Los suicidas deben pensarlo muy bien


Como hablar con Dios

 

dios

+ Frente a cualquier crisis por difícil que parezca si le abrimos nuestro corazón todo va a cambiar y de entrada se pondrá fin a los suicidios

Al paso que vamos Aguascalientes volverá a cerrar el año como el primer lugar n materia de suicidios y mientras el Gobierno del Estado y el Sector Salud, así como los legisladores se ponen de acuerdo en ver cómo se trata de frenar a esta gran pandemia que está llenando de luto y llanto a cientos de familias, la Iglesia Católica nos está insistiendo en que el remedio es fácil, pero para ella la gente tiene que ser verdaderamente sincera y hablar con Dios.

Si a él le abrimos nuestro corazón y le pedimos que nos conduzca por el sendero que nos saque de la oscuridad en la que nos han arrinconado las recurrentes crisis, en FUERAZA AGUASCALIENTES estamos plenamente seguro de que la situación cambiará y sobre todo porque con Martín Orozco se espera que no haya mentiras y justifique el porqué es nuestra gran esperanza para un mundo mejor.

Sin embargo aquí tendremos que repetir algo que hemos venido insistiendo desde que hace cinco meses FUERZA AGUASCALIENTES hizo su aparición, sin duda, la sola idea de hablar con Dios puede ser intimidante. Muchas personas se preguntan:

¿Cómo podría yo hablar con Dios?

¿Sabe siquiera quién soy?

¿Qué podría decirle?

¿Se tomará la molestia de escucharme?

¿Cómo sabré si me está escuchando?

¿Habrá algo en mi vida que pueda interesarle?

¿Querrá que lo moleste con mis cosas?

¿Por qué pensamos así? Como la Iglesia nos dice, Dios sí quiere que hablemos y tengamos una relación personal con Él. ¿Cómo hacerlo?

La manera de comunicarnos con Dios es a través de la oración. Pero a lo largo de la historia la gente siempre se ha preguntado cuál es la manera correcta de orar. De hecho, aun los discípulos de Jesucristo le pidieron que les enseñase cómo hacerlo y, al responderles, Él les dio un modelo a seguir Muchos suponen que estos versículos —más conocidos como el “Padre Nuestro”— registran las palabras que deberíamos repetir cada vez que oramos. Sin embargo, un análisis más profundo revela que Cristo no estaba orando cuando las dijo; simplemente estaba dando un ejemplo de oración.

Hablar con Dios como con un amigo


dios

Cuando hablamos con amigos o familiares, generalmente seguimos un formato. Primero los saludamos, y luego les preguntamos sobre su salud u otras cosas, demostrando genuino interés por su bienestar. A medida que la conversación avanza, hay participación de ambos lados. Esto es básicamente lo que Dios espera cuando hablemos con Él —cuando oramos. Pero seguir un formato no es igual a repetir exactamente lo mismo cada vez que hablamos con alguien, ¿o sí? Pues bien, Dios tampoco quiere que lo hagamos con Él. De hecho, Cristo mismo nos advierte acerca de no usar vanas repeticiones al hablar con el Padre. Como vemos cuando un siervo de Dios apartaba tiempo para orar, lo más común era que lo hiciera de rodillas.

Pero, ¿no es común también hablar con nuestros amigos estando de pie? Claro, y podemos hacer lo mismo al hablar con Dios. O si prefiere conversar con sus conocidos cómodamente sentado, puede seguir el ejemplo del rey David y sentarse para hablar con Dios también. Sin duda, habrá ciertas ocasiones en que necesitemos orar y buscar a Dios pero no podamos arrodillarnos. Cuando esto sucede, la postura no es lo importante. La actitud con que nos dirigimos a Dios es mucho más importante para Él. Sin embargo, cuando oramos en la tranquilidad de nuestros hogares y en el tiempo que hemos apartado específicamente para ello, lo más correcto es hacerlo de rodillas —una postura que demuestra humildad y respeto— si es que no tenemos impedimento. Como muy seguramente nos ha sucedido, mientras más conozcamos a una persona más fácil será hablar con ella. Primero que todo, debemos conocer a Dios; y Él se da a conocer a través de su Palabra.

Satanás, el gran engañador, quiere hacernos pensar que Dios es un Ser estricto, rígido e impersonal a quien sólo debemos obedecer y temer, y que sólo está esperando que le fallemos para mandarnos al olvido. ¡Pero nada podría estar más lejos de la verdad! Dios sabe que no somos perfectos y que pasamos por altibajos emocionales al afrontar las pruebas y problemas que la vida nos trae. Generalmente, nuestras primeras conversaciones con un nuevo amigo suelen parecer forzadas, como si ninguno supiera qué decir después. Cuando comenzamos una relación con nuestro Padre celestial, probablemente sentiremos lo mismo. Pero no tiene de qué preocuparse. Dios sabe que apenas estamos aprendiendo a comunicarnos con El. El nos escuchará sin importar cuán vacilantes o inseguros estemos al expresarle nuestras necesidades o las de otros. Debemos aprender a hablar con Dios de la manera que lo haríamos con un Padre amable y afectuoso, pues eso es justamente lo que es.


dios

Siempre que vayamos a orar, debemos buscar un lugar apartado y tranquilo. Jesucristo dijo a sus siervos que debían orar en una habitación con la puerta cerrada, para así poder comunicarse con Dios en privado. Al fin y al cabo, no oramos para que otros nos vean. Además, debemos asegurarnos de tener el silencio necesario, apagando todos los aparatos de sonido o los televisores que pueda haber alrededor. Sí, es posible que al principio nos dé vergüenza arrodillarnos y orar. Está bien; sólo debemos recordar que nuestro Padre quiere saber de sus hijos. Orar a Dios no es algo de lo que debamos avergonzarnos. Algunas personas apartan cierto momento del día para la oración, tal como lo hacía el rey David, que encontraba tiempo para orar incluso tres veces al día. Deberíamos sentirnos muy agradecidos por el hecho de poder dirigirnos a Dios cada vez que lo necesitemos —¡no necesitamos ni siquiera hacer una cita!

Todo lo que tenemos que hacer es empezar a hablar. ¿Será así de sencillo comunicarnos con Dios? Sí, en cierta forma lo es.

Todos hemos participado en una conversación donde la otra persona acapara toda la plática, ¿no es así? Pues bien, aunque Dios quiere escuchar lo que tenemos que decir, también quiere que lo escuchemos a Él.

¿Cómo nos habla Dios en la actualidad?

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo. Dios nos habla a través de su palabra escrita, disponible para que la leamos y estudiemos.

#local

0 visualizaciones0 comentarios