Que CLT salga a conocer la pobreza existente


El progreso no es para todos

 


pobreza

+ La desesperación impera en casi todas las colonias populares mientras que el gobernador se da gusto gastando millonadas en sus promocionales, si diera eso para la gente entonces le reconocerían

+ El progreso que tanto presume es sólo para él, su familia, sus allegados y la gente de Nissan a la que le regaló casi todo a cambio de sueldos miserables

Que el gobernador salga a las calles, a las colonias populares para que vea el sufrimiento de la gente, que deje de pagar sus millonarios promocionales, que renuncie a su sueldo y que viva al menos lo que le resta de su administración en alguna de las cientos de miles pequeñas casas en donde priva la esperanza, eso es lo que le pedimos ahora que ya se va, dijeron ayer a FUERZA AGUASCALIENTES varios de los profesores que se manifestaron frente a Palacio de Gobierno. Aguascalientes mantiene una dinámica de crecimiento industrial y desarrollo social que es puesta como ejemplo a nivel nacional. Sin embargo, no todo es promisorio, no todo es color de rosa como lo aseguran en Gobierno del Estado en donde se resisten a reconocer que todavía hay mucha pobreza y desesperación.

Son muchas las situaciones lacerantes que se viven y que todos, de una manera u otra, les damos la espalda y hacemos como que no las vemos. Aún quedan zonas de población que se encuentran marginadas, que no han visto aún los beneficios que les permitan vivir en condiciones aceptables y de igualdad que sus vecinos. Basta salir a las colonias, lo que no hacen el gobernador Carlitos Lozano de la Torre y muchos de sus achichicles, para observar con tristeza la mirada perdida de niños y adultos que no encuentran demasiadas oportunidades para desarrollarse por su escasa edad. Por la falta de espacios dentro de la industria o bien porque fueron sorprendidos por los años y la edad no siempre se perdona en la planta productiva, porque siempre hay alguien esperando esos espacios que son atesorados por largo tiempo, ya que se conoce perfectamente que una falla los puede dejar fuera de la nómina y esto a la larga se paga con inestabilidad y desintegración familiar, lo que está ocurriendo, lamentablemente en nuestra Entidad.

Los maestros nos dijeron ayer frente a Palacio de Gobierno que para Carlos Lozano de la Torre no existió otra cosa más que Nissan, luego Nissan y al final Nissan, a la que le regaló todo a cambio de salarios miserables para los trabajadores de tal suerte que además de ser un gobernador derrotado, como dice Luis Armando Reynoso, es un mandatario que hizo de una, dos ciudades, la de los ricos y la de los pobres que son más de un millón de personas. Hoy FUERZA AGUASCALIENTES hablará de un sector de la población de Aguascalientes que vive en un submundo al que el desarrollo y el bienestar no han llegado y que escucha de un ¨progreso para todos¨ que para ellos no existe. Hoy aquí queremos tocar el corazón de la gente buena de Aguascalientes para que voltee los ojos hacia los más necesitados.

Hoy en que tanto se habla de solidaridad hay que sumar esfuerzos para apoyarlos, hay que pedirle al Gobierno que haga verdaderamente su parte y acabe con tanta mentira, porque la sociedad, estamos seguros, hará la suya.


pobreza

El mundo que ellos viven no puede ni debe existir. Todos debemos hacer algo, pero ya, para entrar en su auxilio y hacerlo entusiastamente, sin desmayos, no como un acto de lástima, sino como uno de humanismo, de amor fraternal. Para los niños, los problemas de los adultos no son problema suyo. Viven la edad de la inocencia en la que no existe riesgo alguno. No miden el peligro y por igual, éstos caminan descalzos, entre suelos escabrosos, aguas negras y lodo que penetra y provoca hinchazones e infecciones en la piel. Pero ellos son felices porque desconocen el futuro que les espera, ya que muchos caminan de la mano de amigos ocasionales, sin padres o de madres solteras que dedican todo el tiempo en la jornada de trabajo y descuidan a sus hijos para tratar de darles una vida digna y sin embargo, lo más que logran es darles una alimentación que poco o nada les nutre, ya que cambian la leche por el café y el refresco, la comida balanceada por una dieta rica en carbohidratos y chatarra.

