REPORTAJE Un lugar mágico para la sociedad


 

comer hostpiyal

Pocas alegrías nos depara una actualidad marcada por las malas noticias económicas, políticas y sociales que parece que son las que han sobresalido en lo que va del año en Aguascalientes. Es complicado encontrar en las portadas de los periódicos o en los diarios digitales una buena nueva, ni siquiera, una noticia que nos haga esbozar una media sonrisa ya que al parecer hoy el amarillismo es lo único que vende. Las tragedias, tanto naturales como impulsadas por el hombre, parecen sucederse, y cuando parecíamos haber superado una, otra nos vuelve a abofetear con fuerza. Por ello, ahora que este 2016 está tocando ya a su fin, en FUERZA AGUASCALIENTES creemos que merece la pena echar la vista atrás y dar cuenta de una historia de vida y de superación verdaderamente extraordinaria que pareciera sacada de una película y sin embargo es una gran y bella realidad que nos demuestra que cuando hay deseos y unión familiar nada puede detener al hombre…… ni siquiera la fuerza arrolladora de los políticos. Por eso hay muchos que nos han dicho que la vida está llena de rosas y espinas. Y la verdad que es algo muy cierto. Como también que existen los milagros. Y uno más, de los muchos que hay y que ignoramos, lo es el que ha cristalizado la ,maestra Rosa Isabel Nájera Martínez, fundadora, alma, vida y motor del Comedor que atiende, gratuitamente, lo que es impactante en estos tiempos de materialismo y envidias, a los enfermos y sus familiares que acuden al Hospital Hidalgo. Esta noble y filantrópica labor la inició hace más de ocho años con el apoyo económico de sus hermanos que trabajan en los Estados Unidos y se ha mantenido contra vientos y tempestades, contra envidias y aún con la incomprensión de las autoridades estatales, así como un sin fin de obstáculos y es que, como nos dice la maestra Rosa Isabel, Dios está con ella.

Cuando quiero hablar con Dios, apenas hablo, cuando quiero hablar con Dios, a veces me callo y elevo mi pensamiento y pido ayuda en mi sufrimiento. El es el padre, El escucha lo que pide mi corazón. Cuántas veces, hablando con Dios, grito y lloro y para aliviar mi corazón, a El le imploro, entonces siento su presencia, su amor, su luz tan intensa que ilumina mi rostro y me alegra en mi oración. Cuánta paz, cuánta luz, Dios nos oye y nos muestra el camino que conduce a El. Dios es padre, Dios es luz, Dios nos dice que a El se llega siguiendo a Jesús. Es tan hermoso hablar con Dios en cualquier momento, que si todos lo hiciéramos, el mundo sería otro y no habría tantas carencias y sobre todo tantas crisis. Dios, que ve hasta una hoja que cae y se la lleva el viento, no hay lugar donde El no esté o no pueda escuchar nuestra voz. Dios está en el cielo, Dios en la tierra, esté donde esté, está dentro de nosotros, dice a FUERZA AGUASCALIENTES la maestra Rosa Isabel Nájera de Neri, quien afirma que para El no hay imposibles, además de que es paciente y mucho menos se molesta cuando se le reclama porque uno siente que los problemas la vencen y entonces lo más fácil es inquirirle, ¿porqué, porqué?

Rosa Isela, que en el 2013 fue distinguida con el premio -Enrique Olivares Santana-, por su altruismo, es quien hizo posible hace ya un buen de años ¨El Comedor de la Maestra¨, el lugar –que ya está buscando su nueva sede- , hoy ubicado frente al Hospital Hidalgo, en donde se atiende gratuitamente con desayuno, comida y hasta con algunos medicamentos, a los cientos de familiares, principalmente de rancherías y de otras entidades, de los enfermos que se encuentran internados en el centenario nosocomio y que con un enorme gusto nos presume que gracias a Dios pudo cumplir hace dos años, otro de sus grandes sueños:


maestra Rosa Isela

El Comedor para los Adultos Mayores, en Paredes, San José de Gracia.

Diariamente, de lunes a viernes, damos de desayunar y de comer a cien ancianitos que se encuentran en el abandono total, además de que les llevamos el alimento hasta su morada a otros treinta que no pueden levantarse y mucho menos moverse, lo que he conseguido gracias al apoyo humanitario de un grupo de aguascalentenses que trabajan en Galina, Texas y que fueron informados por mis hermanos -que me apoyan para mantener el Comedor del Hospital Hidalgo-, de lo que estoy haciendo aquí en favor de los que se encuentran en el desamparo total.

