Una legendaria tradición taurina


Los hermanos Rodarte

 


Los hermanos Rodarte

* Llegaron a principios de siglo XX en Aguascalientes para darle nuevo impulso a la fiesta

* Figuras históricas que triunfaron en todas las plazas y brillaron hasta en España

* Toda su vida dedicada a la fiesta sin par; por su escuela pasaron figuras extraordinarias

Los toros en Aguascalientes son una tradición que se remonta a muchos años y que cuya existencia se comprende analizando la misma historia de México. Hablar de la fiesta taurina es hacerlo de una pasión que no tiene comparación. La fiesta de seda y oro, de sangre y arena, de la maestría del hombre ante la fuerza bruta del toro. La fiesta es pasión y desde siempre ha estado ligada a Aguascalientes. Hablar de la Feria es hacerlo de sus corridas de toros, de sus figuras, de sus plazas, de un mundo incomparable del que ya nadie puede sustraerse cuando lo entiende y cuando disfruta de una tarde de triunfo. Hablar de los toros, es evocar a Alfonso Ramírez ``Calesero'', a la dinastía Armillita, a Rubén Salazar, a Valdemaro Avila, a tantos y tantos astros que han tenido como cuna o se han arraigado en esta ciudad. Hablar de la fiesta es también hacerlo de Rafael Rodríguez el inolvidable y legendario ``Volcán de Aguascalientes''. Hablar de la fiesta, es hacerlo de un mundo apasionante y extraordinario. La participación del pueblo español en nuestra historia ha sido fundamental, pues nos trajeron sus costumbres y tradiciones, las que se fueron adaptando hasta tener un sello personal, lo que explicaría las diferencias que existen entre la fiesta taurina nacional y la de España. La nuestra es una fiesta propia que debe manejarse con dignidad, dentro de nuestro propio estilo, afirma a FUERZA AGUASCALIENTES, el investigador Antonio Muñoz Rodarte, nieto de don Ramón Rodarte, quien fuera miembro de una familia extraordinariamente importante para la fiesta taurina en Aguascalientes.

La fiesta de los toros es un rito que de algún modo la fe se manifiesta en ella y por lo tanto en cualquier festividad de pueblo o ciudad la vemos como un amalgama de tradiciones propias y los toros ocupan un lugar fundamental en el éxito y el arraigo de las fiestas. Hablar de Aguascalientes, por lo tanto, como entidad taurina, es remontarse muchos años atrás. Aguascalientes ha sido, es y seguirá siendo una tierra de toreros. La historia de la fiesta tiene episodios muy románticos, y uno de ellos, muy sobresaliente por cierto, es el de los hermanos Rodarte y para conocer pasajes de la vida de estos hombres charlamos con Antonio Muñoz Rodarte, quien se dice un apasionado del mundo taurino.

Y nos dice:

Los hermanos Rodarte eran de San Buena Ventura y Rositas, Coahuila, de ahí se desplazaron, a principios de siglo, a San Luis Potosí y luego de la muerte de su padre, don Luciano, se vienen para Aguascalientes la que adoptarían como su tierra. Se asentaron a principios de 1909, pero ya antes había llegado gente muy ligada a los toros como Jesús Lara ``El Chino'', quien fue puntillero durante muchos años, también José Noriega ``El Cubano'', un brillante picador, y luego llegan ellos y muchos más que son figuras destacadas de este gran mundo taurino. Fueron figuras importantes de un momento igual de principios de siglo. Yo, nos dice, por lazos sanguíneos y por mi afición a los toros he dedicado gran parte de mi vida a conocer su historia y la de muchos otros.

Empecé a investigar por pláticas primeras y después fuentes directas, archivos, hemerotecas tanto de Aguascalientes como de México capital, he recopilado información durante ocho años. Mucha documentación de ellos se ha perdido, muchas cosas han ido a parar a la basura. Luego nos dice que los Rodarte fueron seis hermanos, cuyo padre don Luciano Rodarte Medrano muere en 1907 en San Luis Potosí. A los pocos meses se vienen a Aguascalientes. Luciano Rodarte tenía un oficio pero le gustaba ante todo la cuestión de los toros.

