¿Qué hacer ante la pandemia suicida?


La primera línea de batalla

 

suicidio

* No es nada reconfortante saber que una persona, no desea vivir a nuestro lado, porque nosotros como sociedad no le resultamos suficientemente agradables. Por eso es que el suicidio inquieta tanto

* Que los médicos generales, del consultorio de Medicina Familiar que son la primera línea de batalla estén más atentos a los síntomas de su paciente. Si la persona se queja de algún malestar orgánico y los exámenes descartan enfermedad física, entonces busque por el lado emocional

El nuevo suicidio, ahora en San Francisco de los Romo apenas la madrugada de ayer no hace más que confirmar que efectivamente, nuestra sociedad está enferma y eso es lo que no quieren ver las autoridades, por eso es que este flagelo está golpeando de manera tan terrible a Aguascalientes. Y mientras se le siga ignorando, seguramente que el número de suicidas seguirá incrementándose y de esa manera se mantendrá como el primer lugar nacional en materia de suicidios, lo que de verdad no es nada honroso. La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros.

Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz, de eso no tenemos ninguna duda en FUERZA AGUASCALIENTES en donde sí estamos verdadera y profundamente preocupados por este fenómeno, por ello es que hemos recurrido a psicólogas, psiquiatras, médicos generales y hasta sacerdotes para conocer qué es lo que está pasando y qué haber para frenar esta pandemia, algo que las autoridades no están haciendo…. Bueno al menos no se notan ni tienen resultados sus esfuerzos, si es que los hay. Somos los primeros en reconocer que Aguascalientes ha cambiado radicalmente. Hoy es una Entidad en pujante progreso. Hoy la ciudad ha crecido de manera increíble y se ha perdido totalmente la tranquilidad provinciana que la caracterizaba.

Hoy Aguascalientes, si bien sigue conservando algo de eso que la distinguía, es una ciudad que vive con un desarrollo admirable, con un dinamismo y una entrega de su gente que para muchos es envidiable. Sin embargo, todo eso tiene un costo y la verdad que duele pagarlo. Hoy pareciera que el materialismo se ha apoderado de todos. Hay robos, violaciones, divorcios, accidentes a granel, asaltos a mano armada, suicidios y lo que es francamente alarmante, una pérdida de valores que obliga a hacer un alto en el camino. Hoy en que en las familias el padre y la madre, en muchos casos, se ven obligados a trabajar para llevar el sustento a los hijos, se está perdiendo la armonía familiar que distinguió a los aguascalentenses.


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Ese modernismo que a muchos admira está cobrando con creces su presencia. Debemos hacer un alto en el camino y volver los ojos hacia el pasado reciente, dice a FUERZA AGUASCALIENTES el doctor Héctor Grijalva, quien agrega que ante la alarmante ola de suicidios que está estremeciendo a Aguascalientes hay que retomar la unidad familiar. La sociedad de hoy en día más que de avances científicos está necesitada de armonía y esa sólo se logra cuando hay amor, cuando hay interés por educar en los valores a los hijos. Mientras una sociedad esté mejor educada y tenga valores espirituales y morales bien arraigados siempre caminará en armonía hacia mejores niveles de estadía. Mientras eso no ocurra estaremos en serios problemas. Eso, nos dice, es el gran reto que tenemos qué afrontar. Necesitamos volver a tener verdadero amor hacia nuestros hijos y semejantes.

Requerimos recuperar y predicar algo que se dice tan fácil y que sin embargo se ha perdido, el respeto hacia los demás. Ya basta, afirma, de seguir cruzados de brazos y sólo estar lamentando las estadísticas de cuántos suicidios van, eso tiene qué acabar de tajo y no, no se necesita quebrarse tanto la cabeza para encontrar una solución, esta es fácil, sólo hay que tener deseos de hacerlo porque no se puede seguir experimentando con la salud mental de nuestros semejantes como hasta hoy está ocurriendo en Aguascalientes. Los suicidios que estamos viendo casi de manera cotidiana en los Diarios, agrega, hay que verlos como la punta de un iceberg y que abajo de ellos existe una enorme cantidad de personas que están tratando de suicidarse y que afortunadamente no han tenido éxito para conseguirlo.

Así pues, el suicidio en nuestro Estado es un grave problema de salud pública.