Pero ése es su mundo.

Para ellos es sencillo desarrollarse en todas las expresiones de pobreza o de miseria. Su edad no les permite diferencia entre los pañales de seda y la ropa raída, lo mismo les da dormir bajo el abrigo y el amparo de cuatro paredes bien decoradas, que desarrollarse en medio de una alcantarilla compartiendo su mundo entre los animales que esperan cualquier momento para atacar, porque sienten que su mundo ha sido invadido. En el mundo de los niños no hay dolor. Las enfermedades tienen solución a base de remedios caseros, hasta ellos no llega la medicina social, por tanto la medicina privada es un privilegio sólo para aquellos que se encuentran en mejores condiciones.

Asisten a la escuela con demasiada irregularidad, por tanto sus conocimientos son mínimos, lo cual resulta un absurdo en una sociedad que se presta a competir con los de primer mundo por su crecimiento industrial.

Para ellos y sus padres está vedado el acceso a una vivienda digna, ya que sus ingresos son menores a un salario mínimo, ya que ante la falta de oportunidades de empleo y la falta de conocimientos para competir con aquéllos que asisten a la escuela con regularidad, los obliga a ganarse sus ingresos realizando actividades empresariales, que si bien les permite sobrevivir, esto no es suficiente para darles una vida más sana y más tranquila a la familia. Su mundo es otro. Aquí no llegan los servicios de salud, las campañas de vacunación y de atención para niños y ancianos que terminan con gran éxito, pocas veces incluyen a este segmento de la población que normalmente trata de quitarse el dolor y cualquier tipo de enfermedades con medicina casera, de muchos riesgos y de resultados poco confiables.

Y en FUERZA AGUASCALIENTES nos consta que todo esto parece arrancado de una fábula de cuento, que tiene cambios y que en el punto final, las cosas mejoran, pero no es así, en Aguascalientes existen problemas severos, con un retraso significativo, lo podemos ver en colonias de reciente creación, sin embargo, donde la imaginación se queda corta frente a la realidad es en las orillas de la ciudad.

Ahí en donde hace algunos meses todavía era posible encontrar a familias que de día mostraban sus rostros, que realizaban en forma normal sus actividades, sin embargo por la noche, era deprimente su situación, utilizaban como refugio para dormir las paredes de la red de alcantarillado.


