Prepara desde hoy su 116 aniversario


Un hospital bendecido por Dios

 

* El legendario Hospital Hidalgo hoy más que nunca está convertido en un faro de luz, amor y esperanza

Dios está presente en todo momento y más que en ninguna otra parte aquí, en el Hospital Hidalgo, dice a FUERZA AGUASCALIENTES su director Rodolfo González Farías, quien afirma que todos los días los milagros se hacen presentes en ese lugar que se prepara para celebrar en septiembre el 116 aniversario de su creación y también para lo que será su nueca sede. Te hablaré si me escuchas. Vendré a ti si me invitas. Te mostraré entonces que siempre he estado ah¡. En todas partes¨.

Eso es lo que nos dice Dios y lo que aquí en el HH aplicamos cotidianamente por lo que los que digan que los milagros no existen, no saben ni lo que dicen y para comprobarlo basta con hacernos una visita. Este nosocomio está bendecido por Dios y desde ahora nos estamos preparando para celebrar, en septiembre, el aniversario 116 de su fundación y queremos hacerlo a lo grande, pero no sólo con meros actos de compromiso, sino con una serie de eventos que buscarán la actualización de nuestro equipo médico, agrega. Festejaremos el 110 aniversario y para ello tendremos actividades de actualización para nuestros médicos y enfermeras con la intención de mejorar la atención para nuestros pacientes. Es importante mencionar, nos dice, que para este tipo de actividades no tenemos presupuesto, por lo que nos apoyaremos en la industria farmacéutica y con nuestros proveedores, lo que ya estamos haciendo por lo que creemos que todo esto será algo luminoso y para entonces esperamos tener la fecha en que será inaugurado nuestro nuevo inmueble cuya construcción está a punto de terminarse. El doctor Rodolfo González Farías, es quien dirige a un gran equipo de trabajadores de la salud que está dedicado en cuerpo y alma a demostrar cotidianamente que sí hay milagros en Aguascalientes. El ser humano, dice, llega a este mundo para cumplir una misión. Nacer, crecer, multiplicarse y morir.

Ese es el destino de todo ser humano y muchas veces es tan cruel que corta de tajo la existencia del hombre sin importar edades. Bien puede ser desde la infancia, la adolescencia o ya en plena vida adulta.

El hombre se enfrenta así a su destino y afortunadamente para él, hoy cuenta con una comunidad médica que se ha preocupado por prepararse y por estar al día para convertirse en lo que quizá muchos no lo quieran ver así, pero es una realidad fehaciente, en los "ángeles de la vida". Los profesionales de la salud son auténticos héroes de blanco a los que la sociedad se debe y a los que en muchas ocasiones, no los dimensiona en toda su magnitud.


El explosivo crecimiento de Aguascalientes lo coloca en una envidiable posición en el ámbito nacional, por lo que la tasa de migración es muy elevada y enfrenta a la sociedad a grandes retos, uno de ellos, quizá de los más preocupantes es el de la salud, en donde afortunadamente se ha logrado un avance sorprendente. Todavía hace unos cuantos años pensar que en Aguascalientes pudieran realizarse trasplantes de órganos y tratarse con éxito casos de cáncer y dar acceso a una mejor calidad de vida a enfermos con SIDA, era como estar soñando.

Era como aspirar a vivir en otro planeta.