El inauguró una plaza de toros en Monterrey el 5 de junio de 1885, llamada Cinco de Mayo, esa tarde alternó con un torero llamado Francisco Peralta Barriguito.

A la muerte de don Luciano, a principios de 1909 se establecen en Aguascalientes en la calle de Primo Verdad. Los Rodarte fueron seis, el mayor fue Refugio quien se dedicaba al banderilleo, ocasionalmente al toreo, Rodolfo comenzó siendo banderillero y posteriormente se convirtió en matador de toros. Después siguió José que fue banderillero de la cuadrilla de don Rodolfo y después Ramón que comenzó siendo banderillero, se hizo novillero y después se incorporó a la cuadrilla. Luciano fue aficionado práctico y el más chico fue Julián que fue matador de toros. Con relación a Rodolfo, comenzó con Enrique Merino El Sordo que le hurtó a la cuadrilla de don Rodolfo Gaona a dos de sus alumnos, Pascual Bueno y Samuel Solís, en esa cuadrilla ingresó don Rodolfo como banderillero, torea varias corridas inclusive actúa en la inauguración del Toreo de La Condesa, en México, en calidad de banderillero.


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Toma una primera alternativa en Monterrey el 18 de enero de 1909, que le concede Vicente Segura, quien alguna vez en sus memorias dijo que los toros más grandes y bravos los había matado esa tarde. Posteriormente confirmó en La Condesa el 3 de octubre de 1909 de manos de un español, Tomás Alazona y como testigo Manuel García con toros de Piedras Negras. Pasan los años y el 14 de mayo de 1911 debuta en Madrid con Rafael González Machaquito, Vicente Pastor, Rafael Gómez ``El Gallo'' y Rodolfo Gaona. Tal vez el éxito más grande que tuvo Rodolfo en España ocurre el 21 de mayo de 1913, en Caravanchel, esa tarde, Rodolfo y Pepe fueron sacados en hombros de la plaza y llevados hasta su domicilio en Madrid.

Don Rodolfo Rodarte, me atrevo a afirmar, nos dice Antonio Muñoz, fue el primer ídolo que tuvo Aguascalientes. Debo decir que desde que se inauguró la plaza de toros San Marcos casi todos los toreros eran españoles, que desde entonces ``venían a hacer la América''.

En 1896 se inaugura la San Marcos y luego en los carteles de principio de siglo comienzan a surgir los primeros mexicanos, como Alí Fernández, Agustín Velasco, Vicente Segura, los Rodarte, y allí es donde se dan a conocer la mayoría de ellos. Rodolfo se hace matador y fue el primer ídolo que tuvo la ciudad durante muchos años, ya que era alguien fuera de serie. El abuelo de los hermanos Espinosa, don Fermín, fue banderillero y antes de estar en la cuadrilla de don Juan Silvetti estuvo con la de don Rodolfo Rodarte.

Luego nos dice que gentes mayores han comentado que cuando alguien le preguntaba a otra persona ¿Cómo estás? y le respondían como Rodarte, cada vez -mejodando más-. Para esto debo decir que Don Rodolfo hablaba gangoso por una cornada en el cuello que le lastimó las cuerdas vocales y respondía a la pregunta de cómo estás, mejor, cada vez mejodando más. Como detalle debo agregar que el mayor de los Rodarte en su calidad de banderillero estuvo en la cuadrilla de Ponciano Díaz. Julián que fue el otro matador, debutó en México en 1923 el 23 de julio, alternando con Ramón Rodarte y con Miguel Gallardo ``El Diablito'', su triunfo fue tan grande que fue llevado a hombros al periódico El Universal Taurino.

