Vivimos en una selva


 

HERIBERTO BONILLA BARRON

El poder y el dinero, como dice el dicho popular, lamentablemente cambian a la gente y quien diga lo contrario está mintiendo rotundamente nos dijo hace poco don Felipe González González quien aseguró que debido a eso la gente ha dejado de creer en los políticos porque lamentablemente en el gobierno de Carlos Lozano de la Torre y hasta en el de Toño Martín del Campo hubo muchos funcionarios, por no decir que casi todos, que perdieron la sensibilidad y ejemplos ponemos poner mucho incluso hasta de líderes que se eternizan en el poder como Alfredo González González cuya gestión no ha dejado ningún beneficio a los trabajadores.

Entonces la gente nos califica de esa manera, por eso ya no cree en los políticos, pero todavía algo más grave, la gente ya no cree en la sociedad. Esto nos hace como si viviéramos prácticamente en una selva en donde el objetivo pareciera adueñarnos de bienes que han sido dados para todos y utilizándolos sólo para mí, mis familiares y mis amigos, dijo por su parte la diputada Elsa Amabel Landín Olivares quien predica con el ejemplo pues ahora que ya llegó el Congreso se ha olvidado de quienes la llevaron al poder y hasta de sus amigos.

Y así como ella hay muchos que lejos de buscar el bien común ve sólo por sus intereses y el de sus amistades que solo piensan con ganarse el pan a base del sudor de otros. Y esa desde nuestro personal punto de vista es una riqueza con sabor a dolor, amargura y sufrimiento y lamentablemente en una familia o en una sociedad corrupta ese es el pan que se le da de comer a los hijos.

Por lo tanto tiene razón nuestra gente en quejarse por su sufrimiento, ¿pues de qué sirven tantos programas que se presumió de manera tan pomposa el gobierno de Carlos Lozano de la Torre si la mayoría no se aterrizaron en beneficio de la sociedad que está sumamente deprimida?

Y una de las consecuencias de esto, son los suicidios que hoy tanto nos alarman.

En el sector Oriente de la ciudad este es un tema permanente por lo que cotidianamente las mamás están rezando para que no sea su hijo el que amaneció colgado, por eso coincido con quienes aseguran que esta grave crisis económica y la falta de valores nos tienen viviendo en una verdadera selva a la que hay que poner fin.

Y por lo tanto no podemos seguir cruzados de brazos ante esto, todos como sociedad debemos unirnos para superar esta tremenda prueba pues o incidimos en la realidad de las familias o esto terminará muy mal porque se nos irá y se va a romper toda una generación.

Y es que lamentablemente esta realidad o pobreza espiritual nos está llevando al rompimiento familiar, algo que está dañando como un gran cáncer a nuestra sociedad, por eso hay que despertar, estamos a tiempo y no debemos esperar a que ¨papá Gobierno¨ haga lo que nosotros tenemos que hacer en casa por recuperar la armonía y la unidad de la familia, pues ya sabemos que en el Gobierno y en la política todos van por lo suyo menos por el bienestar de la sociedad, es por ello que, como lo dijimos al principio, el poder y el dinero cambian a cualquier persona.

Y esto no lo está queriendo ver nadie porque nadie hace algo para remediar algo que se llama reconquistar los valores y las familias siguen cerrando los ojos dejando que sus hijos se pierdan por el consumo de drogas ya que lamentablemente las llamadas ¨tienditas¨ en donde las pueden comprar, existen por toda la ciudad. Esto podría tener solución si como padres de familia, como maestros, como políticos o como policías hiciéramos ¨nuestra chamba¨, y aunque se escuche mal, los empleos que se han creado, con sueldos de hasta 700 pesos semanales es el primer paso para enmendar el camino.

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