Un portero aguascalentense histórico


José Pilar Reyes

 

José Pilar Reyes

+ Llegó a ser considerado uno de los mejores del mundo y fue de los primeros en la historia de salir a atacar lo que luego le imitaría Jorge Campos

+ En el Mundial de Argentina 1978 tuvo su Waterloo y luego una lesión lo retiró y llegó a marearse con la fama que luego cayó en el alcholismo

+ Como el gran guerrero y triunfado del deporte y de la vida misma Pilar reaccionó para ganar su batalla más importante y hoy es una figura de leyenda y un gran entrenador de porteros

Una canción de Julio Iglesias dice bien una cruda realidad: Cuántos te alaban si triunfando estás y si fracasas bien comprenderás, los buenos quedan los demás se van. Y la vida es así. En el triunfo siempre sobrarán los halagos, en la derrota sólo queda la soledad. Pero cuando el hombre tiene temple y cuando hay alguien que está compartiendo ese amargo sabor de la caída, cuando ese alguien nos alienta y nos anima a luchar para sobrevivir y nos demuestra que siempre hay alguien por quien vivir, entonces sale a flote la grandeza que todo hombre lleva consigo y que muchas veces se pierde cuando se conoce la fama efímera y los halagos gratuitos, porque se llega a perder piso.

Y lo pierden hasta aquellos hombres que tienen la mejor preparación. La fama, el poder y el dinero cambian al hombre, porque lamentablemente cuando se alcanzan hacen olvidar los orígenes y, sobre todo, hacen olvidar a Dios. Ejemplos, son infinitos. Aquel que llega a tener todo piensa que será eterno y que siempre tendrá el respaldo y la adulación gratuita de quienes se dicen sus amigos y que voltean la espalda cuando acaba todo eso. Hay muchos que se han hundido cuando ocurre esto. Pocos son los que logran superar este trance tan traumático. Y en el deporte este tipo de situaciones se dan por racimos, porque se considera que la mayoría de los deportistas, por su origen humilde, carecen de una adecuada preparación académica. Lamentablemente en el boxeo, en los toros, en la lucha libre, en el atletismo y en casi todos los deportes vemos con tristeza como aquellos que llegaron a tener todo porque gracias a sus facultades lograron alcanzar el triunfo y la fama, se perdieron cuando su estrella se opacó. Muchos se tiraron al vicio y hay quienes hasta se quitaron la vida. Y lo hicieron decepcionados de ver que aquel mundo de fantasía y de oropel en donde ellos eran las figuras les volteó la espalda.

No tuvieron quien los respaldara o no supieron encontrar la paz interior, esa que se obtiene fácilmente con tan sólo voltear los ojos hacia Dios y entonces se hunden

Pero esto no sucedió con el mejor futbolista aguascalentense de toda la historia, con el hombre que logró una fama extraordinaria que lo llevó a un Mundial y que estuvo catalogado entre los mejores porteros del mundo ya que inclusive se adelantó a su tiempo pues fue de los primeros guardametas en toda la historia que salía a atacar y se convertía en un delantero peligroso y tan es así que en Monterrey cuando jugaba con Tigres se hizo clásico el grito que retumbaba con tremenda fuerza ¨Sube Pilar, Sube¨, algo que nadie más ha logrado ni Jorge Campos, ni Osvaldo Sánchez ni ninguno de los más grandes de México. Un hombre que conoció el sabor glorioso del triunfo y de la fama... pero también del infierno al que lo condujo la derrota y que estuvo a punto de hundirlo como ser humano porque cayó en uno de los peores vicios, el alcoholismo. Un vicio al que llegó cuando todos aquellos que lo adularon y que hasta le ayudaron a derrochar la fortuna que llegó a alcanzar, le voltearon la espalda y hasta llegaron a catalogarlo de piltrafa humana, de "palomero". Muchos hay que terminaron hundidos y que hasta la vida perdieron.