Una tarde, durante la segunda temporada que hizo en México en el Toreo de La Condesa alternando con Fermín Espinosa y con El Tato, toreó tan sublime con el capote que lo hicieron dar dos vueltas al ruedo, algo insólito. Respecto a los toros pesados lidiados en México, Francisco Madrazo relató que hubo un toro ``Judío'', lidiado por Domingo Ortega, que se decía pesó 800 kilos, pero en su libro El Color de la Divisa, aclara que nunca pesó 800 kilos, que eso lo hizo la historia, que el toro pesó 600. El mismo Paco Madrazo señala que el toro ``Seinero'' de La Punta ha sido el más grande cuando menos que él sepa, que se lidió en La Condesa porque pesó 632 kilos en la temporada del 31 y fue lidiado por Pepe Amorós, un español. Poco antes Julián Rodarte como novillero, en la celebración de la segunda novillada goyesca en la capital, el 7 de agosto de 1927, le soltaron un toro sustituto de San Mateo de nombre ``Caifás'', ese toro había sido sobrante de una corrida que había desechado en la temporada anterior el español Nicanor Villalta, yo creo cuando menos en los datos que he podido recabar, nos cuenta Antonio Muñoz, que este ha sido el toro más pesado que se ha lidiado en la capital porque pesó 682 kilos.

Luego cuenta que el 11 de octubre de 1925 en Nuevo Laredo, en una de las últimas temporadas que hizo en México el torero español Rafael Gómez ``El Gallo'', alternó con Julián Rodarte y el novillero le pegó un baño, saliendo a hombros. En marzo de 1934 Julián se va a España y se presenta en la plaza de toros de Tecuán de las Victorias en Madrid y es tan grande su éxito que torea casi 10 tardes, seis de ellas totalmente consecutivas y la mayoría saliendo a hombros. Un año después en Barcelona aparecieron tres mexicanos como banderilleros, uno fue Julián Rodarte, Edmundo Cepeda ``El Brujo'' y Jesús González ``El Indio'', lo que habla del éxito que tenían los mexicanos en España en ese tiempo, justo un poquito antes del -Boicot del Miedo-.

Fue una camada de grandes toreros, que encabezó en ese tiempo Fermín Espinosa ``Armillita'', a quienes vetaron por la envidia. A su regreso a México, Julián que siempre había sido aficionado al frontenis y al polo, organiza varias corridas para la construcción de la cancha de frontenis del Cuartel Militar que ya para entonces estaba en la Alameda. Dicen que allí había una placa en donde se le agradecía la organización de las corridas para construir la cancha. Julián Rodarte fue un torero poderoso y al que le tiraban las corridas -duras-, y cómo no recordar que Arturo Muñoz ``La Chicha'', se inició con Julián como banderillero. El siempre comentaba que le echaban corridas de ganaderías difíciles que nadie quería y generalmente estaba allí para cumplir y como no, también para triunfar.


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Julián fue uno de los diestros que duró casi toda su carrera siendo novillero, pues su alternativa la recibió en 1924 en Aguascalientes pero las alternativas provincianas no valían ya que sólo contaban las que se daban en la capital, por lo que fue hasta 1948 el primero de enero cuando la recibió. Fue una tarde, agrega Antonio Munoz, en donde por ironía le echaron una corrida de Peñuelas a la que le pudo con creces, demostrando el arte de un torero en plena madurez Otro pasaje que protagonizó, agrega, fue la edificación de una placita de toros en Pabellón de Arteaga. La inauguración fue el 20 de noviembre de 1948 alternando Julián con Pepe Luis Vázquez, la placita tenía espacio para 2,000 espectadores.

Julián fue hombre de carácter muy fuerte.

Al inicio de su carrera en 1923 tuvo un pleito muy grande con el escritor y periodista don Rafael Solana.

Resulta que después de la actuación de Julián en una novillada en la que consideró que estuvo valiente, en su crónica, Solana quien redactaba especies de cartas dirigidas a los toreros actuantes, le escribió a Julián diciendole que mejor se quedara en su casa de Aguascalientes para que no repitiera el ridículo. Julián cometió un grave error pues respondió la carta, lo que le perjudicó bastante pues Solana tenía gran influencia y se le cerraron muchas puertas, por lo que no fue sino hasta dos años después que pudo actuar en la plaza de toros El Toreo. Dicen a los que he entrevistado, nos comenta Antonio, que Solana escribió mal de Julián porque nunca le quiso dar dinero, como acostumbraban -y lo siguen haciendo- muchos toreros a periodistas que venden su pluma al mejor postor.

Lamentablemente la comercialización existe y los toreros muchas veces son víctimas de injusticias.

