Una nueva opción de vida y esperanza


Fundación Franco Brasileña

 


Abel Jiménez Armas

+ Creo que Dios me ha dado su bendición, soy un instrumento de él. No me siento una eminencia, soy simplemente un médico como cualquier otro, dice su director y propietario Abel Jiménez Armas

+ Un profesionista que tuvo la gran fortuna de especializarse en el extranjero y quien nos dice que los resultados de lo que hago están a la vista de la sociedad

Desde su mismo surgimiento, desde hace ya casi 30 años, si mal no recordamos, la Fundación Franco Brasileña se ha convertido en una gran opción de vida, en un verdadero faro de esperanza y fe no sólo para la gente más desprotegida, sino para miles que en los hospitales públicos les han dicho que tendrán que amputarles algún miembro, mientras en este centro hospitalario se los pueden salvar no sólo por los conocimientos de su fundador y director Abel Jiménez Armas, sino porque cada paciente es tratado con verdadero amor y nunca se le engaña. En la Fundación Franco Brasileña nos han catalogado como médicos barateros , porque cobramos muy poco y ante eso yo preguntaría a un médico de una institución del Sector Salud, ¿cuánto gana por cada consulta que da?, y es que hoy para ellos importa la cantidad y no la calidad Así como hablamos de la impresionante transformación de Aguascalientes, con un modernismo que nadie llegó a imaginar, también es cierto que este desarrollo tiene un costo.

Es un precio que se traduce no sólo en nuevos retos económicos, sociales y políticos, sino que va mucho más allá. Están surgiendo nuevas enfermedades, como el devastador SIDA, y otras, como las cardiovasculares, que crecen a pasos agigantados transformándose en serias amenazas para ese desarrollo del que hoy tanto nos enorgullecemos. Afortunadamente la ciencia médica está avanzando al parejo y hoy la expectativa de vida es mucho mayor que la que existía hace todavía algunos años. El único pero es que las necesidades son de primer nivel y eso tiene un costo que margina a gran parte de la población y que muchas veces la deja indefensa porque las instituciones oficiales se han visto rebasadas por la masificación. Todavía hace unos años o unos cuantos meses, decenas o centenares de aguascalentenses con severos problemas vasculares, tuvieron que resignarse a perder alguno de sus miembros por encontrarse prácticamente indefensos frente a su problema.

Muchos hogares hoy sufren la pena de tener a alguno de sus miembros con una discapacidad porque sufrieron alguna amputación debido a que no tuvieron los recursos para tratarse debidamente ya que en las instituciones del Sector Salud, por la masificación existente, la decisión más frecuente es la de amputar. Personas que pudiendo ser útiles y muy productivas hoy están recluidas o tienen que valerse de alguna prótesis para intentar hacer su vida normal. Ese desarrollo tan explosivo, es el que ha hecho que la masificación en el Sector Salud tenga en algunas ocasiones resultados que son funestos. Sin embargo la situación ha cambiado notablemente en Aguascalientes. Desde hace ya casi 30 años está en funcionamiento la Fundación Médica Franco Brasileña, que ha venido a ser una verdadera salvación para miles de personas que estaban destinadas a sufrir alguna amputación en su cuerpo. Es conocida ya esta gran labor que se realiza en esa institución, en donde ayudar al enfermo está antes que el aspecto económico. Se atiende de igual manera al que no tiene recursos que a personas de mucho poder económico, tanto de Aguascalientes como de otras partes del país.

Pero no sólo las enfermedades vasculares son las que se atienden, en la mayoría de las ocasiones con resultados asombrosos. Hoy la Fundación brinda atención con decenas de especialistas de gran renombre en todas las áreas. Es una opción más de vida de la ciencia médica por lo que FUERZA AGUASCALIENTES acudió para conversar ampliamente con su director y fundador, el doctor Abel Jiménez Armas, un profesionista muy admirado en diferentes países al que cientos de familias consideran su salvador, lo que de entrada niega y modestamente dice que lo único que hace es aplicar sus conocimientos. Me siento capaz en mi área. Capaz, afirma, de practicar la especialidad para la que me formé. Simplemente me considero, agrega, un instrumento de Dios para tratar de ayudar a quien lo necesita en momentos que resultan sumamente difíciles. Claro que me siento orgulloso de ayudar a las personas, así como de haber competido a nivel mundial en Francia, para una beca, con 80 personas de todo el mundo y haber ganado. Decirse residente extranjero del principal hospital de París, pocos pueden lograrlo, eso ha sido muy gratificante para mi familia y para mi persona.


