ARRASTRE LENTO


“PERO PRONTO HICIERON SU APARICIÓN LOS TOROS, Y AUNQUE NADA SE DERRUMBÓ EN MÍ, TODO FUE DIFERENTE,…..”.

CUANDO SE APROXIMABA LA NAVIDAD

 

jose caro

Por José Caro

Me gustaba escuchar a mi tía Lucita – hermana de mi madre-, tía que, habiéndole robado la ternura al cielo, se la dio a los sueños. Su palabra serena y melodiosa sonaba a concierto en la intimidad de la alcoba, y de él se desprendía el dulce néctar de la vejez. Su pausado silabario –cascabel de hadas- era un dulce envuelto en purísimo algodón. ¡Qué tierna voz aquella!… ¡Qué frágil hermosura aquella!… hermosura de una viejecita de cristal que parecía pedirles prestada su voz a los rumores celestes,….. simpática hermosura de la anciana que no temía la interrogante del nuevo día. ¡Qué tiempos aquellos!

Escuchándola, en generoso embeleso imaginaba sin parar al grado de echarme a dormir conservando lo que entre espasmo de luz y conciencia se metía en mi corazón por la vía de los oídos. Con cuánto deleite escuchaba lo que decía de la estrella de Belén,… y del andar de los Reyes magos. Recuerdo que entre cánticos de arrullo somnoliento la tía “ita” me hacía viajar en la imaginación junto a la caravana de los míticos reyes que, guiados por la luz de la estrella que les iluminó el sendero, y que sobre camellos de rítmico andar, como flotando en el aire, con turbantes de seda, oro, incienso y mirra en ofrenda llegaron hasta el pesebre para adorar a “Aquel -así se lo decía el padre J. Hope a mi tía- que bajó a la tierra para que la humanidad subiera”,…… “a Aquel que lloró para secar las lágrimas de la ensoberbecida humanidad”,… “a Aquel –de nuevo uso las palaras del célebre sacerdote- que nació pequeño para que la humanidad fura grande..

¡Qué cosas no imaginaba escuchando a mi tía, la tierna vejecita sin la cual seguramente yo no hubiera comprendido la delicadeza de sus amonestaciones, ni hubiera crecido sin traumas siendo obediente del rigor disciplinado de un método educativo que algo tenía de militar, y algo de seminario.

PERO PRONTO LOS TOROS HICIERON SÚBITA APARICIÓN,…..

Y AUNQUE NADA SE DERRUMBÓ EN MÍ,… TODO FUE DIFERENTE,….

En la noche del día clave, en esa que por su traviesa condición dilataba el orden haciendo que el sueño no llegara puntual a su cita diaria me daba tiempo para vagabundear atado al reino de la imaginación. Imaginaba que los toreros, revestidos con fastuosas galas de esplendente luminosidad también reverenciaban al “recién nacido”.

De niño nunca dejé de vivir engolosinado en los castillos de la imaginación,…..

Y ya de viejo sigo imaginando,……

He imaginado con terca obsesión que de los Reyes magos se desprendía uno de ellos para decirle a los aficionados modernos que deben ser los propios taurinos lo que, revelándose contra el régimen inclinado a modificar la bravura del toro haciéndola más –humana- y dulzona, impongan un orden novedoso y dinámico en lo emocional.

Hasta imagino que ese Rey “desprendido” con empuje vital y creador fuera no solamente un elemento de insubordinación destructiva-destructor de lo nocivo, de los vicios, de la mansedumbre- sino que implantara un nuevo ideario que PUDIERA SATISFACER LAS EXIGENCIAS DE UNA FIESTA QUE SE DESGAÑITA EN ESTÉRILES LAMENTOS”.

Hata le he imaginado caminado sobre su propio pie imponiendo tan vigoroa actitud y templanza que, como ejemplo, sirviera de modelo para dar tan esperada satisfacción al espectáculo que, pese a los mieles d esfuerzos, n logra poner en el firmamento la ESTRELLA QUE GUÍE EN TRAYECTORIA RECTILINEA LA FIESTA DE TOROS MODDERNA”.

RECUERDO DE NIÑO,…

Recuerdo que, en esa noche clave, antes de entrar en profundo sueño –¿dormía o dormitaba?- y teniendo presente a tan tierna y simpática tía, logré mirar de reojo al nacimiento que, DE BAJO DEL SIMULADO PISO DE ARENA Y ROCAS, OTRA TÍA –LA TÍA “NENA” –LA TÍA ELENA-,SE ESCONDÍA UNA MULETILLA QUE ESPERABA AL AMANCER PARA QUE MANOS GENEROSAS LA COLOCARAN A LOS PIES DE MI CAMA APARENTANDO SER UN “DIVINO” OBSEQUIO DEL NIÑO DIOS .

#deportes

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