ARRASTRE LENTO


SE APAGRON LAS LUCECILLAS DE NAVIDAD, PERO SIGUEN ENCENDIDAS LAS QUE EN EL MAJESTUOSO VESTIDO DE LUCES ILUMINAN A LA FE Y A LA ESPERANZA

 

jose caro

Por José Caro

“San se acabo”. Se acabó el borlote festivo. La algarabía es eco lejano. De nuevo con aires de deseos no satisfechos la sociedad se despoja de la máscara ficticia que por un buen rato ocultó su rostro en risas y gestos, alardes de intimidad exteriorizados en una manifestación escandalosa de la alegría que, en llamaradas de exageración, producen los festejos de Navidad, año Nuevo y Día de Reyes.

Se apagaron los foquitos multicolores, y la artificialidad luminosa, al diluirse, de nuevo pone a la fe y a la esperanza a remar a contracorriente. Y otra vez a la lucha diaria: a no dejarse vencer por los desangelados embates del devastador desencanto.

ESPERANZA Y FE

No así a los taurinos toda vez son éstos quienes con religiosa devoción entusiasmados le dan la cara a la ESPERANZA. Éstos, acostumbrados a las lides, si bien lamentan que las lucecillas del arbolillo navideño entren en reposo durante once meses, dibujan en su semblante el prodigioso encanto de la ilusión. Sobre todo los profesionales que, soñando activamente por conquistar la gloria, se deleitan con la luminosidad del vestido de luces sobrecargado de ambiciones y fantasías toreras.

Lo cierto que el taurino de vocación, ya sea profesional, o sea un simple aficionado cautivo, miran al futuro depositando su confianza en la FE que con su recia vitalidad inyecta optimismo y frescura alentándolos a creer con certeza absoluta que la Fiesta de toros en México no se ha alejado para siempre del interés popular.

¿QUIÉN TIENE LA RAZÓN?

¿LOS SUEÑOS, LA ESPERANZA, LA ILUSIÓN, O EL PESIMISTA CONTRASTE QUE, AL ENFRENTARSE, ALZA LA MANO PARA DECLARARSE VICTORIOSA?

Y es que la realidad, obrando con precisión y evidencia, advierte que así como se tiene por cierto que la sociedad consumista ha “profanado” –NOTABLE FALTA DE RSPETO- el genuino espíritu de la Navidad con las precipitaciones mercantiles que la atiborran en febril y escandaloso apilamiento, así también se tiene por evidente que esplendoroso escenario de la plaza México – y muchas otras en provincia- CUALES TEMPLOS DESAIRADOS, HUMILLADOS POR LA INDIFERENCIA, LAS “PROFANA” EL DESAIRE PÚBLICO.

Hablo de “profanación” porque tengo claro que como principio fundamental ha quedado establecido que el espectáculo no puede prescindir de sus propios componentes básicos: al toreo se le “profana” cuando falta alguno de ellos; se le “profana” CUANDO FALTA EL TORO CABAL E ÍNTEGRO, y se le “profana” CUANDO FALTA EL TORERO,

Pero sobre todo se le “profana” cuando falta el componente que lo hace posible: EL PÚBLICO, EL ESPECTADOR, EL AFICIONADO QUE PAGA.

Se tiene por cierto lo que escribió un vate con doliente inspiración: EL MUSGO FRÍO PROFANA LA OPACIDAD INERTE DE LAS ENMUDECIDAS LÁPIDAS DE MÁRMOL”. Así las cosas, resulta estimulante que los aficionados de vocación experimenten alegría, confianza y optimismo ante el frío panorama del año 2017 toda vez que entre sus propuestas está la de impedir que a la Fiesta mexicana le sea concedido el placer mortal de traspasar los umbrales del respeto civilizado.

En suma el taurino lo sabe: sabe que es peculiar la animación de las festividades calendarizadas, así como es peculiar la animación que se siente en una laza de toros antes que los toreros hagan el paseíllo. El encendido luminoso de la vestimenta que lucen los actores ilumina en el episodio ritual que contiene grandes dosis de ESPERANZA, tal y como la tiene el arbolito de navidad que en el preludio de la Noche Buena, iluminando CON ALEGRÍA Y ESPERANZA, da luz y vida al recinto que lo ve erguido,…. y como majeza encendido.

#deportes

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