Alfonso Zamora


 

* Fue el único medallista de México en los sangrientos Juegos Olímpicos de Munich en 1972

* El próximo 5 de septiembre se recordará la proeza que conquistó cuando apenas tenía 17 años

* Un ponchador estrujante, taquillero y emotivo que ha dejado una huella perenne en el deporte

Apenas el lunes el pugilista Misael Rodríguez aseguró al menos una medalla de bronce para México en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y esto no sólo nos hizo recordar que en Munich 1972 el boxeo salvó al deporte azteca de una desastroza actuación cuando Alfonso Zamora logró la conquista de la medalla de plata, la única que se logró en esa fiesta deportiva que es recordada por los ataques terroristas a los deportistas israelíes.

Y FUERZA AGUASCALIENTES se dio a la tarea de buscar a Alfonso Zamora quien contó para nuestros lectores, apenas una reducida parte de su trayectoria deportiva y de su historia salpicada de hechos reales, fantásticos y pareciera que increíbles, pero sin perder la sencillez que hace grandes a los personajes que lo dieron todo por su deporte, por alcanzar una mejor calidad de vida para los suyos y que a la fecha se emociona intensamente cuando hace la narración, de la que redactamos parte:

El boxeo es de hambre y todos lo sabemos.

El que llega verdaderamente a triunfar es porque tiene eso: hambre.

El peleador que logra brillar y conquista una medalla olímpica y luego un título mundial, es aquel que tiene hambre en el estómago, sed de dinero y de gloria. Quien no tiene eso, simplemente no va a sobresalir y lo mismo ocurre en todos los renglones de la vida. El boxeo también muchas veces es cruel, pero siempre será hermoso y yo todo lo que soy se lo debo a él, nos dice con voz enérgica el legendario Alfonso Zamora, explosivo y espectacular campeón mundial gallo y también el único medallista mexicano en los sangrientos Juegos Olímpicos de Munich en 1972.

El 5 de septiembre de ese año cayó ante el cubano Orlando Martínez para quedarse con la medalla de plata y a casi 41 años de distancia Misael Rodríguez está a las puertas de poder superarlo.

Una auténtica gloria no sólo del boxeo, sino del deporte mundial es el huésped de hoy en los reportajes deportivos de FUERZA AGUASCALIENTES ¨Periodismo que Trasciende¨.

Es un hombre relativamente joven con poco más de 60 años quien nos dice, a unos días de cumplirse 41 años de esa presea, que siente como si apenas la hubiera conquistado ayer ayer.

Y la charla con este hombre que desde hace casi casi 15 años se encuentra en Aguascalientes, transmitiendo sus experiencias a los jovencitos y jovencitas, se dio a propósito de la presea que ha asegurado Misael Rodríguez y de de acercarse la fecha en la que logró para México la única presea, que fue de plata, que se conquistó en los Juegos Olímpicos de Munich.

LO NEGATIVO

Alfonso Zamora, el hombre que le dio a México, como amateur, la única medalla que se conquistó en los Juegos Olímpicos de Munich en 1972, afirma que pese a lo que se diga, él sigue pensando que el boxeo es limpio.


Yo nunca he sabido de una pelea que esté preparada, arreglada.

Son tan duras, tanto antes como hoy, lo que pasa es que las técnicas y los estilos son diferentes; antes la enseñanza era más comercial, al estilo del "Cuyo" Hernández, por ejemplo, fogoso, tirando golpes, muchas veces recibiendo, ahora el estilo de los peleadores es pegar sin que les peguen, ya no son las peleas de antes.

Ya no son fogosos ni agresivos, son más calculadores. Hoy existe una gran diferencia a mi época de profesional e inclusive cuando conquisté la medalla de plata en la Olímpiada de Alemania.

Yo no estoy enterado de algunos manejos; yo soy un apasionado del boxeo, como conocedor le puedo asegurar que las cosas no son arregladas. Cómo explicar lo maltratado de los peleadores, si los managers manejaran las peleas no saldríamos tan maltratados. Afirma que le tocó ser protagonista de una época extraordinaria para el pugilismo mexicano.

En aquel tiempo habíamos seis campeones mundiales, por ejemplo Miguel Canto, Guty Espadas, Carlos Zárate, Carlos Palomino, "Pipino" Cuevas y yo, seis campeones mundiales.

Los tiempos cambian y quizá eso esté afectando.

Afirma que la comercialización hace que la gente se salga del medio, se abstenga de ver el box.

ANECDOTAS

Alfonso Zamora es dueño de una vida deportiva tan admirable, que se necesitarían varios libros para dar cuenta de ella.

Nos dice que luego de regresar con la medalla de plata de la Olimpiada, era el héroe deportivo de México.


Homenajes por donde quiera y todos los días. Hasta el presidente Luis Echeverría le regaló 50 mil pesos, una fortuna para aquel entonces, compró un carro deportivo y además le financió, para que pagara a plazos, un taxi para su padre, don Alfonso Zamora.

Para ser sincero, dice a FUERZA AGUASCALIENTES la fama me mareó. Había tenido meses de enormes sacrificios, por lo que me di vuelo con mis amigos y las muchachas, olvidando el gimnasio.