COMO MAESTROS

Así pues, la familia Rodarte tuvo una gran importancia para la fiesta en Aguascalientes, porque no sólo fueron matadores y subalternos, todo lo que sabían lo transmitieron en una escuela que operó en el corral de su casa, allá por la Alameda. Su labor de maestros la desarrollaron durante toda su vida. El primer caso que logré investigar muy a fondo, sobre sus alumnos, cuenta Antonio Muñoz Rodarte a FUERZA AGUASCALIENTES, fue el de Joselito Flores, un torero muy prodigioso, echado a perder lamentablemente por los placeres de la vida. Nació en San Juan de los Lagos. Tenía muchas facultades tanto que cuando lo vieron los Rodarte le pidieron que les permitiera enseñarlo porque tenía todo para ser una gran figura. Incluso fueron a hablar con los padres, los que se oponían. A regañadientes aceptaron, esto fue en 1917, aproximadamente, y los Rodarte se lo trajeron para enseñarlo, llevándolo a todas las ganaderías de la región.

Lo prepararon, lo pulen y logran debutarlo el 18 diciembre de 1918, en su tierra, San Juan de los Lagos, alternando con Ramón Rodarte, logrando ambos un enorme éxito.

Al poco tiempo Joselito Flores tiene la suerte de conocer a don Rodolfo Gaona quien se queda impresionado con su arte y entonces se convierte en su padrino, llevándolo a España en donde le dio la alternativa. Otro caso, quizá uno de los más representativos para la fiesta, lo es sin duda alguna el de Alfonso Ramírez ``Calesero''. Surgió, como casi todos lo sabemos, añade Antonio Muñoz Rodarte, de una cuadrilla, a finales de 1926 y principios de 1927, una cuadrilla en la que se presentaba con Rodrigo del Valle ``El Chino'', y que era auspiciada por el gobierno de Aguascalientes. El más entusiasta para respaldarla era el diputado Isaac Díaz de León ``El Novillo Despuntado'', quien era el que suministraba los recursos ecónomicos, pero en cuanto a la labor de enseñanza, de conocimientos, el que la preparaba fue, nos dice, mi abuelo Ramón y sus hermanos.

Así los hizo debutar actuando en varias partes y fueron varias las ocasiones en que don Justo Ramírez, el papá de Alfonso, y mi abuelo Ramón hicieron empresa en la San Marcos, en 1927 y parte de 1928, para que actuara Calesero, ya fuera con los Rodarte o con otros diestros. Años después los mismos Rodarte llevarían a Calesero a su segunda actuación en la Plaza México. Debo aclarar, nos dice Antonio Muñoz, como la gente del medio lo sabe, pero hay mucha otra que no, que Alfonso Ramírez ``Calesero'' tuvo una carrera sumamente difícil, tal vez motivada por su falta de carácter o de valor como tanto se ha dicho, por lo que batalló mucho más que otros para haber llegado hasta las alturas a las que llegó, lo que hace mucho más meritoria su vida taurina. ``Calesero'' debutó en 1933 en México, sin ese apodo, sólo como Alfonso Ramírez y fracasó estrepitosamente a grado tal que se le fue vivo el novillo que le tocó en turno lidiar.

En ese entonces era un sólo astado el que mataban los novilleros. Se regresa a Aguascalientes, como él mismo lo ha dicho infinidad de ocasiones y vuelve con los Rodarte, quienes lo alientan a no dejarse caer y lo animan a volver a México. Lo hace en 1934 y lo acompañan los Rodarte, así como Arturo Muñoz ``La Chicha'' y varios más. Lamentablemente vuelve a fracasar. Allá lo presentaron con un catalán, don Vicente Yeizá que trabajaba en una firma llantera y quien ya antes había sido apoderado de Julián Rodarte. Ese catalán fue el que bautizó, en presencia de don Eduardo Barcelli, empresario de La Condesa, a Alfonso Ramírez con el apodo del ``Calesero'', pero eso de ninguna manera le abriría las puertas. Alfonso siguió batallando durante muchos y largos años de sufrimientos, de angustias y de pocos triunfos. Los Rodarte siempre estuvieron alentándolo con su presencia.


