Los toreros de Aguascalientes


Los que no llegaron

 

toreros de aguascalientes

Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos. En Aguascalientes y en muchas partes del país, casi no hay nadie que de chico no haya soñado convertirse en matador de toros. Lógicamente, un Aguascalientes como el nuestro, que se ha distinguido como enorme cantera auténtica de muchos y buenos toreros, también tiene a quienes lo han querido ser. Los que han luchado, los que han andado por esos caminos de Dios, los que se han acercado a las ganaderías para lidiar sin permiso, los que han actuado en plazas chicas o portátiles, los que han echado el capote en los corrales buscando la embestida de los toros mansos, de los toros viejos, de la vacada. Ciertamente las historias fílmicas de "Mi trono por un torero", "El niño de las monjas", "Seda, sangre y sol" y muchísimas películas más han sido y lo son, historias vividas en la realidad que hablan de jóvenes que se han desempeñado como ansiosos elementos y que, muchos de ellos, han tenido oportunidades y no las han aprovechado, pero también otros, los más, se han quedado esperándolas.

Esa es, para decirlo pronto, la historia del torero, del jovenzuelo, del "maletilla" despertando apenas a la vida con las "ansias de novillero", tal y como suena el clásico paso doble. Aguascalientes los ha tenido, los tiene y seguramente los tendrá por siempre, ya que es una tierra eminentemente taurina que también ha tenido sus momentos llenos de dramatismo y de muerte. En la Plaza de Toros San Marcos han ocurrido muertes de picadores, cornadas gravísimas y la muerte de Juan Gallo, dice a FUERZA AGUASCALIENTES don Paco de la O, aficionado de "hueso colorado" a la Fiesta Brava quien en esta ocasión, junto con Raúl Rodríguez "El Cañitas", nos hablarán de un hecho terrible que ocurrió en los corrales del viejo Rastro Municipal que se encontraba por la calle Guerrero. Alejandro Foullón, a quien le decían "Foulloncito" quien murió en su afán de ser torero, en una época en la que predominaba una sensación de peligro no sólo por lo que pasaba en el ruedo, sino por lo que ocurría en los lugares donde los novilleros o matadores se entrenaban para sus actuaciones.

La Fiesta imponía un tremendo respeto, sobre todo cuando de la capital llegaban noticias como cuando murieron "Joselillo", Félix Guzmán, Eduardo Liceaga y muchos otros. Había un sinnúmero de tragedias mortales en el país, recuerdo a otro muchacho de apellido Pavón que realmente fue impresionante y también ocurrió en el 55.Un novillo le pegó tremenda cornada en una pierna que le tuvieron que amputar y sus deseos eran tales, que luego se fue a los pueblos a seguir toreando ayudado de una muleta, sufriendo otra cornada y le amputaron la otra pierna. Entonces la profesión taurina se valoraba que quien estaba en el ruedo estaba arriesgando la vida, mucho por los atrasos médicos, por el toro con edad o por la desmedida pasión en el afán de querer llegar a ser, por lo que al torero se le respetaba por tanta noticia trágica que llegaba a Aguascalientes.

Fueron épocas de mucho drama en el medio taurino, por lo que se dimensionaba mucho el valor de los toreros y por eso había grandes llenos en las plazas. El rastro de la calle de Guerrero, de acuerdo a lo que he leído, nos dice don Paco de la O contaba con 4 departamentos: de bovinos, ganado menor, de cerdos y departamento de fritas y algunos corrales. Toda una época cubrió este rastro, en la que los obreros en un ambiente de camaradería se entregaban a su trabajo, personajes como Guillermo Esparza conocido como "El Sapo", Jesús Lara "El Chino", José González, Rosalío Rosas, Chon Romo, José Esparza, Isidro Reyes, Salvador Covarrubias, Antonio González "El Caritas" de los trabajadores más veteranos y muchos otros, pasaban horas de dura faena. Aquí los nombres no contaban y surgían apodos de lo más variado: "Mojino", "Avispa", "Chamuco", "Champabeyó, "Chavela", "Diablo", "El Feo", "La Cebollita", "Peludo", "Cielito", "Chanazo", "Caritas", "El Chivo" y muchos otros.