Más grave aún cuando la alteración que se afecta es la salud mental. Para una sociedad es muy decepcionante que sus ciudadanos no quieran seguir formando parte de ella. Cuando alguien decide irse de este mundo, en realidad lo que nos está diciendo es "yo ya no quiero vivir entre ustedes..." o "estoy decepcionado de la vida que esta familia, este grupo de amigos o esta ciudad me brinda. Yo así no quiero, mejor me voy...". Y esto no puede ser bueno. No es nada reconfortante saber que una persona, no desea vivir a nuestro lado, porque nosotros como sociedad no le resultamos suficientemente agradables. Por eso es que el suicidio inquieta tanto. Es por ello que la noticia de que una persona se quitó la vida nos produce angustia. Los Diarios y los Medios electrónicos nos informan día a día de qué manera aumenta ese conteo macabro, con un amarillismo que ya a nadie sorprende, es más, que buscan con avidez.

Ya van más cincuenta y estamos a la mitad del año. ¿Cuántos más sucederán? Ahora ¿a quién le tocará?Sin embargo, aun cuando la situación se ve terrible, existe una solución. Si vemos al suicidio como un gran problema, el remedio no será fácil. No hay que olvidar que a grandes conflictos, grandes soluciones. Sabemos que ya existen instituciones dedicadas a la atención de los presuicidas. El Centro Agua Clara, las clínicas de psicología de la Universidad La Concordia, el Centro Biomédico de la UAA, y otras, están trabajando en el tema. ¿Se puede hacer algo más? Claro que sí, dice el doctor Grijalva, hay una estrategia que puede salvar muchas vidas si se pone esmero y delicadeza en ello. Todos los pacientes que han acudido a consulta porque tienen la idea de suicidarse o porque ya hicieron un intento, refieren que antes de ello, fueron a ver al médico general.

La ansiedad y la depresión se manifiestan con síntomas físicos. El paciente va a ver al médico familiar del Centro de Salud de su colonia, o a la unidad de Medicina Familiar del IMSS o del ISSSTE, sólo que no le dice al doctor que está deprimido o angustiado. Le dice que le duele la cabeza, que está cansado, que tiene insomnio, que no soporta el dolor de espalda o que tiene ardor en el estómago. Entonces lo acostumbrado es que el facultativo lo examine y le haga algunos estudios. Sólo que no encontrará ningún resultado, porque el problema es psicológico. Aquí es donde está la gran oportunidad. Si el médico no está suficientemente alerta, puede terminar el asunto recetando un analgésico, dando un tranquilizante, un somnífero o en el peor de los casos, diciéndole al paciente que "no tiene nada" que le deje su lugar a los enfermos de verdad y enviarlo de regreso a casa con malos modos.


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Como es natural, si la depresión y la ansiedad no fueron atendidas, el mal sigue aumentando. El mismo paciente puede recriminarse diciéndose, "ya el doctor me dijo que no tengo nada, soy un exagerado..." o la familia puede contribuir reclamándole "ya no te quejes, no tienes nada, son tus nervios". Algún amigo o pariente puede intentar ayudar diciendo "échale ganas, tú puedes". Sólo que el enfermo no puede hacerlo solo y su depresión crece, hasta que finalmente decide terminar con el sufrimiento, quitándose la vida. Entonces ¿cuál es la solución? Que los médicos generales, dice el doctor Héctor Grijalva, del consultorio de Medicina Familiar que son la primera línea de batalla estén más atentos a los síntomas de su paciente. Si la persona se queja de algún malestar orgánico y los exámenes descartan enfermedad física, entonces busque por el lado emocional.

Seguramente encontrará algo. Y si cree que no puede hacer algo mejor, entonces reconozca sus límites y envíe al enfermito al psicólogo.

Es la primera línea de contacto con el sufrimiento y ahí puede iniciarse la salvación. Por cada suicida, afirma, hay un mínimo de otros diez intentos y yo preguntaría ¿dónde están ésos que lo han intentado? ¿Qué tratamiento médico se les ha ofrecido? Pensar que sólo con terapia se les ayudará, es un espejismo. Si alguien llega con sarampión a un consultorio, es obligatorio reportarlo al Sector Salud, entonces eso mismo debería ocurrir cuando se atiende a alguien que está deprimido, reportarlo para que se le ayude médicamente. Mientras no se haga esto, este problema de salud mental seguirá no sólo sorprendiéndonos, sino dañándonos como sociedad. Estamos a tiempo, sostiene, de cambiar el presente y el futuro.

De nosotros mismos depende, hay que dar y recibir amor, afecto y comprensión, pero también exigir a las autoridades. De nosotros depende, en nuestras casas, con nuestras familias, hacerlo. Hay que darnos tiempo para todo pero por encima de todo, para educar y formar a las familias. Finalmente el doctor Grijalva dice a FUERZA AGUASCALIENTES que al que está deprimido hay que alentarlo en todo momento y expresarle: Aprende a mirarte con amor y respeto. Piensa en ti como en algo precioso. Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti. Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean

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