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Eran los años 36, 37, 38 y 39, hasta que en 1940 tomó la alternativa y ahí comenzaría a forjar su prestigio. Otra de las personas a las que ayudaron mucho en sus inicios, fue al legendario hombre de Monterrey, don Lorenzo Garza. Cuando comenzó lo hicieron debutar en Saltillo, en 1929. Para esto, agrega, le organizaron tres festejos. La tarde de Saltillo, otra en Piedras Negras y la tercera no recuerdo el sitio. Un biógrafo de Lorenzo Garza cuenta que con el producto de esas tres corridas, el que luego sería conocido como el ``Ave de las Tempestades'' se compró el primer traje de luces que tuvo y que había pertenecido al diestro hispano Marcial Lalanda, una de las más grandes figuras de aquel tiempo.

Los Rodarte, nos dice con visible orgullo, lo enseñaron y lo entrenaron en sus inicios y luego Lorenzo iniciaría independientemente su brillante carrera taurina. Mucho tiempo después, otra figura destacada que recurrió a ellos fue Humberto Moro Treviño, quien iba a entrenar el toreo de salón al corral de la casa de los Rodarte. Creo, aunque no estoy muy seguro, que Moro nunca había toreado. En 1950 en Rincón de Romos se dio una corrida mixta en la que actuaron el matador Julián Rodarte y el novillero potosino Raúl Iglesias. En esa ocasión Julián le permitió a Humberto hacer un quite emotivo y brillante, al parecer por ``saltilleras'', que le valió grandes emociones.

Y lo que son las cosas, agrega Muñoz Rodarte, el mismo Humberto Moro, padre, ha dicho que el toreo de capa nunca fue su fuerte.

En esa tarde algo debió haberle visto el ``Abogao'' Jesús Ramírez Gámez, presente en la placita, quien entonces comenzó a ayudarlo y lo proyectó, haciéndolo debutar aquí y luego en México.

SUS DISCIPULOS

Joselito Flores, Humberto Moro, Rubén Ramírez ``Armillita II'', Rubén Salazar, Alfonso Ramírez ``Calesero'', Marcos Brandon, un norteamericano que se gastó una fortuna para tratar de hacerse figura y nunca lo logró, Fernando Brand, don Jesús Alonso, Alejandro Cázares, recientemente fallecido y que fue el que trajo a Aguascalientes a Rafael Rodríguez. Alejandro me contó que una vez estando en un hospital capitalino, atendiéndose de una cornada, Rafael le pidió que lo ayudara y se lo trajo a esta ciudad. Fue Alejandro, nos dice Antonio Muñoz Rodarte, el que enseñó a Rafael Rodríguez a torear, esto fue en 1947 y ya para entonces el ``Volcán'' había -corrido la legua- como maletilla. Aquí Alejandro lo pulió y lo llevó como sobresaliente a muchos festejos en donde él actuaba y no hablo por hablar, tengo los carteles que así lo prueban.

``El Loco'' Roberto Gómez también acudía a su escuela, así como Edmundo Martínez, Valdemaro Avila, Pablo Covarrubias, Alfonso Reyes Cortés, Arturo Alvarado y un sinfín de nombres y hombres que estuvieron ligados de siempre al mundo taurino. Desde la época de ``Calesero'', a principios de los 20s, tuvieron su escuela. Hablando de los Rodarte como maestros, debo decir que tanto Cuco, como Rodolfo, Ramón y Julián, actuaron en infinidad de festivales taurinos de aficionados de todas las índoles, militares, ferrocarrileros, etc., como auxiliares de lidia. Ellos vivieron a un costado del Cuartel, allá por la Alameda, por lo que hubo ocasiones en que los militares iban a tener algún festejo y tanto mi abuelo Ramón como sus hermanos los preparaban para que salieran al paso.