Abel Jiménez Armas

Y no, dice a FUERZA AGUASCALIENTES, no me siento ninguna una eminencia, soy un médico como cualquiera que ha hecho de su profesión más que un apostolado su vida misma. Este hombre, que se muestra muy apasionado al hablar de su profesión y de la labor tan extraordinaria que lleva a cabo, no duda al afirmar que aunque muchos no lo crean y lo critiquen, primero que nada, aún sobre su misma familia, está su profesión y la lucha por salvar vidas. Servir a los demás, tratar de devolverlos a su vida normal es todo para mí, por ello no tengo horario y si es necesario, hay que estar al lado de los pacientes todo el tiempo que sea necesario. Pero ¿quién es este profesionista? , al que muchos están profundamente agradecidos y al que otros envidian, le preguntamos. originario de Nochistlán, Zacatecas, y desde los 15 años radico en Aguascalientes. Me formé en el Instituto Mendel y luego trabajé en el Centro Hospitalario como auxiliar de enfermero y enfermero, tras inscribirme en la facultad de medicina de la UAA. También fui socorrista en la Cruz Roja. En el CH tuve oportunidad de trabajar con los doctores Vicente Chávez Herrera, Fernando Topete del Valle, David Reynoso Jiménez, que marcaron una pauta en la medicina de Aguascalientes. En la UAA hice estudios teóricos, pero en la práctica, viéndolos a ellos trabajar, aprendí más. Siempre quise ser médico como el doctor Chávez Herrera y mi deseo es llegar a compararme a él, dice el doctor Abel a FUERZA AGUASCALIENTES.

Me atrajo la angiología y gracias al apoyo del doctor Armando Santacruz Torres, pude enlazarme con el que sería uno de mis grandes maestros, el doctor Rubens Carlos, de Río de Janeiro, quien me aceptó para hacer una especialidad de dos años a su lado. Solicité luego una beca al gobierno francés para hacer un doctorado de cirugía vascular. Tuve muchísimos problemas pero finalmente lo conseguí y me especialicé durante cuatro años.

LA FUNDACION

Regresé a Aguascalientes, acudí al Hospital Hidalgo, al ISSSTE y al Seguro Social, pero no pude colocarme y mi padre un poco angustiado me dijo que tanto sacrificio y tanto estudio no podían perderse. Tengo un terrenito, me dijo, en Las Cumbres, en la presa de Los Gringos, por qué no haces un hospitalito, te ayudas y ayudas a la gente, me dijo y así lo hicimos, fue de esa manera cómo surgió la Clínica Franco Brasileña. a poco, sin decir nada comenzamos la construcción. Compramos una máquina para hacer blocks. Empleamos a un albañil y a un peón y recuer do cómo se hizo el primer consultorio y una recepción. En esta zona, una de las más pobres de la ciudad, las necesidades médicas eran muchas y comenzaron a llegar los pacientes, muchos con dolor de muela, con males gastrointestinales y otros padecimientos, por lo que decidí invitar a médicos amigos míos a que vinieran una hora o dos por semana a dar consulta. Quiero decirle, nos indica el doctor Jiménez Armas, que ha sido impresionante, vertiginoso el incremento en el número de consultas, por lo que fuimos desbordados. La misma gente y la gran colaboración de los médicos ha hecho que la Fundación ya figure notablemente dentro de un contexto médico, como un centro de atención que nunca llegamos a pensar ni mi familia ni yo..

En casi 30 años hemos hecho miles y miles de consultas así como de operaciones y aunque no me lo crean, una gran cantidad de ellas sin costo o con cuotas de cooperación muy accesibles, por lo que estamos muy motivados y sorprendidos de los resultados que hemos logrado. La Fundación, en la que colaboramos decenas y decenas de especialistas, tiene su nombre porque soy mexicano y porque cursé‚ mis especialidades en Brasil y Francia. Su objetivo es apoyar a los necesitados sin lucrar con los servicios que prestamos. Además varios especialistas de esas naciones o que se formaron en ellas están colaborando con nosotros y prueba de ello es que frecuente realizamos aquí seminarios con la participación de los médicos más renombrados a nivel mundial, lo que desde luego ha ayudado muchísimo a nuestros médicos y especialistas. El doctor Abel Jiménez Armas dice con entusiasmo a FUERZA AGUASCALIENTES que sus constantes viajes a Francia ha logrado apoyo en prótesis vasculares que se han estado utilizando en pacientes de escasos o nulos recursos

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Abel Jiménez Armas

Tienen un costo de mil o 1,500 dólares y están resultando de extraordinaria ayuda para nuestros enfermos. Luego retoma las cifras estadísticas. Hablar de mucho más de 40 mil consultas durante el año es algo que nunca llegué a imaginar en la Fundación. Es algo que muchas clínicas en el mundo no lo logran y aquí lo hemos conseguido y conste que nunca consideré que íbamos a tener estos resultados.

