Andanzas del General Pancho Villa


La gran figura de la Revolución

 

pancho villa

+ En Aguascalientes tuvo grandes días de gloria pero también aquí fue el inicio del final de la famosa División del Norte

A dos días de que México entero celebre el inicio de la Revolución Mexicana que vino a liberar a los mexicanos de un yugo opresior, es válido que en FUERZA AGUASCALIENTES recordemos indudablemente al que fue la máxima figura, el enorme ¨Centauro del Norte¨, el general Francisco Villa el único hombre que en toda la historia se atrevió a invadir y atacar a los Estados Unidos. Doroteo Arango, el legendario Pancho Villa, surge a la historia como un bandolero, un ladrón, un perseguido de la ley que tuvo -que hacerse al molde- para salvar la vida.

Villa fue todo eso.

Fue ladrón y cuatrero.

Fue un revolucionario que se identificó con el pueblo de México.

Villa nació como la hierba silvestre en Durango y a los 16 años balaceó al patrón de la hacienda de San Juan del Río, -se apellidaba Negrete y fue tío abuelo de Dolores del Río- porque violentamente hizo suya a su hermana Martina, ya que la consideraba de su propiedad. Al llegar a su casa encontró llorando a su madre. Al preguntarle qué sucedía lo enteran y Villa fue en busca de un arma con la que atacó al hacendado pretendiendo matarlo. Lo hirió y tuvo que huir hacia el monte para salvar la vida. Se convirtió entonces en un perseguido. Los rurales de toda la región se fueron sobre él y su cabeza tuvo precio. Villa tenía que sobrevivir y se juntó con unos bandoleros para lograrlo, optando por cambiar de nombre para despistar a sus perseguidores.

Anduvo por ahí huyendo hasta que prende la Revolución de Madero.

Villa tenía amistad con Abraham González, quien lo conocía de valiente y decidido, un hombre hecho en la dureza de la sierra, perseguido a muerte y lo invita a formar parte de los maderistas. Ahí es donde siente la intuición de la Revolución y se enamora de la causa maderista.

Y Pancho Villa fue la base fundamental para que Madero triunfara. Consuma el ataque a Ciudad Juárez y la toma. En premio Villa vuelve a la vida tranquila de la civilidad, Madero lo reivindica y hasta le da un premio en centavos con los que pone una carnicería. Viene entonces la muerte de Madero. Antes de eso se levanta Pascual Orozco en armas contra Madero, porque los hacendados no lo querían a éste porque había sido capaz de tumbar a Porfirio Díaz, lo que los molestó, ya que perdían a su protector de años.

Cuando se levanta Orozco, mandan a combatirlo a Victoriano Huerta y llaman a Villa.

Huerta desde siempre le tuvo envidia a Villa por su carisma, por su estrella y por su talento militar.

LO MANDAN FUSILAR


Victoriano era un alcohólico de todos los días, borracho y con decisiones muy drásticas, era muy cruel, mataba con facilidad. El caso es que Villa cumplió en el nuevo cometido y luego tuvo problemas con un capitán al que le quitó un caballo, presunto botín de guerra, por lo que surge un conflicto que aprovecha Huerta para detenerlo, formarle juicio militar y decretar su fusilamiento. Villa llegó a estar en el paredón y lloró pero no de miedo a la muerte, sino del coraje y la impotencia por la brutalidad de Huerta. Por la impotencia de haber servido a la causa y morir de una manera tan tonta. Raúl Madero, hermano del presidente Francisco I. Madero y otro militar se enteran y piden ayuda al mandatario, quien al enterarse manda un telegrama urgente y llega justo cuando estaban a punto de fusilar al Centauro del Norte.

Le perdonan la vida y lo mandan preso a la temida cárcel de Tlatelolco.

Ahí es donde aprende a leer y escribir, aunque dicen que ya sabía algo. Un general lo acaba de enseñar y uno de los custodios lo deja escapar y se va a El Paso, Texas. Cuando viene la Decena Trágica, la muerte de Madero, el levantamiento de Huerta, se levanta en armas Venustiano Carranza en Cuatro Ciénegas, Coahuila, indignado por ese crimen de Victoriano, una confabulación en la que estaba -eso se dice- inmiscuida la embajada norteamericana a través de su titular Wilson y los ricos hacendados. Huerta fue cegado por su ambición de ser Presidente de la República, llenarse de honores y de dinero, surgiendo la confabulación consiguiendo a Cárdenas que era un capitán de Rurales quien se encarga de ejecutar a Madero y a Pino Suárez. Se levanta Carranza formando un pequeño ejército que va creciendo cuando se le integra Pancho Villa, creándose la División del Norte con Obregón y Calles por el noreste, Villa al centro y Pablo González en Monterrey y Coahuila.

Los tres ejércitos forman la auténtica División del Norte. Vienen entonces las grandes victorias de Villa en Chihuahua, Torreón y por fin Zacatecas, en donde destruyen al ejército glorioso de la época porfiriana. La tarea de Villa fue la principal para el triunfo. Fue el que destacó más como combatiente, incluso más que Obregón, que Pablo González y hasta el mismo Emiliano Zapata. Carranza le tenía resentimiento porque tenía ese carisma, ese ángel que le daba una imagen especial ante el pueblo, una imagen de caudillo. Como hombre fue extraordinario, de unas decisiones increíbles con una intuición natural para los asuntos de la guerra porque no fue a ninguna escuela y combatió contra generales que fueron a formarse a grandes escuelas militares del extranjero como Felipe Angeles, que le dio gran guerra. Carranza le tenía inquina, disgusto, porque era un hombre extraordinario, popular y no podía hacer nada en su contra simple y sencillamente porque le estaba dando las victorias

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