Venció al peor enemigo: las drogas


Alfonso Zamora y su mejor nocaut

 

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+ La fama y el dinero hacen perder el piso a cualquiera hundiéndolos en un infierno que muchas veces ha sido letal

+ La drogadicción lo hizo caer a lo más bajo, pero salió triunfante gracias a sus deseos de vivir y sin necesidad de recluirse en un centro de rehabilitación

Todo ser humano tiene sus miedos y sus demonios.

La vida nunca -y menos en estos tiempos- ha sido fácil.

Hay que luchar intensamente y, sobre todo, hay que tener fe y a vivirla, porque si tenemos a Dios de nuestro lado todo puede superarse, aún aquellos pasajes que, más que económicamente, nos hunden moralmente. La vida es dura y cruel muchas veces, pero también es cierto que resulta maravillosa si tenemos fe, si vencemos nuestros miedos y demonios, si tenemos alguien por quién vivir, por quién luchar, alguien que nos motive y nos ayude a imponernos a la adversidad. El éxito no es gratuito, hay que buscarlo. Hay que conquistarlo y ese es el secreto para lograrlo, luchar cotidianamente, no dejándose derrotar, superando las pruebas, aún aquellas más terribles que el Todopoderoso nos pone y que a veces se nos hacen insalvables. Si uno cae, tiene que saber levantarse, dice contundente el campeón olímpico y ex-campeón mundial de peso Gallo Alfonso Zamora, quien afirma que hay que tener carácter para imponerse a la adversidad. Ninguna crisis puede doblegar a quien quiere superarse y cuando uno trabaja y lo hace con pasión, nada es imposible. Si se encuentran las fuerzas para salir adelante, entonces el éxito llegará y no sólo en el aspecto económico, que en mi caso viene a ser secundario, sino en el espiritual, en el emocional y, principalmente, en el plano familiar. Es fácil caer en el peor de los infiernos, lo difícil es salir. Alfonso Zamora, el primer púgil mexicano en ganar un millón de dólares por una pelea, el hombre que conquistó a México con su medalla olímpica en 1972 en Munich, visitó dialogó ampliamente con FUERZA AGUASCALIENTES para revelar algo que durante mucho tiempo ocultó: su adicción a las drogas. Pero también su gran lección de vida: sobreponerse y vencer a ese mundo infernal. Claro que es muy fácil caer y mucho más cuando se tiene éxito. Gocé de la gloria por casi una década, recorrí muchos países realizando peleas explosivas y eso, nos dijo, nos hace más vulnerables. Al alcanzar la fama y tener dinero perdemos piso porque no escuchamos consejos y nos dejamos ir por los halagos y los amigotes que lo único que buscan es nuestro dinero y uno, quizás por falta de conocimientos y por la vanidad, se deja llevar y entonces es muy fácil caer. Y lo difícil, lo terriblemente difícil es vencer a nuestros "demonios internos" que nos hicieron entrar a ese mundo terrible al que nadie debería ingresar porque es nocivo, ya que te hace perder, más que el dinero y las amistades, a tu familia y hasta el amor por vivir, nos dijo.

Algunas personas tienen un pasado negro y desconocido, que por lo mismo tratan de ocultar o evitan tocar el tema, tal vez sienten vergüenza por lo que hicieron y pretenden enterrar esas malas acciones que luego, al recordarlas, la cara se les cae de pena.

Desde luego no estamos generalizando, pero este no es el caso del ex-campeón mundial Gallo, Alfonso Zamora, quien reconoció con toda entereza que atravesó por una etapa de vicio en alcohol y drogas, antes y después de haberse retirado como boxeador profesional.


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Cayó al peor de los infiernos, como muchos grandes deportistas y cuando estuvo a punto de perderse, logró salir gracias a su amor a Dios y a la vida. Destacó que el pugilista por lo regular proviene de filas no sólo modestas, sino hasta humildes. Es una tradición de toda la vida, hasta este momento que el boxeador debe tener hambre para poder sobresalir en el medio, sin embargo en algún momento puede cambiar la tradición, por ejemplo un Julio César Chávez Jr., que nació entre pañales de seda, él trae de tradición el boxeo más no el dinero, yo no he visto hasta el momento jóvenes que tengan nivel social alto que se desarrollen en el medio boxístico. Dijo luego: Marco Antonio Barrera es un hombre que nació sin tener hambre, pero su familia es de buena posición, su mamá trabajaba duro para darle de comer bien, para darle lo que necesitaba y para comprarle sus guantes y sus caretas, llevarlo a correr en coche y se desarrolló porque le gustaba el boxeo, él no viene de familia milloneta ni con mucho poder económico, pero no tenía hambre y aún así logró sobresalir mundialmente, es de los pocos casos que se dan en este medio. Zamora, quien desde hace poco más de quince años radica en Aguascalientes, en donde ha sido un pilar para el boxeo amateur y el profesional, dijo que de repente al verse con grandes bolsas de billetes verdes, también es la perdición del pugilista. Definitivamente eso te mueve el piso, pero también hay casos que no son así, `Pipino' Cuevas fue un hombre que hasta el momento nadie lo ha visto borracho, la `Chiquita' González se tomaba sus cheves pero nunca fue un borrachín, son gente que sabe cuidar su dinero, que vienen desde un nivel social bajo y hoy saben cuidar su lana, porque la ganaron a base de golpes, sudando y sangrando y esos son casos esporádicos pero muy diferentes. De repente la vida del pugilista se refleja en un abanico de tentaciones, Zamora al respecto dijo: Las nenas cómo buscan la lana, las mujeres son muy guapas pero también son muy interesadas, te dan pero también quieren y obviamente uno tiene sus motivos, entonces ¿por qué no?, el vino y las drogas también se le ponen a uno ¨de a pechito¨, lo que nos hace probar las cosas que están en ese momento de moda. Y eso lo hace uno, porque se siente "el rey" y no escucha consejos. Luego le soltamos la pregunta: "¿Tú llegaste a consumir drogas?

