Otra bella historia de Aguascalientes


El Mercado Calera

 


mercado  calera

+ Se construyó en 1890 y visionariamente siendo alcaldesa Carmelita Martín del Campo lo derrumbó para dar paso a la avenida Adolfo López Mateos

El increíble desarrollo que ha logrado Aguascalientes en tan sólo unas cuantas décadas no ha sido fortuito.

Del Aguascalientes ferrocarrilero y postrevolucionario, al que se transformó después de la década de los 50s hay una diferencia abismal. Después de los 50s, como ya lo hemos referido en FUERZA AGUASCALIENTES, es cuando da el gigantesco paso que paulatinamente nos ha llevado a la ciudad y Entidad modernista de la época actual. Y claro que esto de ninguna manera no tiene paternidad. Si bien los gobernadores han sido los guías, los verdaderos actores y protagonistas de esta deslumbrante transformación han sido todos los habitantes de esta ciudad. Ellos han logrado este cambio tan radical. Ellos, nuestra generación anterior, al igual que sus antecesores, son los verdaderos promotores de esta transformación que asombra al resto del país. Tiempos pasados son mejores, nos comentan nuestros mayores. Para muchos es una gran verdad, para otros, una verdad a medias.

Lo que es innegable es que antes, en la generación de nuestros padres y nuestros abuelos, había valores que verdaderamente distinguían a la sociedad. Valores extraordinarios que hoy la modernidad está minando. Al amparo de esos valores que hoy más que nunca debemos luchar por retomar, surgieron los hombres y las mujeres de leyenda que nunca dudaron en poner todo su esfuerzo por el engrandecimiento de nuestra sociedad. Que lucharon como el que más para legar un futuro mejor a la niñez y juventud del nuevo milenio, a la sociedad del siglo XXI. Hombres y mujeres con los que Aguascalientes está en deuda eterna.

Seres que hoy son excepción y que anteriormente abundaban. Uno de ellos, la inolvidable Carmelita Martín del Campo mujer que sin ser nativa de esta Entidad, hizo tanto por ella que sin temor a equivocarnos podemos asegurar que fue un gran pilar para forjar al Aguascalientes que hoy disfrutamos. Fue alguien por demás importante para transformar la vida económica de la Entidad, fue dueña de un don especial, un don que Dios le dio y que ella se prodigó en brindar Fue y sigue siendo, a pesar de que ya murió, una gran adalid de lo que hoy llaman la liberación femenil. Fue la primera Presidenta Municipal de Aguascalientes y del país, invadiendo el mundo de la política y del servicio público para demostrar que la mujer es igual de capaz que el hombre. Carmelita, fue una mujer que podemos decir estuvo tocada de la mano de Dios. La recordamos como banquera. Fue gerente del Banco del Centro y su gestión ha sido una de las más eficientes de todo el país. Hoy en que tanto se habla de la banca, a los banqueros se les caería la cara de vergüenza si se la pusieran como ejemplo. Como alcaldesa, hizo un papel excepcional. Tomó mucho en consideración a la gente. Su trato para todos siempre fue excepcional, igual para el funcionario o empresario más encumbrado que para el más humilde de los campesinos. A ella se le debe en mucho, el inicio de la transformación urbanística de Aguascalientes. Impulsó intensamente las obras de mejoramiento del centro de la ciudad. Fue en su administración cuando iniciaron los trabajos para hacer desaparecer el viejo y antiestético Mercado Calera, realizando labores tendientes a que dicho lugar ya no fuera utilizado por los pequeños comerciantes ahí establecidos, ya que el sitio no reunía condiciones de seguridad. Carmelita informaba a la gente que se estaban haciendo esfuerzos especialmente destinados a la compra de un local más o menos adecuado, que anteriormente ocupaba la Unión de Mecánicos del Ferrocarril, y que se encuentra cerca del Mercado Calera, por la calle Díaz de León, para ahí reubicar a los comerciantes del mismo.


mercado calera

Pretendemos, decía, en un futuro no lejano clausurar en forma definitiva el mercadito, de gran tradición en Aguascalientes, pues se localiza en pleno centro de la ciudad, entre las calles Colón y Díaz de León, ya que sus instalaciones se encuentran en pésimas condiciones y amenazan con venirse abajo, por lo cual buscaremos evitar una nueva tragedia que será de insospechables resultados.

Y al decir esto recordó que en tiempos de lluvias esa zona quedaba prácticamente inundada, por lo que se presentaban muchos hechos lamentables. Esperamos, decía Carmelita, que este proyecto pueda llevarse a la realidad en poco tiempo, por lo que el Mercado Calera será cerrado y sus comerciantes reubicados en calles alternas.

