EL RINCON DE YIESBI


Que difi-fa-cil es vivir !!!

 

Guillermo Sumarán Barba

Por Guillermo Sumarán Barba

En mi mente y corazón, viven de manera casi palpable y tangible muchos momentos de mi infancia y pubertad, nací y crecí en una familia netamente católica, fui creado, criado y educado bajo muchos preceptos religiosos y morales de “los de antes”, de aquellos que hoy, los jóvenes ni siquiera conocen, ni siquiera saben que existen. Principalmente mi madre, que por cierto, fue la madre más mala de todo el mundo, me enseñó a lavar, cocinar, barrer, trapear, zurcir, pegar botones, tejer y muchas otras cosas más que a mi limitada e inmadura visión infantil, consideraba tareas netamente femeninas, y que la vida se encargaría tiempo después de enseñarme, que lo que ella intentó y sin duda logro en mí, fue educarme para la vida, para la vida real, ella me enseñó a enfrentar problemas reales, y resolverlos de manera independiente, ya fueron caseros, estudiantiles o personales.

Mi padre, hombre de negocios, me enseño también muchas cosas, principalmente a valerme por mi mismo, a salir delante de situaciones complicadas, laborales y profesionales. Y eso es justamente lo que hoy me tiene aquí. Desde niño en mi mente han corrido infinidad de ideas y pensamientos, como sin duda alguna corren, saltan y brincotean por la mente de cualquier otra persona, sin embargo, en aquella infante y puberta edad, cuando por alguna extraña razón me atrevía a contar mis ideas o raros pensamientos a mi amigos o, incluso familiares, prácticamente en la totalidad de los casos, era yo juzgado por ellos como loco, y esto me obligo a minimizar y hasta callar esas “locas ideas”.

La vida transcurrió y se me fue enseñando que debíamos seguir reglas prácticamente para todo, y que incluso para transmitir ideas o pensamientos, debemos guiarnos por lineamientos preestablecidos y comportarnos de acuerdo a patrones sociales. Sin embargo, el tiempo es inexorable y he llegado a una etapa en mi vida donde también he aprendido que es importante sino es que necesario, expresarse libremente, y transmitir lo que uno ha aprendido, a veces en la familia, a veces en la escuela, otras muchas en el empedrado camino de la vida, ese camino que centenar de veces ha sido rugoso y altamente difícil de transitar. ¿Pero qué sería de nosotros sin esos burdos instantes?, sin duda, no creceríamos, no maduraríamos, y NUNCA aprenderíamos a disfrutar de las grandes avenidas y autopistas que también se presentan en nuestras vidas.

Todos transitamos hacia un destino seguro e igual, un día tomaremos la última gran e importante vialidad de este incierto transitar que llamamos vida. Hoy la vida, el destino, el universo, DIOS; me brinda una gran oportunidad en mi vida en manos de Don Heriberto Bonilla; se me brinda la oportunidad de escribir en este diario digital de importante presencia y circulación, hoy puedo libremente plasmar “locas” ideas y pensamientos acarreados durante mi aún corto paso por esta física dimensión. Y ésta mi primer publicación, la quiero dedicar a mi amigo Heriberto Bonilla, agradeciéndole la confianza puesta en su servidor, agradeciéndole la oportunidad de escribir en su importante diario, pero aún más, agradeciéndole la pura y limpia amistad que me ha brindado.

En estos tiempos difíciles que como humanidad vivimos, con una sociedad tan corrompida por antivalores, sociedad en la que para la juventud, lo más importante es contar con el teléfono celular más moderno, con acceso a las más populares redes sociales, juventud que antepone un tonto mensaje con algún emoticon a la enriquecedora platica frente a frente, cara a cara y sobre todo mirando a los ojos a su interlocutor, una varonil juventud que pretende conquistar a una guapa mujer, enviándole ciber flores, ciber mensajes, ciber memes y hasta ciber canciones, y ha olvidado verdaderas y románticas tradiciones, como lo son, el sorprenderla fuera de su escuela o trabajo con un pequeño y chocolatoso envoltorio, o mirándola a los ojos entregarle una flor diciéndole, “una hermosa flor, para otra aún más hermosa flor”, y que decir de las románticas serenatas.

Seguro estoy que habrá jóvenes que lean este texto y se llegarán a preguntar, ¿Qué es una serenta?; que lastima jóvenes, de verdad que lastima que han perdido la belleza del cortejo. En subsecuentes publicaciones, poco a poco iré plasmando diversidad de temas con la personal visión de ellos, y también algunos breves pensamientos que no siempre serán de fácil comprensión, pero que pretendo dejar como mi personal legado. Por eso, por eso dedico este primer texto a Don Heriberto Bonilla, porque hemos coincidido en muchas cosas, de las de antes, en muchos principios y valores que se han perdido, y que gracias a su amistad me doy cuenta que SI es posible y fácil vivir de acuerdo a lo que nuestros padres nos enseñaron, y aunque somos la minoría, podemos aportar nuestro granito de café para tratar de evitar la exponencial decadencia de esta sociedad.

#arteycultura

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