José Pilar Reyes

Y sin embargo José Pilar Reyes Requenes, "Pepito" como lo conocen aquí sus verdaderos amigos, o "Pilar" como lo llaman en el mundo fantástico del futbol, está demostrando que cuando hay temple, cuando hay amor y amor a Dios se puede vencer a todas las adversidades, incluso a las que el hombre m s teme. Pilar Reyes vivió un infierno cuando su estrella se opacó. A su retiro, aún con dinero, retornó a Aguascalientes en donde tenía proyectado hacer grandes cosas, pero el destino no lo quiso así. Su alejamiento de las canchas lo deprimió y fue fácil presa del alcoholismo. Quienes lo veían en las calles hasta se burlaban de él. Dicen, sus más allegados, que sentía tal decepción de todos aquellos que lo habían halagado tanto, que fue víctima de tal depresión que lo único que pretendía era morir a través del alcohol. Fueron semanas, meses y quizás hasta un par de años auténticamente infernales.

¿Cómo era posible que aquel hombre, aquel portero que llegó a ser considerado uno de los mejores del mundo hubiera terminado de tal manera?. Así acaban los que no están preparados, así acaban los "idolitos de barro", llegamos a escuchar despectivamente a muchos e incluso hasta funcionarios deportivos. Pero se equivocaron. Gracias a la televisión nos enteramos con enorme gusto que había salido de su infierno personalo, que se convirtió en el entrenador de porteros del Real San Luis de la Primera División. Y no sólo eso, "Pepito" realizó el curso para obtener su carnet como técnico y tuvo la suerte de debutar como tal con el equipo potosino y vaya que lo hizo muy bien, por lo que comenzó a llamar la atención de diferentes equipos. Era el 2003 y entonces el Necaxa llegó a Aguascalientes y como sus directivos necesitaban a figuras de esta ciudad a fin de que el equipo lograra una pronta identidad con su nueva sede se contrató a Pilar para que fuera aquí el entrenador de porteros y de allí en adelante, aunque años después sufrió una leve recaída se levantó y trabajó nuevamente en San Luis, donde al igual que en Monterrey, es una verdadera figura y luego con los Gallos Blancos de Querétaro.

Y todo esto lo ha logrado sólo por lo que es el principal tesoro de todo hombre: su familia. Y no, esto no ha sido un caso más de "Un nudo en la garganta". Es una historia que ya conocíamos pues somos amigos muy cercanos y que presentó el Canal de las Estrellas en donde se habló de gente de esta ciudad que ha brillado en la Primera División, entre ellos el ingeniero Javier de la Torre y los jugadores Armando ¨Mandín¨ González y "Cadáver" Valdez, etiquetando a Pilar Reyes como el futbolista aguascalentense más grande de la historia... y no se equivocaron. En ese reportaje vimos las lágrimas de la esposa de Pilar. Nos contagió del dolor que les provocó ese pasaje tan funesto en la vida del ex-futbolista, conocimos de sus vicisitudes y de cómo el hogar que habían construido con tanto amor parecía irse a pique.Fue una etapa terrible que hoy afortunadamente ha pasado.

Hoy Pilar Reyes está de vuelta. Ve al mundo de otra forma. Hoy s¡ aquilata plenamente la amistad y le da todo el valor que se merece.

Hoy Pilar Reyes sabe con justa razón que siempre hay por quien vivir, por quien luchar. Y cómo no recordar a Pilar. Lo conocimos en nuestros años juveniles. Llegamos a jugar juntos en varios equipos, como el Deportes y Regalos, el Rodhezma y el Héroe de Nacozari en la Liga Departamental y la Ferrocarrilera. Casi erámos del mismo barrio, de Granaditas. Pilar jugaba con pasión y trabajaba como repartidor de refrescos para ayudarle a sus padres. Era un portero auténticamente volador que pronto llamó la atención de los profesionales y una vez vino Carlos Miloc, lo vio en acción y se lo llevó para el San Luis de la Segunda División. Aventura que hizo ya en compañía de su esposa, también de esta ciudad.


