ARRASTRE LENTO


“CORNETAZO”, “TRASNUCA”, “DIFUNTERIA”, EXPRESIONES QUE, POR ANACRÓNICAS, HOY CAUSARÍAN RISA

 

Por José Caro

Tiene su natural encanto “meterse” en la Historia,…..

Es ésta precisamente la que “airosa” –no en vano es maestra de vida- registra los cambios de los giros expresivos a los que habremos de referirnos. No me dejará mentir: usted sabe que, marcadas por el uso temporal y la moda, hay variaciones orales que acentúan el sabor de las vivencias taurinas aunque una y otras expresen lo mismo. Lo anacrónico hoy causa cierta hilaridad; y es que probablemente el lector sonreiría al leer que “el toro “Chicharrón”, que hiriera de muerte al veterano diestro español Bernardo Gaviño fue “despachado a la difuntería” por el intrépido Carlos Sánchez”. En la actualidad, con el insípido refinamiento del mundo electrónico, se leería la misma nota de manera que se entendiera que al toro “Chicharrón” lo mandaron al destazadero,….. ¡y no a la “difuntería”!

Ayer, tiempo fugado, se referían las reseñas al “cornetazo” de muerte”: hoy, tiempo presente, simplemente se anota que “rasgando el silencio de la plaza “suena el clarín” para dar inicio al tercio final”. Pues sí, de pronto la literatura pretérita tiene rasgos de “enigma” –“¿qué dice, o qué quería decir tal expresión?- sobre todo cuando su lectura deja la sensación que ocurre cuando se adentra el sujeto en el misterio de un laberinto. Algo así sucede cuando se lee que “el afamado diestro dio un fulminante espadazo en la “trasnuca” de la jadeante bestia”-¿trasnuca?: la solución se aclara cuando se entiende que tal expresión hacía alusión al alarde de ejecutar lo que hoy se define simplemente como el “descabello”.

La risa aparece de nuevo cuando se traslada el significado lejano a lo próximo. Ayer era común decir “el toro cinqueño” pues la frase se refería a la actitud formal y dominante de la época,….. Lo cierto es que hoy los medios mexicanos, salvo explicables excepciones, no pueden hacer alusión a la referencia y condición de la añeja expresión pues,….. “resulta que en la GRAN MAYORÍA DE LAS GANADERÍAS LAS ACTAS DE NACIMIENTO DE LOS TOROS SE HAN EXTRAVIADO”. Si el amable lector traslada el sentido y significado no se requerirá de mayores explicaciones,…. ¡Tenga para que se mantenga!

Qué complaciente deleite produce meterse en los vericuetos de la Historia, ¿verdad?

Y deleite producían aquellas narraciones que daban fe de las escenas saturadas del romanticismo popular que dignificaban a los soñadores vagabundos y menesterosos que querían ser toreros. Recordar, a través de la Historia, “que en el ensueño y en la ilusión el vago hacía suya la empapelada esquina –la que algún día anunciaría su nombre- que anunciaba en grandes carteles la presentación de los ídolos que, soberbios y engreídos, eran capaces de mirar sobre el hombro a los poderosos del bombín que en un tiempo le negaron de su banquete los mendrugos del desperdicio”.

Cierto es que la información –rumor, comentario, noticia- de ayer se valía de otros ductos: la mejor prensa, se afirmaba antaño, la constituían los oidores de las farmacias, los “cocidos” a las faldas de las sastrerías, los desvelados de las cafeterías y centros de baile, los arguenderos del mercado y las peluquería, los vagabundos de las calles, los carniceros que por su bestial instinto, al heredarlo, tenían prohibido que su prole masculina fuera al seminario, y hasta los pendencieros callejeros sabían y repetían las minucias de la vida diaria.

Hoy,…

Hoy se aplican nuevos métodos y procedimientos: hoy la prensa fue asaltada por aquellos a quienes la vida les da la oportunidad de reponerse de su complejo de inferioridad: los oportunistas, ignorantes y cómicos faltos de ingenio que se proyectan pomposos en los espacios que les obsequian los medios electrónicos que la a velocidad del rayo expanden chismes, rumores y fantasías,…. y de vez en cuando algo que vale la pena. Lo cierto es que a pesar de la ausencia de la literatura que deleitaba a mis abuelos hoy no todo está perdido. NO SEPUEDE NEGAR QUE EN LA ACTUALIDAD HAY PROSA TAURINA QUE NACE DE AFORTUNADOS NARRADORES

PREPARADOS PARA ASUMIR TAN SINGIFICATIVO EJERCICIO LITERARIO.

A éstos los aplaudo: siempre aplaudiré a quienes “aborrecen” la insustancialidad del adjetivo meloso y abundante que, por su tendencia, resulta chocante y en ocasiones hasta ridícula. Y también aplaudiré a los que expelen, puesto que no la necesita toda vez que dicha expresión en nada fortalece la provocación del análisis, la valoración y el halago merecido, la aceda crítica que todo rechaza y repulsa.

El amable lector no me dejará mentir: ¿Verdad que es interesante “meterse” en los vericuetos de la HISTORIA del toreo mexicano?

#deportes

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