Mucho, muchísimo, fui de los más adictos dentro del medio boxístico, afortunadamente el desaparecido José Sulaimán consiguió muchos beneficios con el Consejo Mundial de Boxeo, para apoyar a los muchachos que estuvieron metidos en las drogas, como yo, como Carlos Zárate, como Oscar de la Hoya, Julio César Chávez, como Rabanales, todos estuvimos sumergidos en lo más negro, pero ahora tengo poco más de quince años rehabilitado, desde que llegué a Aguascalientes mi vida ha cambiado completamente.

Soy, dice Alfonso Zamora, una persona que ama el box porque es lo que me sacó de ese infierno. Quisimos conocer cuánto tiempo estuvo involucrado en el mundo de las drogas y contundente fue su respuesta a FUERZA AGUASCALIENTES: Casi toda mi vida, yo no entrenaba drogado y menos subía a pelear así; la droga era por otro lado, al box lo respeté aún sin querer hacerlo, inconscientemente sabía que tenía que ir al gimnasio y me portaba bien, me dormía temprano para despertar físicamente bien y con ganas de entrenar.

El medio y el ambiente donde vivía y con dinero, se podía comprar lo que quisieras; muchas gentes me invitaron a drogarme, en mi barrio Tlaltelco, la primera vez le dije a quien me ofreció, qué rico, dame más y me dijo, ¿dame? ahora compra y al rato conseguí dinero para comprar y después gané dinero para seguir comprando, luego gané muchísimo para comprar más. Le preguntamos a Alfonso Zamora si se arrepentía. Desde luego que sí, pero eso uno lo puede decir tras haber vencido a los "demonios internos" que nos jalaron a ese mundo ficticio. Ahora en Aguascalientes, agrega, estoy feliz, lo que yo viví poca gente lo pudo haber vivido, el haber disfrutado el dinero en la forma como yo lo hice, el haber disfrutado las nenas, el tipo de vino que tomé, los lugares que visité, los viajes que yo hice, o sea, creo que eso no cualquiera lo hace aún siendo una persona muy respetable o muy fresa, muchas veces no lo hacen por miedo a lucirse o para que no los vean, yo lo hice sin miramientos, con mucho gocé y lo disfruté, de lo que ahora me arrepiento. Sin embargo, ahora lo lamento porque me hizo perder la fortuna que hice sobre el ring. Ahora que estoy en el retiro y soy juez del CMB, soy muy feliz, me siento contento, viviendo al día monetariamente hablando, porque tengo que luchar todos los días por la comida de mis hijos, de mi familia, así como pagar mi casa, pagar mi coche y eso me satisface porque lo hago muy bien. Refirió que nunca estuvo en un anexo para rehabilitarse. El Consejo Mundial me invitó a una rehabilitación de cinco semanas en Guadalajara, pero ese tiempo fue muy poco; para un adicto como yo no eran suficientes. No era lógico para un vicioso como yo durante 35 años, de qué me servían cinco semanas, no son nada, yo salí del vicio sin la necesidad de un centro de rehabilitación, con la pura mentalidad, con el puro deseo de salir, con la terapia del trabajo, con el puro amor al box y con la disposición de alejarme de eso que estaba perjudicando mi vida; buscando otro tipo de desarrollo, lo hice de esa forma, el centro donde me metió don José Sulaimán –qepd-, me dejó secuelas de las cuales yo dije: tienen razón esos cuates, pero tengo que ser así para poder salir y lo logré. Luego, con visible orgullo, dijo que no ha vuelto a tropezar Creo que lo estoy logrando, tengo más de quince años sin probar nada, desde que llegué a Aguascalientes, me tomo mis whiskies cuando estoy en algún evento con mis amigos, con gente del box, con gente del periodismo, con uno o dos es suficiente y no pasa nada, yo espero que este sea un ejemplo, porque para mí la más inmensa satisfacción es haber logrado retirarme de ese infierno, el haber podido salir y estar ahora muy feliz y con muchos proyectos y muchas ganas de llevarlos a cabo. Todos ellos o la gran mayoría ligados evidentemente al deporte de los puñetazos, donde Alfonso Zamora pretende tener una participación importante, y los cuales habrá de comentarlos en su oportunidad, por lo pronto, el ex-profesional se ha constituído en un ejemplo de la vida

#deportes

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