José Pilar Reyes

Allí nació Pilar Reyes para el mundo del futbol profesional. Luego fue transferido por una millonaria suma –la más alta en toda la historia, para entonces, por un jugador mexicano- a los Tigres del Universitario de Nuevo León, al lado de Tomás Boy, Gerónimo Barbadillo, Oswaldo Batocletti, Sergio Orduña, etc. Ah¡ Pilar revolucionó la posición de la portería. Fue el primero en salir a atacar, en ir a rematar a la portería contraria y luego hasta jugar de centro delantero, por lo que le llamaron "El Loco Pilar". Llegó a la Selección Nacional en donde fue insustituible, por lo que en 1978 José Antonio Roca –qepd- lo llevó al Mundial de Argentina en donde lamentablemente ese equipo juvenil, en donde Hugo Sánchez era un auténtico niño, terminó en el último lugar. Cómo no dejar de recordar la anécdota del juego ante Alemania que el mismo Pepito nos contó en varias ocasiones. Resulta que Pilar se lesionó al terminar el primer tiempo cuando ya el Tri iba perdiendo 3-0, por lo que en el segundo actuó en su lugar Pedro Soto. Cuenta Pilar que estando en el vestidor escuchaba los gritos de gol y al terminar el encuentro Pedro Soto fue el primero en ingresar a los vestidores por lo que le preguntó: ¿Cómo quedamos compadre? Empatamos, fue la respuesta. ¿Cómo, le dijo Pilar, logramos la igualada, es algo increíble? No, no re emociones compadre, empatamos porque a tí te metieron tres y a mí otros tres. Luego Pilar vendría a Aguascalientes en donde aún recuerdo como en 1979 le organizamos mi padre don J. Cruz Bonilla M., y un servidor, un homenaje con el apoyo de las autoridades, que inclusive en el Ayuntamiento lo nombraron Hijo Distinguido de Aguascalientes y en ese tiempo logró cumplir uno de sus sueños, comprarles una casita a sus padres en la Colonia Héroes. Durante ese homenaje recuerdo que conseguimos un lujoso auto descapotado al que subió Pilar y se paseó triunfalmente por toda la calle Madero recibiendo aclamaciones de miles de personas hasta llegar al Ayuntamiento para ser honrado y luego se recibido por el Gobernador y de todo eso hay pruebas palpables en las hemerotecas pues entonces laboraba en EL SOL DEL CENTRO, en donde me dieron todo el apoyo para organizarle el homenaje a Pilar.

Siempre fue un personaje muy polémico con sus queridos Tigres, el equipo de sus amores y en el que más brilló conquistando dos títulos de la Primera División bajo el mando de su descubridor yu su gran maestro, don Carlos Miloc. En el 82 iba a volver al Mundial, pero tuvo una diferencia con Bora Milutinovic y fue marginado, lo que le dolió profundamente y meses después una lesión en una rodilla habría de retirarlo prematuramente de las canchas. Pilar creyó que todos los que lo adulaban seguirían haciéndolo y así fue, mientras le ayudaron a gastarse el dinero. Regresó a su tierra en donde pensó que las cosas iban a ser diferentes... pero fue peor. Aqui los amigotes del rumbo de la Estación más la depresión que lo afectó terminaron por hundirlo, se tiró al vicio y aquellos que lo aclamaron le voltearon la espalda, por lo que volvió a ser chofer y hasta cargador.

De "palomero" y otras cositas peores no lo bajaban. Su esposa y sus hijas compartieron con él ese infierno, al igual que toda su familia.