Luego nos dice que el 50% de esas consultas son de problemas circulatorios. Pacientes que vienen del sector oficial porque lamentablemente no encuentran solución inmediata. Sólo el 60% de las mujeres padecen de un problema circulatorio y basta con saber que en estos momentos más de mil cirugías venosas están pendientes por realizarse en esas instituciones, por lo que el enfermo acude a nosotros. Recibimos a muchos pacientes, ¿por qué? Porque seguramente parece accesible el servicio, es muy barato y porque quizás los resultados son positivos, además de que la consulta con los especialistas es inmediata, no hay trabas y el paciente decide a qué médico recurre.

Este hombre que ha salvado muchas vidas, y que se desvive por sus enfermos, nos dice con seguridad: creo que Dios me ha dado su bendición, soy un instrumento de él. Y reitera, no me siento una eminencia, soy simplemente un médico como cualquier otro. Un profesionista que tuvo la gran fortuna de especializarse en el extranjero y los resultados de lo que hago están a la vista. mí, dice, no hay otra más que la de dedicarme al 100% a mi trabajo. Somos en la Fundación un grupo muy consciente y estamos seguros de que el tiempo nos ha dado la razón y esperamos lo que el tiempo nos depare. En estos momentos creemos que lo que estamos haciendo es muy útil y en beneficio de este Aguascalientes que nos lo ha dado todo. Somos humanos. Hemos resuelto muchos problemas, pero también nos equivocamos, sin embargo afortunadamente el paciente nos ve y nos hemos ganado la confianza de las personas. Sinceramente dice y lo hace muy convencido, Aguascalientes tiene en nuestra Fundación Franco Brasileña un Centro Angiológico que ya quisieran tener muchos Estados de la República y por ello viene mucha gente de casi todo el país.

Nuestra labor ya ha trascendido y la comunidad médica de la República lo reconoce. Se le hace imposible que Aguascalientes tenga un centro de esta naturaleza y se puede cuando hay la seguridad de que lo que hacemos está bien hecho. Abel Jiménez Armas dice que hay cuotas de recuperación mínimas, porque la Fundación ha crecido para responder a las necesidades de la población, sin embargo, muchas cirugías que cuestan millones se han dado casi o completamente gratuitas. No me interesa si es gente pobre o rica, mis necesidades están cubiertas para el presente y el futuro, ahora debo retribuir más a la población y mientras nos decía esto pensábamos ¿si así fueran los demás médicos viviríamos en otro mundo inmensamente feliz, en mi vida familiar y profesional por ello quiero compartirla con mis semejantes. Luego dice que lamentablemente las necesidades son enormes. Tanto en la prevención como en la solución. Yo siempre he dicho que si hubiera cuatro Fundaciones, todas tendrían trabajo.

LA DESHUMANIZACION

El HH, el ISSSTE y el Seguro Social están saturados y por ello se desvían sus pacientes hacia nosotros. Y aquí el doctor Jiménez habla sobre la deshumanización del médico, del que se dice ahora está sumamente metalizado y afirma que lamentablemente hoy, por la masificación de la medicina no importa la calidad médica sino la cantidad. Debemos considerar la presión y la atención a la que está sometido el médico. Bajo qué condiciones trabaja y a qué está obligado. Si no atiende el número de consultas que se le asignan por tratar de dar una buena atención, atrás de él hay otros que sí quieren hacerlo. Importa la cantidad para institución, no importa la calidad para el paciente y esa es una gran verdad en todo el país. Por lo tanto yo creo que ahí radica el que se diga que el médico está deshumanizado. El médico aunque quiera no puede ir contra lo que le imponen. En la Fundación nos han catalogado como médicos barateros, porque estamos abaratando la medicina, ante eso yo preguntaría a un médico de una institución del Sector Salud, cuánto gana por cada consulta que da.


Por lo tanto, la Fundación busca verdaderamente ayudar al paciente el cual por ningún motivo puede ni debe pagar 100, 150 o 200 pesos por consulta. A duras penas puede pagar 40 pesos, que es la cuota de recuperación que tienen aquí los especialistas, afuera esa cantidad crece desproporcionadamente. En la Fundación Franco Brasileña le devolvemos a la gente la confianza en la medicina y tratamos de no regalar el servicio, porque muchas veces la gente no lo considera un buen servicio y pasa que aquello que cuesta es lo que se valora. La gente viene en busca de una solución a su problema de salud, viene con angustia y nosotros buscamos ayudarle y devolverle la confianza en la medicina y en la vida misma. La Fundación ha funcionado, agrega, porque se ha adecuado a la situación crítica que estamos viviendo todos los mexicanos y porque antes que cualquier cosa el paciente es una prioridad. Esto, agrega, no es un apostolado, es vivir de acuerdo a las circunstancias que nos ha tocado vivir.

