Hablando con Dios


 


aldo bohemio

Ayer un amigo, Felipe, al que recientemente despidieron por envidias y con un finiquito raquítico como los que se acostumbran en Aguascalientes luego de que entregó más de diez años de su vida a servir lealmente a su patrón –¿y de qué sirvió, cuál fue su recompensa?, una patada en el trasero y ya-, nos dijo estar desesperado pues ha tocado una y mil puertas y no encuentra empleo –para que te enteres Carlos Lozano de la Torre- por lo que se encuentra desesperado y al borde del suicidio ya que no tiene qué darles de comer a sus hijas y a su esposa. He dejado solicitudes en muchas empresas, he recurrido a conocidos y no encuentro quien me preste ni siquiera cien pesos para llevarles unas tortas a mi familia, por lo que estoy muy deprimido y pienso que Dios no existe porque se ha olvidado de nosotros por lo que hasta he pensado en suicidarme pues no puedo mantener a mi familia, nos comentó mientras lloraba, lo que nos tocó profundamente el corazón.

FUERZA AGUASCALIENTES apenas está sembrando Felipe y no hay cosecha por ahora, le dijimos, quisiéramos ayudarte económicamente pero estamos imposibilitados pues nuestra labor no recibe ni un peso, pero lo que sí podemos decirte es que Dios sí existe y si tienes fe y hablas con El estamos plenamente seguros de que te va a ayudar. Y al conocer este drama, que tiene cientos de miles de repeticiones en Aguascalientes, aunque no queramos referirlo, la verdad es que sí resulta chocante lo que todos los días los Medios que sí son muy bien remunerados le venden a la gente de que el ¨Gobierno del Progreso¨ nos tiene viviendo en Jauja. Por eso hoy en que la cadena de suicidios, divorcios, violaciones, alcoholismo y drogadicción además de la rapante crisis económica están golpeando ferozmente a nuestra sociedad pese a que las autoridades locales dicen lo contrario, hoy más que nunca la paz, la calma y una vida mejor las encontraremos si hablamos con Dios y comprobamos que lo llevamos en nuestro interior y eso es lo que le queremos decir a Felipe y a los cientos de miles que como él se encuentran deprimidos por la falta de empleo y por carecer hasta de un peso para un mendrugo de pan.

Esa paz y tranquilidad que necesitamos no nos la van a dar las autoridades del ¨progreso que transforma vidas¨, esa la encontraremos en nuestro interior y fortaleciendo a nuestras familias, sólo de esa manera podremos hacerle frente a tantas crisis que en la mayoría de las ocasiones parecieran quebrarnos y que nos tienen hundidos en una gran depresión. Si fortalecemos nuestra unidad familiar todo se puede vencer, menos la muerte, es por ello que no hay que hacer caso a quienes presumen que nos han transformado la vida, hoy frente a tanta adversidad nuestro gran amigo y protector es el de siempre…. Dios. Y si hablamos con El cotidianamente estamos plenamente convencidos de que cualquier tempestad habremos de superarla, porque teniendo a Dios en nuestro corazón no hay nada que sea imposible y los problemas serán más llevaderos hasta lograr vencerlos, por lo que no debemos sumirnos en un mar de negatividad y mucho menos de depresión, hay que fortalecernos hablando con Dios.

Y hay que hacerlo como lo hizo un hombre que ha llevado desde hace ya poco más de 20 años la palabra de Dios a todo el mundo, Neale Donald Walsch, hoy un gran escritor norteamericano, quien había llegado al límite de su resistencia. Su vida es verdaderamente extraordinaria y es un gran ejemplo de la existencia de Dios y de que nunca nos va a abandonar. Neale Donald se encontraba en un momento en que el dolor (el peor dolor posible: el que produce la soledad de espíritu) amenazaba con desbordarse en la más insondable desesperación. ¿Qué mejor prueba podía tener la inexistencia de Dios que su insensato sufrimiento?, y si existe y Dios es Amor, ¿no podría, en su soledad, reclamarle como interlocutor? Este último gesto de esperanza obró el milagro porque Dios habló con él.

Su libro "Hablando con Dios" y la película del mismo nombre, de mediados de los 90's, fueron y siguen siendo un éxito mundial porque nos están demostrando que Dios existe y que hablando con El todos nuestros problemas tienen solución. Por lo tanto, Walsch nos dice que hablar con Dios es fácil, agradable y puede ser permanente, tal y como él lo hace. El no se impacienta, ni interrumpe, nos responde y satisface nuestras solicitudes. A Dios podemos contarle todo sin temor a malas interpretaciones, discusiones o reprimendas. Para hablar con El no requerimos solemnidades, formalidades o palabrería rebuscada, porque gusta de la sencillez y prefiere los hechos. Su más estimada oración es vernos felices disfrutando de la hermosa vida que nos dio, amando a sus demás hijos, quienes también son nuestros hermanos.

No te sientas abandonado Felipe, yo siempre estaré contigo.

Si tienes preguntas qué hacerme, preguntas cotidianas -como sé que tienes ahora mismo-, y quieres continuar, ten en cuenta que puedes acudir a Mí para que te conteste.

No es este el único modo en que Yo te hablo.

Escúchame en la verdad de tu alma.

Escúchame en los sentimientos de tu corazón.

Escúchame en el silencio de tu mente.

Oyeme en todas partes.

Cada vez que tengas una pregunta, simplemente debes saber que ya la he contestado.

Luego abre los ojos a tu mundo.

Mi respuesta puede hallarse en un artículo ya publicado, en el sermón ya escrito y a punto de ser pronunciado, en la película que se está rodando; en la canción que ayer se acabó de componer; en las palabras que estás a punto de decir a un ser querido; en el corazón de un nuevo amigo que estamos a punto de hacer.

Mi Verdad está en el susurro del viento, en el murmullo del arroyo, en el estampido del trueno, en el tamborileo de la lluvia. En el tacto de la tierra, la fragancia del lirio, el calor del sol, la atracción de la luna.

Mi Verdad -y tu más segura ayuda en los momentos de necesidad- es tan sobrecogedora como el cielo nocturno, y tan simple e incontrovertiblemente confiada como el balbuceo de un niño.

Es tan potente como el latido del corazón, y tan silenciosa como el aliento contenido en unión conmigo.

No te dejaré, no puedo dejarte, puesto que eres Mi creación y Mi producto, Mi hija, Mi hijo, Mi propósito y Yo mismo.

Acude a mí, pues, cada vez y en cualquier circunstancia en que te alejes de la paz que Yo soy.

Yo estaré‚ ahí.

Con la Verdad.

Y la Luz.

Y el Amor.

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