Estamos buscando ya los lugares adecuados, pensándose en la posibilidad de utilizar los que se localizan en el antiguo Cuartel de las Palomas, por la calle Z. Mena, cuyos terrenos se encuentran abandonados y que el Gobierno del Estado nos está ofreciendo, añadiría. Además, un mercado tan antiguo no tiene razón de ser y menos en pleno corazón de la ciudad, por lo que tenemos que pensar a futuro y es por ello, agregaría Carmelita Martín del Campo, que creemos que lo mejor para todos es que desaparezca ya que tenemos que abrirnos a la modernidad. Y hoy, a muchas décadas de eso que decía la inolvidable Alcaldesa, vemos que no se equivocó.

El Mercado Calera es hoy sólo un recuerdo más y donde se ubicaba ahora es la flamante avenida Adolfo López Mateos.

Como no recordar que como alcaldesa fue la que cambió el sentido de la vida nocturna en Aguascalientes.

Antes las cantinas no cerraban ni los centros de esparcimiento, ella puso un horario especial para todo este tipo de negociaciones incluyendo la vida en la zona roja, todos entendían que era por el bien de la comunidad y hasta ahora se sigue el mismo horario.

Cuando en Aguascalientes no había dinero para nada ella introdujo el agua, puso pavimento, colocó el drenaje en una gran cantidad de calles. Ella entró con diez pesos a la presidencia Municipal y salió de ella con los mismos diez pesos.

Se dedicó por completo a la gente, a su pueblo, se entregó a Aguascalientes en todos los sentidos y todos la recuerdan con cariño, porque fue amor lo que entregó en cada acto de su vida. El legado que ha dejado a Aguascalientes es verdaderamente increíble.

Murió el 17 de julio de 1995 a la edad de 84 años, una larga vida que dedicó siempre a hacer el bien, a sembrar amistad y amor.

Una vida que hizo de la ayuda a los demás un verdadero apostolado por el cual incluso no llegó ni a casarse.

ALGUNOS ANTECEDENTES

Del mercado Isidro Calera, existe el antecedente del 23 de junio de 1888, en que Francisco L. Pedroza solicitó al Ayuntamiento en compra o adjudicación, un terreno ubicado en el callejón de Molina, cuartel 7º con el fin de fincarlo. En su solicitud hacía mención que en este terreno la corporación proyecto construir un mercado público que no se realizó, y que los vecinos se quejan de lo perjudicial que es a la salubridad y a sus fincas, el que este descubierto el arroyo. Dicha petición fue negada por parte del Ayuntamiento, que veía beneficio en la construcción de un rastrillo o pequeño mercado en el terreno mencionado, que vendría a beneficiar al vecindario tanto por la seguridad de sus fincas, como por tener inmediatos todos los combustibles que diariamente consumen; además de que se podrán ubicar a los vivanderos ambulantes que se hallan establecidos en las calles 2ª de la Cárcel y 2ª del Emblema.


mercado calera

El referido callejón de Molina se ubicaba en parte de la actual avenida de López Mateos, en su tramo de la calle del Obrador (hoy José María Chavez) a la calle de Los Gallos (hoy Díaz de León) y el mercado es el Isidro Calera, inaugurado en 1890, que se encontraba en parte del callejón de Molina. Dicho mercado estaba construido con estructuras de madera y techado con laminas, sobre una bóveda de piedra que cubría esa parte del arroyo. Fue un mercado pintoresco, en el que se podía adquirir carbón con Francisco Yañez, frijol y leche con Cayetano Escalante, verdura con Romualda, nieve con María, maíz con Hilario y la que se considera la mejor rellena de ese tiempo, la que vendía la China o bien disfrutar de una comida en las fondas de Luz o Doña Carlota Macías, o encargarle un viaje de agua a Fructuoso Díaz Macias por 2 o 3 centavos, de la pila que se encontraba en el costado poniente del mercado, la que el mismo don Fructuoso se encargaba de limpiar cada semana por un sueldo de 1 centavo, que le pagaba la Presidencia después de firmar su respectivo recibo.

Por las investigaciones de FUERZA AGUASCALIENTES a fines de 1958 fue cuando Carmelita Martín del Campo consideró la desaparición del mercado Isidro Calera, debido a que existía un proyecto para construir la entonces llamada avenida Oriente Poniente.

A principios de los sesenta el mercado se encontraba en estado semiruinoso, siendo inminente su demolición, y la mayoría de los locatarios fueron reubicados en el mercado Independencia, o como se le conocía popularmente de Las Palomas, por haber sido construido en terrenos del antiguo cuartel de este nombre, de las calles de Galeana y Rayón. Del mercado Calera sólo se conserva una vieja placa de cantera, en la que se puede ver el nombre Isidro Calera y el año de 1890. Esta placa se encontraba inicialmente en la tienda de abarrotes de don José Alonso, ubicada en la esquina de Colón con vista al mercado, con la demolición del mercado la placa estuvo a punto de perderse entre los escombros, de donde fue rescatada por Don Fructuoso Díaz Macías el mismo que hacia los viajes de agua, y gracias a él la podemos apreciar en el frente de su agencia de bicicletas, finca que anteriormente fue la fonda de Doña Carlota Macías viuda de Díaz, de la avenida López Mateos.

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