SU PROFESION

Abel Jiménez Armas dice luego a FUERZA AGUASCALIENTES que el paso siguiente es difundir la labor que se está realizando, crecer académicamente, establecer convenios para traer médicos del extranjero y enviar a los nuestros, pero principalmente, seguir siendo una opción de vida y de esperanza para la población. Este hombre que ha salvado a tantas personas y que realiza cirugías que verdaderamente maravillan, dice que ni siquiera su familia es más importante que su profesión. Yo sé que si estoy bien conmigo, con mi profesión, voy a estar bien con mi familia. No puedo estar bien allá y mal aquí, si me pusieran a escoger, como ya lo hicieron alguna vez, yo prefiero a mi profesión por encima de mi familia y que ella diga con el tiempo, si hice bien o mal. Mi familia la integran mi esposa, la doctora Rosa del Carmen Peña y tengo tres hijas, Andrea del Carmen, Diana Valeria y Laura Gabriela. Ser médico, afirma, implica dejar todo. Y además empresario y líder de esta Fundación dejar todo. Luego dice que semanalmente participa en 20 o 25 cirugías, as¡ como en 100, 150 o hasta 200 consultas.

Son muchas las intervenciones quirúrgicas que ha realizado exitosamente. Mientras en el Sector Salud se había decretado la amputación, sus manos lograron lo que parece un milagro, devolver la salud. Habla con profunda satisfacción que hace poco hizo la más complicada de su vida profesional. Un injerto aorto-bifemoral a un paciente que requería una terapia intensiva y no tenía recursos. Fue sumamente difícil porque le cambié toda la tubería -venas- desde el abdomen a las dos piernas y ameritó que durante 48 horas no me despegara de su lecho. Si en México o en Guadalajara lo hubieran atendido hubieran dicho que no había nada qué hacerle aquí gracias a Dios pudimos salvarlo. Otra fue en el Hospital Hidalgo cuando a un paciente se, le rompió la arteria aorta por lo que lo operamos de extrema urgencia. El 96% de casos como ese fallecen antes de llegar al quirófano y afortunadamente lo salvamos y ya está reintegrado a su vida normal. Son cirugías que me llenan de satisfacción y que doy gracias a Dios que ha guiado mis manos y mi mente para hacerlas. Son muchas las intervenciones que ha hecho el doctor Abel Jiménez Armas, por lo que la sociedad de Aguascalientes ya lo tiene en un lugar muy especial porque saben que es una opción más de vida.

Se quedan muchos temas por comentar, muchas intervenciones por destacar, sólo diremos que cuando nos despedíamos llegó el señor Reyes Almanza Basurto al que le hizo el injerto aorto-bifemoral y lo vimos caminar como si nada. Gustoso se acercó a saludar al doctor Jiménez Armas y nos dijo que lo que le había hecho era un verdadero milagro. Dios condujo mis pasos hasta el doctor, nos dijo visiblemente emocionado, véanme como estoy ya caminando cuando hace un mes me iban a amputar las dos piernas. Vimos a otro más al que le iban a amputar la pierna en el IMSS porque tenía una infección y es diabético. Logró salvársela con una cirugía que le transformó una vena en arteria. Cuando un paciente no puede recibir un tubo sintético por su enfermedad, se complica y por ello lo iban a amputar. Lo que hice fue recuperar una vena que normalmente lleva sangre del pie hacia arriba y ahora está haciéndolo al revés, nos dijo el doctor.

Es una cirugía puente en vena safena inssitu devalvulada.

Antes, recorrimos las flamantes instalaciones y a nuestro paso pudimos palpar la admiración y el cariño que la gente le tiene. Para todos una sonrisa, una palabra amable y la pregunta de cómo está evolucionado el familiar convalesciente. Esto vale la pena cualquier desvelo, dice Abel Jiménez Armas, pero no soy yo el único que ha participado en la creación de esta gran empresa, están todos los especialistas, las enfermeras, los internos y todos quienes de alguna manera estamos aquí. La Fundación Franco Brasileña, afirma a FUERZA AGUASCALIENTES, es una nueva opción de esperanza y vida para todos los aguascalentenses. Una esperanza, una ayuda invaluable que existe en Aguascalientes y que está cumpliendo con una labor médica y social verdaderamente admirable.

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