Desde que conocimos hace poco más ocho años a la maestra Rosa Isela, dimos cuenta en muchas ocasiones del esfuerzo admirable de quien como trabajadora social en el Hospital Hidalgo, se percató del drama que vivían cientos de familias que traían a internar a sus familiares enfermos. Además del sufrimiento por sus enfermos, estaba el de ellos también, pues la inmensa mayoría llegaba sin un solo centavo, por lo que se quedaban a las puertas del nosocomio, sin probar bocado durante días y durmiendo a la intemperie. Eso le rompió el corazón, pues aunque muchas veces llegó a llevar de su casa pequeñas canastas con algunos tacos que ella preparaba, sin embargo se daba cuenta que eso era insuficiente pues la necesidad era mucha. La maestra Rosa Isela, con el respaldo de su esposo Juan Antonio Neri, se dio a la tarea de tocar puertas en busca de ayuda, pero casi nadie se las abrió y de manera increíble, las primeras que se les cerraron fueron las de los gobiernos Estatal y Municipal, y no se diga del DIF, algo que han mantenido hasta la actualidad.

Desesperada, la maestra nos platicó que muchas veces llorando de impotencia por las noches, hablaba con Dios y le reclamaba del porqué permitía que estuviera ocurriendo ese drama. Son cientos, nos dijo cuando la conocimos, las personas que vienen de las comunidades o de otras entidades a traer a sus enfermos para ser internados en el Hospital Hidalgo y siempre tienen que quedarse afuera durante días e inclusive semanas, esperando que se recuperen y mientras eso ocurre, ellos están sin un centavo por lo que muchos se quedan sin comer durante días y otros de plano se lanzan a pedir limosna para no morir de hambre. Como trabajadora social del Hospital, ese drama me golpeó terriblemente y más cuando no encontré apoyo aquí para tratar de brindarles ayuda.

Entonces me refugiaba en mi fe en Dios y no puedo negar que muchas veces le reclamaba por esta situación, pero para El, nos dice la maestra Rosa Isela, no hay imposibles y si alguien por allí se atreve a decir que no nos escucha, se equivoca rotundamente, pues Dios contestó a mis plegarias y un día mis hermanos, que viven desde hace muchos años en Texas, me hablaron telefónicamente y me dijeron que ya no acudiera a corazones insensibles, que ellos se habían puesto de acuerdo y me mandarían una mensualidad para que fundara un lugar en el que diera alimento gratuito a los familiares de esos enfermos. Fue así, agrega Rosa Isela, que nació -El Comedor de la Maestra-.

Creo que fue un pequeño rayito de luz y de esperanza de vida, pues diariamente nos veíamos invadidos, por lo que hablaba con mis hermanos para que me mandaran más dinero y la situación se complicó todavía más cuando la dueña del largo cuarto de un estacionamiento en el que estábamos, de pronto nos dijo que nos iba a desalojar pues eran demasiados los pobres que obstruían la entrada y salida dde los vehículos.


maestra Rosa Isela

¿Dios, y ahora qué voy a hacer, a dónde voy a ir?

Eran las preguntas que le hacía por las noches.

Hablaba con Dios en todo momento y nuevamente volvió a mostrárseme pues de improviso se me presentó la ocasión para rentar una casa amplia frente al Hospital Hidalgo y no lo pensé dos veces, de inmediato lo hice de tal suerte que ahora en esta finca podemos atender gratuitamente a un mayor número de personas con desayuno, comida, algunos medicamentos y ahora hasta con la gran opción de darse un baño.

Ahora el objetivo es hacer del -Comedor de la Maestra- un albergue pues todavía me estruja el corazón el ver el gran número de personas que duerme en las inmediaciones del Hospital a la espera de un informe sobre la salud de sus enfermos. La charla de FUERZA AGUASCALIENTES se dio con Rosa Isela, en su pequeña oficina, inundada de obsequios alimenticios, sillas de ruedas y hasta camas plegables de la gente verdaderamente buena de Aguascalientes que ayuda a cambio de que no se les mencione, lo que habla de su enorme corazón. Y nos dice que todavía hoy, a tres años de distancia, no se explica el porqué le dieron el premio -Enrique Olivares Santana- al considerarla la persona más altruista de Aguascalientes en el 2013.

Eso es algo que nunca busqué, es más, ni sabía que existía y claro que es un gusto que comparto con mis hermanos y con aquellas gentes que me han apoyado para hacer de esto una bella realidad, sin embargo, nos advierte, yo no estoy buscando premios ni mucho menos reconocimientos, lo que busco, agrega, es cumplir con la misión que Dios me ha encomendado. Es entonces cuando nos habla del Comedor para Adultos Mayores que logró abrir hace ya casi año y medio en Paredes, San José de Gracia. Realmente y no es ninguna pose, nos dice, me siento bendecida por Dios porque me ha dado la oportunidad de hacer algo que me gusta y que me llena mucho, algo que inculcaron a toda la familia nuestros padres, no obstante también debo admitir que muchas veces me enojo conmigo misma porque no puedo hacer todo lo que quisiera, sin embargo creo que estoy poniendo un granito de arena que ayude a que acabe tanto sufrimiento, tanta pobreza y tanta desesperanza entre nuestra gente más necesitada.