El progreso no es para todos  + La desesperación impera en casi todas las colonias populares mientras que el gobernador se da gusto gastando millonadas en sus promocionales, si diera eso para la gente entonces le reconocerían + El progreso que tanto presume es sólo para él, su familia, sus allegados y la gente de Nissan a la que le regaló casi todo a cambio de sueldos miserables HERIBERTO BONILLA BARRON Que el gobernador salga a las calles, a las colonias populares para que vea el sufrimiento de la gente, que deje de pagar sus millonarios promocionales, que renuncie a su sueldo y que viva al menos lo que le resta de su administración en alguna de las cientos de miles pequeñas casas en donde priva la esperanza, eso es lo que le pedimos ahora que ya se va, dijeron ayer a FUERZA AGUASCALIENTES varios de los profesores que se manifestaron frente a Palacio de Gobierno. Aguascalientes mantiene una dinámica de crecimiento industrial y desarrollo social que es puesta como ejemplo a nivel nacional. Sin embargo, no todo es promisorio, no todo es color de rosa como lo aseguran en Gobierno del Estado en donde se resisten a reconocer que todavía hay mucha pobreza y desesperación. Son muchas las situaciones lacerantes que se viven y que todos, de una manera u otra, les damos la espalda y hacemos como que no las vemos.  Aún quedan zonas de población que se encuentran marginadas, que no han visto aún los beneficios que les permitan vivir en condiciones aceptables y de igualdad que sus vecinos. Basta salir a las colonias, lo que no hacen el gobernador Carlitos Lozano de la Torre y muchos de sus achichicles, para observar con tristeza la mirada perdida de niños y adultos que no encuentran demasiadas oportunidades para desarrollarse por su escasa edad. Por la falta de espacios dentro de la industria o bien porque fueron sorprendidos por los años y la edad no siempre se perdona en la planta productiva, porque siempre hay alguien esperando esos espacios que son atesorados por largo tiempo, ya que se conoce perfectamente que una falla los puede dejar fuera de la nómina y esto a la larga se paga con inestabilidad y desintegración familiar, lo que está ocurriendo, lamentablemente en nuestra Entidad. Los maestros nos dijeron ayer frente a Palacio de Gobierno que para Carlos Lozano de la Torre no existió otra cosa más que Nissan, luego Nissan y al final Nissan, a la que le regaló todo a cambio de salarios miserables para los trabajadores de tal suerte que además de ser un gobernador derrotado, como dice Luis Armando Reynoso, es un mandatario que hizo de una, dos ciudades, la de los ricos y la de los pobres que son más de un millón de personas. Hoy FUERZA AGUASCALIENTES hablará de un sector de la población de Aguascalientes que vive en un submundo al que el desarrollo y el bienestar no han llegado y que escucha de un ¨progreso para todos¨ que para ellos no existe. Hoy aquí queremos tocar el corazón de la gente buena de Aguascalientes para que voltee los ojos hacia los más necesitados. Hoy en que tanto se habla de solidaridad hay que sumar esfuerzos para apoyarlos, hay que pedirle al Gobierno que haga verdaderamente su parte y acabe con tanta mentira, porque la sociedad, estamos seguros, hará la suya. El mundo que ellos viven no puede ni debe existir. Todos debemos hacer algo, pero ya, para entrar en su auxilio y hacerlo entusiastamente, sin desmayos, no como un acto de lástima, sino como uno de humanismo, de amor fraternal. Para los niños, los problemas de los adultos no son problema suyo. Viven la edad de la inocencia en la que no existe riesgo alguno. No miden el peligro y por igual, éstos caminan descalzos, entre suelos escabrosos, aguas negras y lodo que penetra y provoca hinchazones e infecciones en la piel. Pero ellos son felices porque desconocen el futuro que les espera, ya que muchos caminan de la mano de amigos ocasionales, sin padres o de madres solteras que dedican todo el tiempo en la jornada de trabajo y descuidan a sus hijos para tratar de darles una vida digna y sin embargo, lo más que logran es darles una alimentación que poco o nada les nutre, ya que cambian la leche por el café y el refresco, la comida balanceada por una dieta rica en carbohidratos y chatarra. Pero ése es su mundo. Para ellos es sencillo desarrollarse en todas las expresiones de pobreza o de miseria. Su edad no les permite diferencia entre los pañales de seda y la ropa raída, lo mismo les da dormir bajo el abrigo y el amparo de cuatro paredes bien decoradas, que desarrollarse en medio de una alcantarilla compartiendo su mundo entre los animales que esperan cualquier momento para atacar, porque sienten que su mundo ha sido invadido. En el mundo de los niños no hay dolor. Las enfermedades tienen solución a base de remedios caseros, hasta ellos no llega la medicina social, por tanto la medicina privada es un privilegio sólo para aquellos que se encuentran en mejores condiciones. Asisten a la escuela con demasiada irregularidad, por tanto sus conocimientos son mínimos, lo cual resulta un absurdo en una sociedad que se presta a competir con los de primer mundo por su crecimiento industrial. Para ellos y sus padres está vedado el acceso a una vivienda digna, ya que sus ingresos son menores a un salario mínimo, ya que ante la falta de oportunidades de empleo y la falta de conocimientos para competir con aquéllos que asisten a la escuela con regularidad, los obliga a ganarse sus ingresos realizando actividades empresariales, que si bien les permite sobrevivir, esto no es suficiente para darles una vida más sana y más tranquila a la familia. Su mundo es otro. Aquí no llegan los servicios de salud, las campañas de vacunación y de atención para niños y ancianos que terminan con gran éxito, pocas veces incluyen a este segmento de la población que normalmente trata de quitarse el dolor y cualquier tipo de enfermedades con medicina casera, de muchos riesgos y de resultados poco confiables. Y en FUERZA AGUASCALIENTES nos consta que todo esto parece arrancado de una fábula de cuento, que tiene cambios y que en el punto final, las cosas mejoran, pero no es así, en Aguascalientes existen problemas severos, con un retraso significativo, lo podemos ver en colonias de reciente creación, sin embargo, donde la imaginación se queda corta frente a la realidad es en las orillas de la ciudad. Ahí en donde hace algunos meses todavía era posible encontrar a familias que de día mostraban sus rostros, que realizaban en forma normal sus actividades, sin embargo por la noche, era deprimente su situación, utilizaban como refugio para dormir las paredes de la red de alcantarillado. De esta manera se protegían de las inclemencias del frío, de los ladrones y de los drogadictos que han convertido la zona en su refugio predilecto; en cambio se enfrentaban a otro gran enemigo: los roedores. En las colonias a las orillas de la ciudad aún quedan miles de familias aguardando la oportunidad de que se les ofrezca una nueva forma de vida. Son familias desintegradas, sin padre, con madres de familia que hacen a la vez de todo, pero que por necesidades del hogar, tienen que dejar el hogar para buscar empleo y llevarles poco que comer y mucho de dolor. Son horas extensas las que los niños quedan solos que en su crecimiento terminan por contaminarse de las drogas, alcoholismo, el pandillerismo, entre otras actividades perniciosas y repugnantes pero que son aceptadas con naturalidad porque sólo de esta manera se sobrevive en su mundo, para muchos, de grandes peligros y complicaciones y para ellos, simplemente porque ésa es la forma en que les enseñaron sus padres y así tienen que continuar. Aún así, los adultos no pierden la esperanza de que la ayuda humanitaria de la sociedad llegue en cualquier momento y de que ésta aterrice a favor de los niños, los cuales han dejado de ser la esperanza del mañana, para convertirse en la triste realidad del presente, ya que si no se les ofrece la oportunidad de estudiar, perderán la de ser los profesionistas del mañana. El apoyo de la gente de buen corazón tiene que llegar a todas esas familias que aún desarrollan su vida en medio de una realidad que a muchos asusta y que el Gobierno del Estado minimiza, pero que para ellos se ha convertido en algo normal. Su alimentación consiste en lo que puedan rescatar de la ayuda que les puede ofrecer la población y la vestimenta que pueden obtener de la que ya no se usa en los hogares.