Pilar no hacía caso y parecía que lo que quería era morir. Sin embargo ese amor abnegado de su familia habría de acercarlo a Dios, el cual le demostró una vez más su grandeza tocándolo para hacerle ver que nada en este mundo es invencible cuando está de nuestro lado.,Y Pilar se rehabilitó. Dejó vicios, trabajó, se capacitó como técnico y en San Luis, ahí donde es todo un ¡dolo, le volvieron a dar la oportunidad que tanto había estado anhelando. Ahí en San Luis Potosí José Pilar Reyes comenzó a escribir su nueva historia. Nuestro astro deportivo está mostrándole a toda la sociedad que cuando hay amor hacia la familia y fe en Dios todo se puede superar, porque Dios es el que está guiando su destino. Y ese ejemplo de Pilar Reyes es el que debieran seguir todos aquellos que están en el deporte, todos esos que se creen estrellitas. Ejemplo para no cometer los errores en los que cayó. Ejemplo de que con amor a la familia y con devoción hacia Dios todo se puede. Ejemplo de que cuando se tienen nobles sentimientos y deseos de ser alguien, se puede pasar sobre todas las adversidades. Así de fácil.

UN PORTERO DE LEYENDA CON ENORMES HAZAÑAS


José Pilar Reyes

Fue un portero adelantado a su tiempo, considerado durante años el mejor portero de México y entre los mejores del mundo, célebre por sus incursiones en el área enemiga. Vistió la camiseta del San Luis, Tigres de la UANL, Tampico Madero y el Club Monterrey.

Jugó en la Selección Nacional que participó en la Copa Mundial de Fútbol de 1978 actuando contra Tunez y Alemania. El es el famoso José Pilar Reyes, jugador, director técnico del Real San Luis y formador de niños y jóvenes en diferentes organizaciones e incluso en los Estados Unidos. A José Pilar Reyes Requenes le gustaba salir del marco dominando el balón, pues había sido delantero en sus comienzos, por eso tenía virtudes para mantener la pelota en sus pies. Sus atrevidas escapadas infinidad de ocasiones dieron nuevos bríos a sus compañeros y deshicieron marcadores en contra. Abandonar la puerta le costó a Pilar muchas críticas, sobre todo de la prensa capitalina, pero sus arranques ofensivos fueron motivación especial para el equipo en situaciones desfavorables Pilar Reyes fue un arquero que siempre encendió las tribunas con su osadía de sumarse al ataque, cuando acciones de esas todavía eran suicidas en el futbol mexicano.