En la comunidad de Paredes, San José de Gracia, mi lugar de nacimiento, dice, la mayoría de la gente joven, de ambos sexos, ha emigrado hacia Estados Unidos en busca de una mejor vida, por lo que han dejado a sus padres, abuelos y demás familiares. Lamentablemente muchos han sido olvidados en el abandono por lo que viven en la pobreza total. Ante eso, el año pasado, con el apoyo de mis hermanos y un grupo de migrantes que radican en Galina, Texas, pude lograr otro de mis sueños, abrir un Comedor para Adultos Mayores e inicialmente lo hicimos atendiendo a una treintena de ancianitos y ahora ya tenemos a cien que acuden diariamente y a otros treinta les llevamos sus alimentos y algunas medicinas hasta sus moradas ya que no pueden moverse. Sábado y domingo no podemos ayudarlos porque los recursos que nos mandan no alcanzan.

He pasado por uno y mil obstáculos que he superado sólo con la ayuda de Dios y no hay momento que no deje de agradecerle, porque sin El, nos dice, ya hace mucho que hubiera dicho -hasta aquí-. Afortunadamente, nos dice, este -Comedor de la Maestra- aquí frente al Hospital Hidalgo hoy es más conocido por los reportajes que nos ha hecho usted, lo que ha permitido que personas de buen corazón y algunas empresas, como Gas Noel, se hayan enterado de lo que estamos haciendo y nos tiendan la mano para ayudar a los más necesitados, lo que no ocurre con el Comedor que tenemos en Paredes donde las necesidades son muchas y de no ser por el respaldo de un grupo de migrantes que viven en Texas, no pudiéramos sostenerlo.


maestra Rosa Isela

El Comedor lo tengo en la casa de una de mis hermanas que se fue a Estados Unidos, cuenta con un baño y un patio muy amplio en donde los ancianitos se reunen para platicar o para jugar ajedrez, dominó, damas chinas o simplemente para ver la televisión. En las autoridades municipales encontramos muchas trabas para abrir el Comedor y también las vencimos con tan buena suerte que varios ejidatarios nos han donado un terreno para fincar no sólo el Comedor sino un pequeño albergue, aunque y creo que eso sí nos llevará más tiempo pues en estos tiempos de crisis es muy difícil que alguien nos apoye financieramente. ¿Será un lugar en el que irán a esperar la muerte?, le preguntamos. Claro que no, de ninguna manera, nos responde, por el contrario, estoy segura de que será un lugar de amor, esperanza y vida.

EL NUEVO HOSPITAL HIDALGO

Luego la maestra Rosa Isela dice a FUERZA AGUASCALIENTS que en estos momentos una de sus grandes preocupaciones es encontrar un lugar para trasladar al Comedor en las inmediaciones de lo que será el nuevo Hospital Hidalgo, agregando que espera obtener una audiencia con el gobernador Martín Orozco Sandoval para ver si les puede ayudar con un lugarcito para seguir ayudando a los enfermos y sus familiares. Tengo muchísimos planes, entre ellos abrir dos comedores más, uno en San José de Gracia y otro en Pabellón, así como prepararme para la Navidad en donde en esta ocasión no sólo habrá un día de Posaditas, sino al menos cinco para alimentar, darles sus bolos y sus regalos a los pequeñitos, principalmente a aquellos que están luchando contra el cáncer.

Pero maestra, ¿cómo le va a hacer si sufre mucho para sostener este Comedor?, le preguntamos y con una tierna sonrisa en su rostros nos dice que ni ella misma lo sabe pero teniendo a Dios con ella no hay imposibles y sabe que todo lo que se propone lo va a lograr porque es demasiado el sufrimiento de la gente que no tiene recursos. Nadie había pensado en esta gente y por eso desde hace poco más de ocho años estoy entregada en cuerpo y alma, junto con mis familiares, a brindarles alimento, cobijo, medicinas y hasta ropa, consiguiendo con gente de buen corazón el respaldo para hacer posible esto a lo que yo describo como una obra de amor, nos dijo.

Yo soy quien da la cara en esto, pero atrás de mí hay mucha gente de enorme corazón, así como mis hermanos que viven en Estados Unidos, todos apoyándome para que esto se haga posible porque solita yo no podría lograrlo y luego nos dice que esta Navidad se va a festejar a los niños enfermitos del Hospital Hidalgo del 19 al 23 de diciembre.

Anteriormente lo hacíamos sólo un día, sin embargo muchos no podían acudir, por lo que hoy decidimos que tendremos cuatro días de Posaditas en donde no sólo a ellos les daremos alimento, sino que también a sus familiares, además de que habrá bolos y muchos regalos. La Maestra Rosa Isela nos habló muy entusiasmada, con un rostro que irradia dulzura y felicidad, demostrándonos que en Aguascalientes todavía hay mucha gente buena, auténticos Angeles que Dios ha enviado para hacer el bien y del que seguiremos hablando a fines de la semana en FUERZA AGUASCALIENTES pues hay mucho qué decir de su Comedor y de los que piensa abrir en San José de Gracia y en Pabellón.

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