De esta manera se protegían de las inclemencias del frío, de los ladrones y de los drogadictos que han convertido la zona en su refugio predilecto; en cambio se enfrentaban a otro gran enemigo: los roedores. En las colonias a las orillas de la ciudad aún quedan miles de familias aguardando la oportunidad de que se les ofrezca una nueva forma de vida. Son familias desintegradas, sin padre, con madres de familia que hacen a la vez de todo, pero que por necesidades del hogar, tienen que dejar el hogar para buscar empleo y llevarles poco que comer y mucho de dolor.

Son horas extensas las que los niños quedan solos que en su crecimiento terminan por contaminarse de las drogas, alcoholismo, el pandillerismo, entre otras actividades perniciosas y repugnantes pero que son aceptadas con naturalidad porque sólo de esta manera se sobrevive en su mundo, para muchos, de grandes peligros y complicaciones y para ellos, simplemente porque ésa es la forma en que les enseñaron sus padres y así tienen que continuar. Aún así, los adultos no pierden la esperanza de que la ayuda humanitaria de la sociedad llegue en cualquier momento y de que ésta aterrice a favor de los niños, los cuales han dejado de ser la esperanza del mañana, para convertirse en la triste realidad del presente, ya que si no se les ofrece la oportunidad de estudiar, perderán la de ser los profesionistas del mañana.

El apoyo de la gente de buen corazón tiene que llegar a todas esas familias que aún desarrollan su vida en medio de una realidad que a muchos asusta y que el Gobierno del Estado minimiza, pero que para ellos se ha convertido en algo normal. Su alimentación consiste en lo que puedan rescatar de la ayuda que les puede ofrecer la población y la vestimenta que pueden obtener de la que ya no se usa en los hogares.

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