Era frecuente ver llegar al Padre José E. Femat al rastro, y al grito de ¡ya llegué hijos de ....! Y entre recordatorios familiares, recorría las instalaciones solicitando la cooperación de los trabajadores para la construcción de su Templo. Y es aquí, agrega don Paco de la O, por lo que me llegó a platicar el matador en retiro Fernando Brand, habré de referirme a una tragedia que conmocionó a todo Aguascalientes y al medio taurino nacional. Mención especial merece el ambiente taurino que se formaba en el interior del rastro de la calle de Guerrero, en este lugar se dieron cita una gran cantidad de figuras o de aspirantes a figura, como Rubén Salazar, Fernando Brand, Alfonso Ramírez, Efrén Adame, Alfredo de la Rosa, Fabián Ruiz, el puntillero Jesús Gutiérrez "El Callos" y muchos otros. La arena de entrenamiento era el corral de bovinos, allí les facilitaban los animales bravos de desecho de algunas ganaderías, con los que novilleros y futuros matadores mostraban sus cualidades.


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En esta arena figuras como Rafael Rodríguez se iniciaron en el arte del toreo, por cierto Rafael hacia méritos ayudando a los matanceros, sobre todo a los hermanos Jesús y Vicente "Los Chanazos", que además le daban alojamiento en los cuartos que habitaban en la legendaria vecindad grande, de la calle de Guerrero, propiedad de doña Carmen Morones. Entre Rafael Rodríguez y los trabajadores del Rastro se formó una gran amistad, tan es así que en su despedida como torero el 26 de abril de 1971 les brindó un toro, y posteriormente en noviembre de 1985, el sindicato del rastro otorgó un reconocimiento al "Volcán de Aguascalientes" por su gran trayectoria en la fiesta brava, en donde brindó su amistad sin límites al sindicato. Era común que ganaderías como Cieneguilla, La Punta, Peñuelas, Garabato y Matancillas, llevaran sus animales de desecho al Rastro, algunas lo transportaban en camiones con jaulas, otras los arreaban por las calles de la ciudad, no sin antes haber causado algunos sustos y hasta tragedias entre la población, antes de encerrarlos en los corrales por la calle de Matamoros.

Este ambiente taurino quedó marcado por la tragedia, el día el 13 de julio de 1955 pasadas las 12 del día, el joven casi niño aspirante de novillero Alejandro Foullón Cabrera, de 16 años, entrenando en unión de otros compañeros, entre ellos Andrés Díaz "El Picorete" sufrió una mortal herida, por cuerno de toro penetrante de tórax, dice el certificado de defunción expedido por el Dr. Salvador Gallardo. El toro le reventó la yugular y se vació rápidamente, dicen los que estuvieron presentes esa tarde. El Dr. Liborio Aguilar, médico de los trabajadores del Rastro, le brindó los primeros auxilios, para enseguida ser trasladado al Hospital Hidalgo, muriendo diez minutos después de la mortal cornada. Con la sangre de Alejandro Foullón "Foulloncito", el hoy comentarista de toros Alfredo de la Rosa pintó una cruz en un muro de adobe, que se conservó por varios años. Su casa de la calle Constitución en donde fue velado se vio muy concurrida, de su tumba no queda la menor huella, sólo un número, el 145 de la fosa, de la serie 17ª anotados en el libro de registros del Panteón de la Cruz.

FUE ALGO TREMENDO

Aquí interviene Raúl Rodríguez, el popular "Cañitas", quien afirma a FUERZA AGUASCALIENTES que él era un niño y estuvo presente ese 13 de julio de 1955 cuando ocurrió el tremendo drama en pleno centro del corral principal del Rastro Municipal. Andrés Díaz "El Picorete" estaba lidiando a un toro viejo y de gran tonelaje, lo estaba haciendo por alto cuando de pronto lo desarmó y éste se retiró, por lo que "Foulloncito" corrió y se hizo de la muleta, citó al toro y le dio dos o tres lances por alto para luego intentar un natural y aquí fue cuando ocurrió la tragedia, pues el astado lo prendió de la pierna y lo campaneó, esperándolo y cuando caía lo cornó de manera impresionante en el cuello, pegándole tremenda cornada en la tráquea, se levantó y entre que cae y no cae logró llegar hasta las tablas.