Esto que le estoy comentando, nos dice, fue desde 1910 hasta finales de los 50s

SU INJERENCIA EN LAS GANADERIAS

Indudablemente que su presencia en las ganaderías fue sumamente importante. Eduardo e incluso el mismo Chucho Solórzano comentaban, al igual que otros, que fueron los tentadores oficiales en ``La Punta'', cultivando una íntima amistad con sus propietarios, los Madrazo. Rodolfo y Ramón tuvieron enorme injerencia incluso antes de que se comenzara a comprar ganado bravo puro de España, esto sería en 1924 ó 25 y el vendedor fue Juan Belmonte. Chucho Solórzano para entonces no figuraba en el medio en donde hizo su aparición hasta 1928. Se habla de que ese ganado se tentó, a sugerencia de Rodolfo, a campo abierto. Peñuelas, ni decirlo, ahí también figuraron en tientas, herraderos y en todo lo que es la faena de campo, al igual que en la hacienda de ``Cieneguilla''.

Voy a referir una anécdota curiosa, nos dice Antonio Muñoz, don Rubén Ramírez ``Armillita II'', discípulo de los Rodarte y compañero del ``Calesero'' y ``La Chicha'' me contó que en una ocasión en Cieneguilla, estando tentando Julián a una vaca sin cuernos le tiraba mordidas a la muleta o al brazo, a veces lo pescaba y en otras no, algo sumamente curioso que nunca volvería a ver en su vida.

``Garabato'' también conoció de la presencia de los Rodarte. Don Celestino Rangel Camino, el papá del ``Tato'' Rangel, fue desde 1909 ó 1910, un gran taurino que incluso llegó a organizar aquí varias corridas. Cerralvo, Presillas y en fin, en todas las ganaderías de la región eran figuras imprescindibles. Don Rodolfo, ya al final de su vida, fundó una ganadería que perteneció a Tomás Valle quien años después llegaría a ser empresario de la Plaza México, ganadería que se llamó ``Tierra Blanca'' y que estaba en Chihuahua. Desgraciadamente no pudo trascender mucho, a pesar de que sus primeros productos, que fueron lidiados por Julián y Ramón resultaron muy buenos.


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También don Maximino Avila Camacho, en el tiempo en que su hermano Manuel era presidente de la República y él gobernador de Puebla, se auxilió de los Rodarte para organizar corridas por todo el país. Esto, detalla Antonio Muñoz, pudiera ser parte de lo rescatable de la historia de los Rodarte, agregando que mi abuelo Ramón, banderillero casi toda su vida y torero desde que nació, fue el segundo delegado en Aguascalientes de la Unión de Picadores y Banderilleros, esto más o menos en 1937 y en el puesto duró más de 13 años.

La Unión se fundó en México en 1933, el primer delegado, al parecer fue un banderillero excepcional de León, radicado en esta ciudad y que se llamó Luis Gutiérrez, presuntamente pariente de Héctor de Granada. Hoy que FUERZA AGUASCALIENTES está hablando de los Rodarte, creo que es una oportunidad muy grande para que la gente del fin de siglo y de milenio conozca a gente que como ellos, fue parte vital de nuestra mundo taurino.

Hoy, nos dice, debemos rescatar cosas que no se conocen. Cuando se habla de la fiesta en Aguascalientes, si se habla de empresarios se recuerda a Chito Ramírez, de 1940 para acá, pero la fiesta aquí no surgió ese año, viene de mucho tiempo atrás y lo mismo podemos decir de toreros, novilleros y toda la gente que está ligada a este fascinante arte del toreo. Son personas, afirma Antonio Muñoz Rodarte, que desgraciadamente han ido quedando en el olvido y entre más tiempo pase va a ser peor y será más difícil rescatarlos porque documentación no hay mucha y gente que los conoció ha fallecido. Entonces es una lástima que no hagamos algo por rescatar este gran legado taurino para la generación de fin de siglo y de milenio, ese apartado, esa historia que Aguascalientes tiene en el aspecto taurino.

Y ya casi para concluír nos dice:

Mi abuelo Ramón debutó de becerrista a los 13 años el 28 de agosto de 1910, aquí en la San Marcos, en un festival que le organizó, siendo empresa, su hermano Rodolfo, quien incluso salió de picador. Esos, dice, fueron los Rodarte. Su vida entera la dedicaron a la fiesta taurina, nunca buscaron la riqueza, para ellos primero era darse su gusto por los toros, ese mismo gusto, esa afición me ha llevado a investigar no sólo la vida de ellos, sino de mucha gente de aquella época ligada a este gran mundo taurino. Gente que la actual generación debe conocer.

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