Un personaje que arañó la gloria


Neftalí "Babe" Ortiz

 


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Hijo de una familia ferrocarrilera muy conocida en nuestro círculo deportivo, Neftalí fue alumno del Colegio Alcalá y desde la tierna edad de la primaria comenzó a demostrar que "sabía muy bien tirar los golpes", además de que era lo que comúnmente se puede decir: un camorrista de primera. Con los niños de aquellos años cuarenta, el pequeño "negro" como le decían, defendía a los más pequeños de los retos de los mayorcitos, o bien le salían "retadores" con los cuales tenía que liarse a golpes "a la salida de la escuela", la cual se encontraba en la calle Venustiano Carranza, muy cerca de la calle Matamoros.

Ahí, a la vueltecita, a un lado del templo de La Merced, aquel muchachito moreno se hizo muy popular, pero sus maestros a cada rato lo amonestaban e incluso lo amenazaban con sacarlo del grupo... y de la escuela.

Pasaron los años y muy a temprana edad -apenas a los 15- tuvo sus primeras apariciones en el ring local que se montaba en la entonces recién inaugurada "Cancha del Estado", aunque ya había hecho sus pinitos en la otra cancha -la del Parián- un tiempo atrás.

Sus primeras peleas fueron de triunfos contundentes. Combates pactados a pocos rounds, 4 ó 6... entonces ya tenía el apodo con el que al paso del tiempo habría de consagrarse como el "Babe" Ortiz.

Muy conocido era el muchacho por el rumbo de La Estación, ya que vivía con su familia en las inmediaciones de La Purísima, por lo que a sus encuentros boxísticos de la época concurrían muchos "chorreados", como se les decía a los ferrocarrileros.

Entonces sucedió una situación muy especial, pues con sus dotes naturales de pugilista, no pudo con sus oponentes en encuentros de medio fondo, sobre todo peleando a diez rounds, lo que lo obligó a tratar de adquirir el peculiar estilo de estilista, lo cual no le gustaba al respetable, pues querían verlo como lo que siempre había sido, un noqueador.

"Babe" Ortiz por consejos de sus mayores se fue a conquistar al mundo y fue así que llegó a la lejanísima tierra de Australia, en donde el muchacho de Aguascalientes ingresó a un "establo" en donde le enseñaron los grandes secretos del boxeo y fue así como a finales de los años cuarentas, ya casi "rozando" los cincuenta, reapareció en Aguascalientes como un "fajador avasallador", sin que se rajara en ningún instante, o sea, levantando lumbre en cada round.

Sus triunfos vinieron entonces repetidamente y por lo tanto sus bonos subieron como la espuma.

Así alcanzó pronto el campeonato de peso Gallo y luego ascendió al Pluma, donde también lo conquistó. Protagonizó dramáticos combates de auténtico "toma y cada" y aunque en más de alguna ocasión tuvo "que besar la lona" nunca se durmió.

Su nombre se fue entonces a las alturas, conquistando triunfos aquí y allá. Toda la región Centro, la de Occidente y la del Norte, incluso en México se convirtió en una auténtica maravilla del boxeo.

Eran los tiempos en los que el "Ratón Macías", uno de los inmortales del boxeo mexicano, estaba en todo su apogeo.

Los periodistas lo llenaban de elogios pues el "Babe" se fajaba como los buenos y nunca le rehuía a sus adversarios.

Desde finales del año de 1953 y sobre todo comenzando 1954, Neftalí "Babe" Ortiz logró colocarse internacionalmente al grado de que sus triunfos le permitieron ubicarse como el número dos mundial de la división de peso Pluma. En Los Angeles, California, se encontraba Mister Fleischer -el Don King de aquella época- quien se encargaba de montar las grandes peleas en las que estaban en juego los títulos mundiales.

Neftalí era el número dos, justo atrás del campeón Sandy Sadler, por lo que automáticamente era su retador y por lo tanto se creía que resultaba obligado su combate por el título. Sin embargo Sadler quiso no solamente hacerla más de emoción, sino ganar más dinero, por lo que le dijo que antes tenía que enfrentarse a otro gran peleador "Lulú" Pérez, noqueador del legendario Willie Pep en la misma ciudad de Nueva York. "Babe" Ortiz se sentía cerca de la gloria y creía que pronto sería suya. Como siempre ocurre, cuando alguien triunfa siempre habrá a su alrededor gente que quiere beneficiarse de esos logros y así ocurrió con el aguascalentense.


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Malas amistades tuvieron entonces mucho que ver y Neftalí, a quien le gustaba la juerga, se encontró entonces en su elemento. No hizo caso de las voces que le dijeron que las dejara porque sólo le iban a hacer mal.Estoy en mi mejor momento y mi pegada es demoledora, nadie podrá vencerme, decía a quienes le trataban de llevar por el camino del bien. Y parecía que tenía toda la razón, pues a pesar de sus grandes francachelas tuvo los arrestos para vencer a Percy Basset y luego a "Lulú" Pérez para llegar a la pelea por el título mundial con Sandy Sadler, un combate que resultó escalofriante y en donde se dieron hasta con la cubeta.

Sadler, con una vida dedicada totalmente al deporte, salió victorioso de manera dramática frente a un hombre que llegó al combate todavía con los efectos -cruda- de una parranda y que sin embargo estuvo a punto de noquearlo. Neftalí volvió entonces a México en donde sus combates con los mejores del momento procedían uno tras otro y en donde casi siempre salió victorioso. Sobra comentar que las grandes bolsas que ganó lamentablemente las derrochó con las malas amistades que todos los días se lo llevaban a los cabarets en donde se amanecían.

Cómo no recordar que hacia finales de los años cincuenta sus combates con el famoso "Toluco" López fueron de alarido. Uno gana vez y otra vez el otro y la gente los tenía como grandes ídolos. La vida disipada del pugilista aguascalentense pronto comenzó a tener sus efectos y fue entonces cuando Neftalí supo que el fin estaba cerca, por lo que se preparó para el adiós. No fue campeón mundial sólo por su afición a las malas compañías, sin embargo "Babe" Ortiz fue un peleador que hizo historia y que las hazañas que forjó arriba de los cuadriláteros quedan para la historia de hoy y siempre, poniendo muy en alto el nombre de Aguascalientes.

#deportes

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