A R R A S T R E L E N T O


EN AGUASCALIENTES SIEMPRE SERÁN ACEPTADOS LOS NIÑOS EN LOS TENDIDOS DE LAS PLAZAS DE TOROS

 


A R R A S T R E    L E N T O

Hace tiempo, y pintados a la antigua, los toreros identificados y uniformados en un mismo estereotipo –¿prototipo?- llamaban la atención por sus modos y maneras que mucho tenían de aquellas que, vilipendiadas, eran tormento para la sociedad. Sus actitudes y desplantes, aún las más humildes, parecían desafiantes y altaneras, arrogantes posturas que a los presuntos les concedían gracias poco estimadas.

En el contexto social alejado del pueblo eran considerados vagos, jugadores de cartas y en ocasiones se les pintaba como malvivientes. Y aunque fueron admirados, eran rechazados por quienes tenían la responsabilidad de dar la mejor educación con rígidos preceptos a los párvulos herederos. En ciertas esferas, cerradas en su conservadurismo puritano y relamido, la idea del “éxito” de los toreros era más impura que la perversa envidia del rufián llamado Caín.

¡Qué tiempos aquellos……!

Tan acentuada era la supuesta repulsión –y admiración a la vez- de algunos sectores sociales que Manuel Gutiérrez Nájera, célebre personaje que por su condición de excelso poeta, periodista y escritor -1859-1895-, siendo reverenciado como lo es aquel a quien se le concede notable autoridad moral, alzó la voz para hacer eco de su tiempo, tiempo en el que la fidelidad parecía inmutable, y se vivía en el obligado fingimiento que ocultaba el odio que asfixiaba las relaciones conyugales, a través del altoparlante de su cátedra literaria declaró…..

“……las lides de toros requieren de cigarro y blasfemia en los labios, el desprecio a la vida en el redondel, y la maja de mantilla blanca en los tendidos. En ellas las malas pasiones hablan, gritan y se revuelcan en la arena rebuznando de alegría, como asnos libres de carga. Podría ser desahogo en los hombres que han ido aumentando muchos odios,….”

El poeta, hombre culto,… -a pesar de los exóticos bigotes que apuntaban a sus ojos-, grave y enojoso no pudo evitar plasmar su contundente rechazo a los toros acusando, allá en el año de 1887, el cuadro del cruel y bárbaro ejercicio taurino. Y nos legó su “neurastenia epistolar”, singular aspecto del pensamiento y carácter de un hombre que, como muchos otros, se escandalizó ante el vulgar engreimiento de los toreros que en el colmo de su desfachatez -o a pesar de ella- eran tenidos como verdaderas deidades.

¡Qué tiempos aquellos,……!

Pero las cosas cambian. Ahora los toreros, los cuales ni se inmutan ni permutan, titulados con todos los honores ante la sociedad, son tan dignos como lo es el más célebre de los mortales. Lo cierto es que a pesar de la constitución bestial del toreo como espectáculo, donde la sangre hierve de pasión, y la carne se desgarra entre alaridos de fanfarrias, al toreo y su medio en la actualidad –era moderna- se le respeta al grado de que los aficionados les dan un lugar de “privilegio” a los actores centrales. Ahora la sociedad, por lo menos la de Aguascalientes, estimula y alienta la pública y masiva multiplicación –proliferación- de ellos, y empieza con los niños,…. vocecillas que en los tendidos de las plazas simulan el piar de los polluelos que, cual pajarillos en vuelo, no pueden callar su carismático y contagioso timbre de alegría.


A R R A S T R E    L E N T O

En suma, se puede argumentar que la Fiesta moderna, protegiendo sus áreas periféricas, ha visto a los toreros crecer en tal dimensión que ya es un producto refinado de la sociedad pues, como quienes se dedican a cualquier otro oficio de “respeto”, tienen acceso directo a la educación y a la cultura. Y saliendo del anonimato se rodean del consiguiente bienestar cuando triunfan como profesionales. Y es cierto que a los niños que hoy sienten inclinación al “juego de toros” el soñar y prepararse para ser toreros no les ha ocasionado experiencias traumáticas que les avergüence y denigre, esas a las cuales se refieren los “anti” que no son capaces de otear sin prejuicios el medio taurino moderno.

“Joselito” Adame fue un chaval que abrió los ojos a la vida en las gradas de una plaza de toros,…. y lo mismo hicieron sus hermanos Luid y Alejandro,…. y así fue Arturo Macías,,… y así fue Fabián Barba,… y así fue Juan Pablo Sánchez,…. y así fue Arturo Saldivar,… y así han sido tantos y tanos buenos hombres que hoy son prominentes toreros que con ufana dignidad pueden mirar al mundo de frente y con sobrado orgullo. Por ello es que, acogedora e impulsora de los niños que quieren ser toreros, la entidad llamada Aguascalientes se ilumina y eleva a la dimensión del paraíso en el universo del toreo moderno mexicano al ver el fruto de su corresponsabilidad para que los niños sigan “jugando al toro” y lleguen a ser torero de renombre e importancia..

#deportes

0 visualizaciones0 comentarios