Aquí en Aguascalientes dio sus primeros pasos bajo los tres postes. Su hermano Ramón ¨El Canti¨ jugaba en Tercera División y él le cargaba sus arreos y de él aprendió los secretos del oficio observándolo. Pilar se inició en el futbol profesional con los Santos de San Luis Potosí, con quienes ascendio a la Primera División en la Temporada 1975-1976 con Carlos Miloc al frente. Y fue precisamente el técnico charrúa quien lo llevó a los Tigres en la campaña 77-78 cuando apenas contaba con 21 años. En ese entonces, Pilar Reyes era ya el portero número uno de México, titular indiscutible de la Selección Mexicana. Por eso tenía que salir constantemente del equipo para concentrarse rumbo al Mundial de Argentina en 1978. Esa circunstancia lo privó de jugar las finales cuando los Tigres conquistaron su primer título de Liga sobre los Pumas con global de 3-1 en 77-78. Asimismo, por lesión en la recta final, tampoco estuvo en la segunda coronación en 1981-82, cuando Mateo Bravo se convirtió en gran héroe al detener sendos penales a Sergio Lira y Eduardo Moses del Atlante. Sin embargo, siempre fue considerado el arquero titular de los Tigres, con quienes debutó el 30 de julio de 1977 cuando perdieron 1-0 frente a los Tecolotes de la UAG en el Tec. A José Pilar Reyes Requenes le encantaba salir del marco dominando el balón. Había sido delantero en sus comienzos en Aguascalientes, por eso tenía virtudes para mantener la pelota en sus pies. Sus atrevidas escapadas infinidad de ocasiones dieron nuevos bríos a sus compañeros y deshicieron marcadores en contra. Abandonar la puerta le costó a Pilar muchas críticas, sobretodo de la prensa capitalina, pero sus arranques ofensivos fueron motivación especial para el equipo en situaciones desfavorables. El guardameta felino estaba consciente del riesgo que corría al dejar su puerta desprotegida, pero lo afrontaba por el gran deseo de triunfo que siempre lo caracterizó. De sus constantes agregados al ataque, surgió aquel grito multitudinario que siempre llenó el Estadio Universitario: "í¨Sube, Pilar, sube¨. Sus ansias de atacante se vieron colmadas plenamente la temporada 1979-80, en la Gran Final contra el Cruz Azul en el Estadio Azteca. Aquel juego decisivo por el título fue uno de los más dramáticos y emotivos de la historia, por la férrea demostración de coraje, entrega y corazón de los Tigres universitarios. Tras estar abajo 3-0 en el marcador global, paulatinamente fueron deshaciendo la ventaja con goles de Jerónimo Barbadillo y Alfredo Jiménez para colocarse 3-2 en el partido y 4-3 global. Para entonces, el defensa central Raúl Ruiz estaba lesionado. Por eso fue que el técnico Claudio Lostaunau lo puso de portero, entró Mateo Bravo por él y envió a Pilar como centro delantero. Se jugaba ya el minuto 84. Y un minuto después, el improvisado ariete asombró a la muchedumbre con un pase de taloncito que Juan Manuel Azuara convirtió en el gol del delirante empate 3-3. Todavía, Pilar se dio el lujo de dar otro servicio de oro a Tomás Boy, quien quedó solo ante el cancerbero Miguel Marín. Sin embargo, el "Superman" argentino detuvo el envío del "Gran Jefe" para evitar el gol que hubiera forzado los tiempos extra y tal vez la coronación felina, porque los Tigres estaban en mejores condiciones físicas y anímicas. Cuando se anunció el cambio y la subida de Pilar, los cronistas chilangos criticaron al decisión dizque porque ofendía los principios del futbol. Pero lo cierto fue que entonces se permitían tres cambios, incluido uno de arquero por arquero, así que Lostaunau aprovechó de lo mejor el reglamento. Aquel 13 de julio de 1980 quedó en la historia como prueba de entrega total, de férrea decisión de los Tigres y la inusual actuación de Pilar Reyes en el centro del ataque. Al terminar el juego, dijo Pilar: "Nosotros ganamos el campeonato del orgullo y de la hombría. Cuando supe del cambio, me dio mucha alegría y de pura chiripada di un pase para gol". Poseedor de magníficos reflejos, Pilar detuvo varios penales, entre ellos a Francisco Bertocchi, del Tampico, Fernando Dávila, de las Chivas, y Marco Antonio "Fantasma" Figueroa, del Morelia, cuando los Felinos cayeron 2-0 y fueron eliminados de la liguilla. Precisamente, la detención de esta pena capital fue la última gran acción de Pilar vestido con la Piel del Tigre, pues salió de la organización al terminar la campaña 1986-87. Antes, había dejado de ser Tigre la 83-84 cuando se fue a Tampico junto a su querido maestro Carlos Miloc. Dueño de un fuerte carácter, Pilar fue principal protagonista de una de las más gigantescas broncas en la historia del futbol regiomontano. El 22 de octubre de 1983 Tampico perdió 1-0 frente al Monterrey en el Tec. Ya en la recta final, un empleado del club no quería regresar el balón ante la insistencia de Pilar, quien lo zarandeó para quitárselo. Entonces la gente se brincó a la cancha y se desató la pelea generalizada solamente contra los Jaibos porteños. Al final, fueron a la cárcel Pilar, Jorge Miranda y Héctor Eugui, auxiliar del técnico Miloc. La temporada 1987-88, Pilar Reyes fue contratado por el Monterrey y, por mera coincidencia, le tocó recibir la última diana de Tomás Boy en su carrera. En el Clásico 33 del 7 de mayo de 1988, los Rayados ganaron 2-1 con dos goles de Bahía, mientras que el "Gran Jefe" metió de tiro libre el postrer gol de su brillante trayectoria. Y fue sobre su ex compañero Pilar Reyes, otro de los integrantes de aquella legión de los "Monstruos Sagrados" que forjaron la época de Oro los Tigres Campeones

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