La esperanza del hombre... Dios…


¡Feliz Navidad!

 

FELIZ NAVIDAD

Hoy en esta Navidad, la esperanza del hombre sigue siendo, como hace ya más de dos mil años, Dios.

Nuestra verdadera esperanza, la esperanza mundial está puesta en Dios, porque hoy como en aquel entonces sigue cumpliendo su promesa, porque Dios nos sigue dando a su hijo. Ahora el hijo de Dios nos ofrece la salvación, el perdón de los pecados y con todo este mensaje de justicia y de paz El Señor puede hacer posible que este mundo cambie para bien.

Es el amor, opinamos en FUERZA AGUASCALIENTES, es la solidaridad, es el respeto, la caridad y los hombres de buena voluntad los que habrán de cambiar al mundo, lo habrán de transformar en lo que todos anhelamos, un mundo más unido y fraternal, en un mundo sin odios y sin tantas desigualdades, sin tantos odios y envidias, en una palabra, en un mundo mejor para nuestros hijos y las futuras generaciones.

La Navidad nos vuelve a traer un mensaje de amor, un mensaje de esperanza y nos hace ver que aún dentro de las vicisitudes que el hombre vive y que parecen agobiarlo o doblegarlo en muchas ocasiones, el amor y la fe siempre prevalecerán.

Para la humanidad la Navidad es una de las fiestas más importantes del año porque celebramos el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. El nacimiento de Cristo es el cumplimiento de una promesa del Padre que hizo a los hombres de enviar a su hijo para rescatarlos del pecado y el nacimiento ya es el cumplimiento.

Cuando el hijo de Dios se hace hombre en las entrañas purísimas de María asumiendo nuestra naturaleza humana se hace semejante a nosotros en todo. Aun pequeño como niño, él quiso vivir toda la experiencia humana desde el seno materno hasta la cruz, hasta su muerte. Pero el nacimiento es como el principio de una nueva época, de una nueva Era. Hoy la Navidad nos vuelve a mostrar que Cristo es el portador de la paz, de la justicia, de la fraternidad entre los hombres. Es por esto que la Navidad se reviste de tanta ternura, de tanta fiesta espiritual porque es la liberación, el principio de la Liberación del pueblo de Dios.

Desafortunadamente a veces no entendemos el verdadero espíritu de la Navidad y lo convertimos en una ocasión de comercialización, de consumismo de muchas cosas externas que como una manifestación de alegría están bien, que lo externo nos ayude a descubrir lo interno, lo espiritual, porque es una fiesta eminentemente espiritual, no es propiamente social, sino una fiesta espiritual que se manifiesta en una alegría sencilla, una alegría que no se compra. Navidad es estar con la familia, saludar a los amigos, es expresarse un deseo de felicidad, es vivir en paz, en unión y con mucha esperanza.

Lo más importante en esta época tan significativa es hacer que Cristo nazca de nuevo en el corazón humano.

Nace cuando hay amor, cuando hay deseos de hacer el bien a los demás, cuando nos amamos entre nosotros.

Esto debe practicarse cotidianamente y no sólo en estos tiempos navideños. Cristo nació hace ya más de dos mil años y nos dejó este mensaje de amarnos los unos a los otros, de considerarnos hermanos, y cada Navidad es como un recuerdo más, un aniversario que celebramos de este acontecimiento tan extraordinario para el hombre.


NAVIDAD

Por todo ello hoy más que nunca hay que recuperar el espíritu de la Navidad, que es un espíritu de fraternidad, un espíritu que nos lleve a la paz y a la concordia entre los seres humanos, sin diferencia de razas ni de naciones.

La Navidad es el mensaje de Cristo para que volvamos a Dios, para que busquemos los bienes espirituales por encima de las cosas materiales, es un mensaje que nos invita a amar la vida, puesto que Cristo se hizo hombre le dio una dignidad especial a la vida humana, a respetar la vida de los hombres, a sentirnos todos que tenemos el mismo Padre y que somos hermanos del mismo hermano que es Jesucristo que se hizo hombre como nosotros.