Muchos de los que ahí estábamos corrimos en su auxilio y le puedo nombrar entre algunos al "Chato" Vicencio, José Sánchez "El Chivo", Benjamín Durón "El Caritas", Víctor Mora, Marco Antonio Díaz, Toño Martínez de la Serna y yo, lo llevamos por donde se encontraba la báscula, cerquita del baño de los hombres. Todavía recuerdo como si lo estuviera viendo nuevamente en este mismo momento, cómo el "Chato" Vicencio se sacó su pañuelo y se lo metió en el cuello, tapándoselo luego con la mano. El Dr. Liborio Aguilar también se encontraba prestando ayuda y como siempre, agrega "El Cañitas", la Cruz Roja no llegaba. Eran borbotones de sangre los que salían del cuello de "Foulloncito", por lo que el pañuelo de nada le ayudó. No llega la ambulancia, dijo el "Chato" Vicencio, súbanlo a mi camioneta y vamos a llevarlo al Hospital Hidalgo, sin embargo cuando llegaron ya había dejado de existir, desangrado en cuestión de minutos.


maletillas

En mi larga vida dentro del medio taurino, agrega "El Cañitas", nunca más he vuelto a ver algo tan impresionante, una cornada que sólo de evocarla "me enchina la piel" y que todavía hoy a 61 años de distancia nos llena de luto. Desgraciadamente, dice por su parte don Paco de la O, ése ha sido uno de los pasajes más dramáticos que ha tenido la Fiesta en Aguascalientes, junto con la muerte en la Plaza San Marcos de Juan Gallo. Cuando comencé a introducirme, como aficionado en el mundo de los toros, siempre me iba por el triunfo de los toreros, pero siempre después salen cosas que lo ubican a uno en la realidad, no sólo dentro del toreo, sino dentro de la vida misma, cuando uno de jovencito ve que no todo es miel sobre hojuelas, sino que la rosa tiene por contrapunto las espinas. Yo recuerdo que don Jesús Alonso y el matador Fernando Brand me contaron la tragedia de "Foulloncito" y la verdad que fue algo que me aterró.

Lo referían ellos como uno de esos pasajes que entristecían y llenaban de luto una fiesta que tiene mucho de alegría pero que como contraparte tiene algo demasiado dramático como es la muerte. Esto se valora mucho porque son muertes de gente que se entregaron totalmente por su vocación de querer ser toreros. Ese era su destino y claro que ellos lo sabían. Estaban avisados de que la muerte rondaba porque llegaban noticias trágicas del propio país, ya no sólo de España, donde seguramente igual mil cosas han de haber pasado ante los atrasos de la medicina y la desmedida pasión de los que pretendían ser toreros. Lo de "Foulloncito" impactó a todo mundo y no se diga lo de Juan Gallo en la San Marcos, inclusive se realizó un festival para tratar de recaudar fondos a fin de hacerle una estatua y en él actuó Valdemaro Avila, a quien yo he llegado a preguntarle cómo se veía siendo hijo de familia y tratando de ser alguien en la Fiesta, sabiendo que habían muerto muchos en el ruedo y otros hasta en los Rastros.

Era algo que traía en la sangre, me respondió, era algo que llenaba de angustia a su familia pero que también hacía ponerle más emoción a lo que hacíamos en el ruedo. A mí, decía don Valdemaro, mi familia constantemente me decía, ya viste lo que pasó en tal plaza, estás arriesgando la vida por algo que no vale la pena, sin embargo yo no lo pensaba así. El público valoraba lo que hacíamos y nos respetaba más. El que hubiera muertes en el ruedo era, agrega don Paco de la O, casi una realidad cotidiana. Para mí el caso de "Foulloncito" le dio a Aguascalientes un pasaje romántico-dramático donde mucha gente del medio, los llamados -toreros de la legua- al conocer lo que pasó reflexionaron para ver si le seguían, unos dijeron que se retiraban pero la mayoría decidió continuar porque los toros eran su vida.

Yo creo que cosas dramáticas como ésa son pasajes que reafirmaron en Aguascalientes la vocación taurina, son las pinceladas de drama que lamentablemente tienen que matizar un entorno taurino como el nuestro.

Un hecho que reafirmó la vocación de gente que luego se convirtió en figura y a los que hoy recordamos con cariño. Ya para concluir don Paco de la O, quien ha sido Juez de Plaza en muchas ocasiones, refiere que muchos toreros han muerto en la carretera. Generalmente los modestos de la Fiesta, incluso matadores, han perdido la vida en accidentes cuando se dirigen a cumplir alguna actuación. No sólo creo, sino que estoy convencido que la carretera ha matado a más diestros que los mismos toros.

#deportes

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