Hoy ese desarrollo del que tanto se habla, estamos seguros que no se daría si no se contara con médicos tan capaces como los que se tienen, hombres de la Medicina que han hecho de su profesión un verdadero sacerdocio, un apostolado que no ha sido bien dimensionado. Hoy sobra quien diga que el médico se ha deshumanizado, que una atención cuesta "un ojo de la cara", cuando en realidad vemos que es todo lo contrario, al menos en el Hospital Hidalgo. En Aguascalientes la atención a la salud es prioritaria. Es por eso que en el Hospital Hidalgo, nos dice, nos estamos preparando para celebrar en grande el aniversario 116 de su fundación, aunque hay que destacar que desde siglos antes ya brindaba sus valiosos servicios pero con el nombre del Hospital de San Juan de Dios, creado por los Juaninos. Ante tanta enfermedad y tantas necesidades, el HH claro que es un faro de luz y de esperanza en medio de tanta oscuridad para aquellas personas con carencias que no tienen posibilidades de atender ningún padecimiento, desde el más simple hasta el más complejo, tal es el caso de los trasplantes de riñón que con frecuencia se practican en esta institución.Este hospital es producto de una obra que está a punto de celebrar sus 116 años y que tiene un denominador común -dice el doctor González Farías-, atender a las personas más necesitadas, a los más pobres y esta premisa, pues, no ha dejado de ser la bandera sobre la cual las personas que estamos aquí estamos dispuestas a trabajar.

Muchas veces se le critica mucho al médico y no se le da la importancia que se debe; se le margina, no se le toma en cuenta, cuando es él quien nos vuelve a la vida y nos está dando la salud.

116 años se dicen fácil, pero han sido de ayuda invaluable para muchas generaciones, de modo tal que pudiéramos afirmar que son ¿116 años de luz y esperanza?, le preguntamos.

Hacer ese comentario sin buscar protagonismo ni mucho menos presunción, esa es una gran verdad, nos responde el doctor González Farías. Mucha gente asegura que es un faro de luz, sin embargo pudiera decir que gracias a Dios y a los trabajadores que tiene el hospital, es un faro de amor y esperanza.


En casi 116 años ha cumplido cabalmente con la función para la que fue creado, ayudar a los más desprotegidos y no sólo de Aguascalientes sino de toda la región. Por lo tanto, agrega, en ese sentido el HH ha cumplido de sobra con esa función.

Sin embargo, le dijimos, también han sido casi 116 años de penurias económicas y de crisis.

Y claro que eso es cierto. Y luego el doctor González Farías afirma que el recurso más valioso que tiene el HH es su gente y esto no son palabras huecas o para tratar de quedar bien. Desde siempre hemos sufrido por el recurso económico y sin embargo los trabajadores han cumplido de manera admirable. Una vez le oí‚ al doctor Francisco Esparza Parada una frase que él le escuchó a un director del HH, don Gregorio Giacinti López, quien le dijo: "Mira Francisco, en este hospital está Dios, de eso no te quepa la menor duda". Y claro que es una gran verdad. Cuando sentimos que tenemos "el agua hasta el cuello", de repente se resuelve la problemática económica, se desocupan una, dos o más camas lo que nos permite darle atención para quien le requiere con urgencia. Hace unos días yo decía que si el HH fuera una joya o una mujer, sería algo muy preciado, porque es una institución de gobierno que da y lucha por la vida. A mí, nos dice el doctor González Farías, la vida me dio la gran oportunidad de conocerlo en 1970 y desde entonces me convertí en parte de él, con todo y que alguna vez el destino me llevó a trabajar un tiempo en la Iniciativa Privada, pero Dios me ha premiado con estar, con la actual, tres veces como su director.

Cuando llegué a Aguascalientes, de mi natal Morelia, ingresé al IMSS, pero poco tiempo después entré al HH y desde entonces lo considero mi casa, algo que cotidianamente le agradezco a Dios. Con respecto a la indiferencia que se piensa que hay en la relación doctor-paciente, el Dr. González Farías nos comenta que cuando muere un paciente, naturalmente también lo siente el médico, aunque siempre ha existido alguien que no es coherente con esta vocación, como en otras profesiones, en donde se generaliza ese pensamiento. Y recalca que ¨aquí no hay distinciones, por ejemplo, en Terapia Intensiva, lo mismo está el que puede pagar mucho que el que no paga absolutamente nada, es algo que me emociona y me da mucho gusto.

No hay ninguna diferencia. Están el desconocido, el grave y el que tiene muchas posibilidades -de sobrevivir- recibiendo la misma atención, todos son atendidos por igual. En el ámbito de la salud no puede haber diferencias.

#local

5 visualizaciones0 comentarios