La Navidad nos enseña a respetar la dignidad de los niños, puesto que él se hizo niño, nos enseña a abrir el corazón a los necesitados, a los desamparados, a los pobres. La Noche Buena es el momento exacto en que celebramos el arribo del Señor, por eso es así, es la noche en la que el Padre nos regala a su hijo. Esta es una fiesta familiar, porque si nace un niño es en el seno de una familia, por eso la familia es el lugar más apropiado para celebrar la fiesta de la Navidad, porque es el nacimiento de un niño.

Es el nacimiento en una familia que él escogió como la familia del Señor San José y la Virgen María.

Es hoy en esta Navidad, en que una vez más, así como hace 2005 años en un pesebre de Belén nació el Niño Dios, el hijo de Dios nos ofrece la salvación, el perdón de los pecados. Y con todo este mensaje de justicia y de paz, el Señor puede hacer posible que este mundo cambie para bien.

LA BENDICION DE LA NOCHE BUENA

Señor, en una noche como ésta, hace ya tiempo, quisiste venir como un niño, con nombre y apellidos, en medio de los niños más pobres de la tierra. Cuando creciste, hablaste de cosas muy buenas, y dijiste que ya nadie es pobre, porque es hijo de Dios. Nosotros nos hemos reunido para cenar aquí hoy. Llevamos mezclada con nuestra alegría, los disgustos y las penas de todo el año.

Por ello queremos que bendigas nuestra mesa para que nos llenes de tu amor y de tu paz. Te pedimos hoy, que queremos que el mundo sea como una gran familia: sin guerras, sin miseria, sin drogas, sin hambre y con más justicia.Jesús recién nacido!, que hoy en esta casa , acojamos tu palabra de perdón y de amor. Consérvanos unidos. Danos pan y trabajo durante todo el año. Danos fuerza y ternura para ser hombres de buena voluntad. Señor, sé bienvenido a esta casa, hoy y siempre. Amén

Una oración que también se puede rezar en Nochebuena es la siguiente:


AVIDA

Hoy, Nochebuena, tenemos, de manera especial y como centro de nuestra familia a Jesucristo, nuestro Señor". Vamos a encender un cirio en medio de la mesa para que ese cirio nos haga pensar en Jesús y vamos a darle gracias a Dios por habernos enviado a su Hijo Jesucristo. Gracias Padre, que nos amaste tanto que nos diste a tu Hijo. Señor, te damos gracias. Gracias Jesús por haberte hecho niño para salvarnos. Señor, te damos gracias. Gracias Jesús, por haber traído al mundo el amor de Dios. Señor, te damos gracias.

Señor Jesús, Tú viniste a decirnos que Dios nos ama y que nosotros debemos amar a los demás, Señor, te damos gracias. Señor Jesús, Tú viniste a decirnos que da más alegría el dar que el recibir, Señor, te damos gracias. Señor Jesús, Tú viniste a decirnos que lo que hacemos a los demás te lo hacemos a Ti. Señor, te damos gracias. Gracias María, por haber aceptado ser la Madre de Jesús. María, te damos gracias. Gracias San José, por cuidar de Jesús y María. San José, te damos gracias. Gracias Padre por esta Noche de Paz, Noche de Amor, que Tú nos has dado al darnos a tu Hijo, te pedimos que nos bendigas, que bendigas estos alimentos que dados por tu bondad vamos a tomar, y bendigas las manos que los prepararon. Niño Dios, tú que llegaste al mundo para salvar, te pido años de paz. Niño Dios, tú que naciste en un pesebre, te pido que no haya más miserias en el mundo. Niño Dios, tú que naciste de una madre Virgen, te pido pureza en este mundo. Niño Dios, tú que eres Salvador, sálvanos de los desastres que nos provoca la naturaleza. Niño Dios, tú que nos diste la vida para vivirla, que la vivamos de acuerdo a tu gloriosa vida. ¡FELIZ NAVIDAD!

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