ARRASTRE LENTO


LAS MODAS, LAS EXTRAVAGANCIAS Y LAS MENTIRAS NO SON EXTRAÑAS EN EL TOREO

 

jose caro

Por José Caro

Me hubiera gustado conocer –pero sobre todo alternar- con aquellos grandes creadores que, como los grandes charlistas del toreo, tuvieron como sus fieles amigos a la sed del vino para el alma y a la embriaguez incorpórea del espíritu.Me agrada escuchar en la sabrosura de la charla, en la que agudos tabernarios con la sabiduría del bohemio repiten la expresión del poeta –Ommar Kayyám- que convalida la creencia convertida en mística sugestión aquello que la literatura pone de acuerdo a los amigos “amigos y a los rivales”: “Nuestro tesoro: el vino: nuestra palacio; la taberna”.

Pues fue en una de esas “cuevas” de los que tienen al bar por altar y a sus paredes como seminario donde se argumentó el gran beneficio de prestarle atención a lo que nos cuenta el tiempo, y no precisamente entre secretos. Son “ricas” historias que nos hablan de la vida pasada del toreo. Así la cosas, la Historia nos cuenta que en la Fiesta de toros hay “modas” que, cual tormenta anticipada, a lo lejos deja ver el rayo y el trueno. Lo cierto es que a pesar del escandaloso arribo –de las “modas”- su intensidad lumínica no reforma la estructura ni la constitución misma del toreo, ni el estruendo sonoro la altera.

Eso sí, y aunque algunas raíces del espectáculo siguen intactas –muy pocas en su estructura “modal y costumbrista”-, la explosión de las “modas” ha tenido un cierto sabor a cosa nueva, y no pocas a extravagancia. Empero hay algunas -“modas”- cuya invasión, siendo ofensivas a la costumbre y tradición, parecen profanar la antigua pureza de sus raíces. Y han sido los aficionados escrupulosos quienes, manifestándose renuentes a los cambios de “modas”, fijaron las bases estructurales ante las cuales las innovaciones adquieren perfiles escandalosos.Ciertamente que ha habido corrientes de aficionados que, cuales jardineros, se alistaron a “podar” la enredadera del espectáculo; otros se dispusieron, como mecánicos, a “repararlo”; y no pudieron faltar aquellos que, con actitud de carpinteros, prefirieron “arreglarlo”: pero como la “moda” y las tormentas son pasajeras, aquellas –las “modas”- pronto han emigrado a otros mares dejando el océano del toreo como puerto seguro.

La figura estética del torero por su esbeltez resulta inmodificable, no así por su indumentaria. Antaño el diestro se dejaba la coleta natural, la cual recogía con una redecilla que, aún fuera del ruedo, lo hacía identificable a distancia. Hoy es apenas un diminuto apéndice, conocido como añadido, el que le da carácter y personalidad. Ayer era tolerable desde el punto de vista estético el que los diestros afamados, como fue el caso de Ponciano Díaz, entraran en acción en los ruedos luciendo “mostacho o bigotes”. Hoy hacerlo parecería “ridiculez”.

Hasta en el orden práctico se han realizado variados ajustes saludables dada la nueva conformación de las circunstancias. Por ejemplo, las orejas como premio: una oreja lo fue ayer, y hoy lo es, un galardón excepcional por su elevado valor simbólico. El otorgamiento de las orejas en un principio implicó ser un premio material para el triunfador toda vez que, siendo los sueldos exiguos, al poseedor de la oreja por costumbre el público le lanzaba monedas al redondel para premiar sus proezas. Y fue por aquel entonces cuando se estableció la costumbre –dedicatoria- de premiar al torero con lo carne del toro: la oreja venía a ser algo así como el vale o comprobante para reclamar el premio. Tal costumbre despareció por la fuerza de las circunstancias luego de que los diestros empezaron a cobrar a los empresarios por sus actuaciones de acuerdo a la popularidad e interés que despertaban.

Así las cosa, queda claro que han cambiado infinidad de usos costumbre y detalles. Ha cambiado el vestido de los toreros y los accesorios ornamentales; han cambiado las maneras de transportar a los toros; las maneras de picarlo; y ha surgido innovaciones como la imposición de peto al caballo, la cruceta que desplazó a la arandela de la puya, y,.. tantos y tantos han sido los cambios que no terminaríamos en señalarlos.

¡C U I D A D O CON E L I M P U L S O E I N E R C I A D E L A S “M O D A S”!

Pero en la actualidad,….

EN L ACTUALIDD EXISTE EL TEMOR DE QUE CIERTAS CIRCUNSTANCIAS CAUSEN VEDADERO CATACLISMO: TAL PUDIERAN SER LA QUE TOLEREN Y PROMUEVAN LA LIDIA DEL TORO BRAVO PERO,…. “NO TAN BRAVO”; TAL PUDIERA SER LA PUYA DE MENTIRA .LA QUE NO HACE SANGRE; TAL PUDIERAN SER LAS BANDERILLAS SIN REJONES, LAS QUE SE ADIHERAN COMM PEGOL AL PLÁSTICO; TAL PUDIRA SER LA MUERTE SIMULADA DE LOS TOROS EN EL RUEDO-, LA MUERTE DE MENTIRAS: TAL PUDIERAN SER LOS CUERNOS CHATOS –RASURADOS- PARA HUMANIZAR EL ESPECTÁCULO,…..

Y TAL PUDIERAN SER TANTAS Y TANTAS COSAS QUE HABRÁ QUE ESTAR MUY ATENTOS PARA QUE LAS RAÍCES ANTIGUAS DEL TOREO PREVALEZCAN EN SU ÍNTIMA CRUDEZA, NMAGIA Y MISTERIO.

#deportes

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