con 100 invitados o más. Siempre muy bien vestido y siempre los aficionados de sol se metían con él y les respondía. Tenía una carcajada abierta, fue un hombre alegre que se identificaba al cien por ciento con el pueblo. Fue un hombre prominente del Casino de Aguascalientes, gobernador del Club Rotario varias veces, tuvo muchos negocios de construcción, José Aceves Díaz era su gran socio y amigo.

Luis Ortega Douglas fue una persona que como todos los gobernadores tiene cosas buenas y malas y de los que siempre se hablará porque un puesto de estos es muy polémico, lamentablemente nunca en México se ha permitido el éxito ajeno, siempre se le ponen los peros a todas las personas y por ello hoy hay muchos que lo critican.

De lo que no hay duda alguna fue que Luis Ortega Douglas, fue entregado por completo a su pueblo, conocía la problemática del Estado a diferencia de muchos gobernadores que llegaron de México y no sabían qué pasaba en este lugar, conocía todas las rancherías habidas y por haber, sería raro que no conociera las rancherías o donde había construido un bordo de agua que le pidieron en alguna ocasión y que posteriormente les construyó, le faltó tiempo para urbanizar un poquito más a Aguascalientes, casi iba a hacer el eje norte-sur que todavía no tenemos en Aguascalientes.

Introdujo la red de agua potable y alcantarillado, ya que antes había que ir por el agua a las tomas de las esquinas y los baños eran pozos profundos y negros. Quitó el Mercadito Calera, porque se inundaba cada vez que llovía en Díaz de León y López Mateos, entre Colón y la calle Del Sol, era un mercadito arrumbado, viejo, antihigiénico.

El hizo de Carmelita Martín del Campo la primera presidenta municipal.

Antes los gobernadores tenían poca solemnidad, eran gente del pueblo, sin guaruras y Ortega Douglas era -la mar de simpático-.

La primera vez que se subió a un avión le dieron una vuelta a la ciudad y lo hizo en compañía de su amigo y tesorero del Estado, Humberto Martínez de León quien vio que en pleno vuelo el ingeniero sacó un billete de a cien de su cartera y le dijo -pero compadre, qué vas a hacer-.


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Voy a lanzarlo para hacer feliz a una familia. Mira, le respondió Humberto, mejor avienta 2 de a 50 y así haces felices a 2 familias. Bueno si a esas vamos, mejor aviento 5 de a 20 y ayudo a 5 familias. No compadre, pues entonces ten, yo te cambio el de a 100 por 10 billetes de a 10 y así haces felices a 10 familias. Entonces intervino el piloto, que era el capitán Luis Zacarías y les dijo, -miren, porqué mejor que se avientan los dos y así hacen feliz a todo Aguascalientes-.

Una vez fue a Estados Unidos y trajo un flamante vehículo Linconl que manejaba Socorro de León, su segunda esposa, la cual era muy enojona y más cuando la gente le decía -mira, ahí va el carro del pueblo-. Una vez pasó por El Parián, estaban muchos estudiantes del IACT, quienes le gritaron -presta el carro del pueblo- y pa'pronto que se enoja doña Socorro, se bajó, dejó el carro a media calle y les aventó las llaves a los estudiantes, diciéndoles que si era del pueblo que lo disfrutaran.

Otra anécdota muy chusca que el mismo ingeniero contaba, se dio al final de su administración pues cuentan que le dijeron -oye, dice el nuevo gobernador Enrique Olivares Santana que sólo le dejaste 20 pesos en las arcas del Estado-. A lo que contestó de una manera sabrosa "cómo que dejé un billete de 20 pesos, creéme sinceramente que no me dí cuenta que estaba allí, si no ni eso le dejo".

Fueun hombre muy simpático que se hizo querer por el pueblo, se metía con la gente a las cantinas, no necesitaba chofer, platicaba con quien se lo pidiera y la gente le miraba con gusto.

Por lo tanto estamos hablando de una época en la que Aguascalientes era una familia grande en la que todos se conocían, una época de la que hoy ya sólo quedan recuerdos porque después vinieron y siguen los tiempos de la violencia, de los secuestros, de la droga, del alcoholismo, de la desintegración familiar.

Eran otros tiempos que aún recordamos como siendo gobernador Jesús María Rodríguez, un día se tomó sus copas en una cantina muy céntrica llamada La Fortaleza, que estaba frente a la cárcel de varones en la calle Colón, se quedó dormido y sólo le acompañaban dos perros doberman que no dejaban que nadie, ni siquiera los meseros se pudieran acercar a él, así que ni los de la Polícia Preventiva podían hacerlo, porque sus guardianes no se lo permitían.

Eran, repetimos, otros tiempos en que los gobernantes parecían ser gente auténtica de pueblo.

Hoy se cuidan de todas las cosas, antes iban a bolearse a la Plaza Principal, ahora le tienen miedo que la gente se les acerque y les haga sus planteamientos.

Hoy hay desarrollo y modernidad.

Los tiempos cambian, ahora se tiene otra dimensión de las cosas, se pierde el contacto con el pueblo y Carlos Lozano de la Torre se molestaba porque le pedían favores en tanto que don Cuco Esparza, al que recordamos con gran cariño, tenía las puertas abiertas y cualquiera entraba al igual que Rodolfo Landeros. Los tiempos actuales tiene otro método, otro sistema, es la guerra por el poder, ahora los ayudantes tardan mucho tiempo en darte una audiencia, se creen más que el propio gobernador.

Luis Ortega fue diferente y la gente lo llegó a sentir muy suyo sin que importaran sus críticos.

Y como él han existido muchos otros.

Fueron grandes protagonistas del cambio.

De Luis Ortega Douglas se han hablado pestes, pero la historia lo ha puesto en su real dimensión, así como a todos los gobernadores que ha tenido Aguascalientes. Gobernadores priístas y panistas que son los que nos han dado el Aguascalientes que hoy tenemos.

Así las cosas Luis Ortega Douglas, reiteramos en FUERZA AGUASCALIENTES, fue un hombre de su tiempo, un gobernante carismático que puso los cimientos para la transformación de Aguascalientes, una persona simpática como la que más, a la que se le escuchaba con su carcajada inconfundible en la nevería, en el bar, en la Plaza Principal, en la Plaza de Toros, todo el mundo saludándolo de mano. Un hombre que se prestaba a las bromas de los socios del Club Monjes y de sus amigos.

Un hombre pintoresco, un hombre de su tiempo que gobernó a Aguascalientes de 1956 a 1962 y que nos enfiló a lo que hoy somos.

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