Pasó la euforia y todos los managers querían firmarme y yo opté por estar en el "establo" del Cuyo Hernández, quien me hizo debutar el 16 de abril de 1973 en Ciudad Valles, SLP, noqueando en 2 episodios a Eraclio Amaya. Iniciando así una explosiva y espectacular carrera profesional.

Hasta la fecha, agrega, me cabe el honor de que soy el campeón mundial gallo más joven de la historia.

Tras 27 combates, todos ganados por nocaut antes del cuarto episodio me coroné el 14 de marzo de 1975 en el Foro de Los Angeles noqueando en cuatro episodios al sudcoreano Soo Hwan Hoo. Fue la última pelea de título mundial que firmó el griego George Parnassus. Y aquí viene una anécdota que muy pocos saben y que callaron las agencias noticiosas.Tras arrebatarle el título a Hwan Hoo, nos dice, firmé para darle la revancha en su tierra y no lo hubiera hecho, pues viví uno de los momentos más dramáticos que haya enfrentado ya que estuve secuestrado entre 7 y 9 horas en el ring, con la gente queriendo lincharme y los promotores buscando robarme.

¿Cómo fue eso?

Resulta que en Sudcorea para ganarle a un local hay que matarlo prácticamente. Yo, nos dice con una gran sonrisa, lo mandé nada más al hospital, no lo pude matar y luego a mí casi me mataban.


Le fracturé la mandíbula, le abrí las cejas, lo hice sangrar profusamente de la nariz y poco faltó para que lo matara. El réferi era el también mexicano Octavio Meyrán y en repetidas ocasiones quería parar el desigual combate, sin embargo los coreanos estaban enardecidos, tanto los aficionados como los promotores y no lo permitían. Querían que el combate llegara hasta su final, los 15 rounds, como eran antes las peleas de título mundial y lo querían porque a pesar de que estaba matando a Soo Hwan Hoo, le iban a dar el triunfo por decisión.

Casi nunca mis peleas habían pasado del quinto episodio y en esa ocasión ya íbamos en el doceavo y el coreanito no quería caerse, mientras que yo estaba cansadísimo de tantos golpes que le daba, resistía pese a estar siendo masacrado hasta que finalmente Meyrán la detuvo y me dio el triunfo mientras que a mi rival se lo llevaron al hospital.

Eso despertó la furia de los coreanos que lanzaron todo tipo de objetos contra mi persona, mientras que los promotores subieron tratando de ahorcar a Meyrán por haber detenido el combate.

Intenté bajar del ring y la gente se me echó encima.

Había 4 policías que trataban de contenerla pero no me dejaron bajar y ahí estuve entre 7 y 9 horas que a mí y a mi gente se nos hicieron siglos.

La gente quería entonces que regresara el título y los promotores me exigían que les devolviera mi sueldo el cual aunque resulte increíble, traía mi mamá, la cual había estado presenciado el combate en ring side.

Ella traía una maletita con los 200 mil dólares que me habían pagado, si los promotores se hubieran enterado seguro que se los quitan. Pasaron, repite, entre 7 y 9 horas en que estuve secuestrado arriba del ring sin siquiera poder tomar agua o un refresco. Finalmente llegó la Guardia Nacional y me sacaron La pelea fue en Inchón, una provincia en donde toda la gente es fanática y no tolera que pierdan sus peleadores.Alfonso Zamora, un aguascalentense por adopción, una figura que merece todos los reconocimientos del mundo y que orgullosamente está transmitiendo ya sus experiencias y conocimientos a los niños y jóvenes de Aguascalientes.

"LA PELEA DE LAS ZETAS"


Fuiste, le dijimos, protagonista de un combate que hizo historia y que se le conoció como la "Guerra de las Zetas", enfrentando a Carlos Zárate. Y con una sonrisa, nos dice: Esa pelea fue por circunstancias muy similares a todas las que se hacen entre mexicanos. Fue llevada a cabo por promoción, no por rivalidad, siempre fuimos buenos amigos; es más, después de la pelea nos volvimos compadres. Sin embargo los promotores se empeñaron en hacernos ver como rivales a muerte y como éramos campeones mundiales, con etiqueta de invictos y sumamente explosivos, pues el combate se pactó y causó extraordinaria expectación no sólo en México, sino en todo el mundo. Eramos un par de noqueadores natos.

Todas mis peleas habían sido ganadas por nocaut, ese era mi estilo.

Era más efusivo, era más fogoso, en una palabra, más explosivo y espectacular, mientras que Carlos era más inteligente, más calculador, a pesar de que también pegaba bastante.

Por lo tanto, nuestro encuentro llamaba mucho la atención.

Cada cual íbamos por lo mismo, por dinero, dice Alfonso Zamora y es entonces cuando afirma que el box es de hambre.

El que tiene hambre es el peleador que llega, porque tiene hambre de triunfo, y sed de dinero y de gloria.

Eramos los campeones mundiales más espectaculares por lo que nos ofrecieron una buena lana, en ese tiempo rompimos récord en la bolsa, una fortuna que hoy no llega ni siquiera a la cuarta parte de lo que gana un campeón. La pelea se hizo a 10 rounds el 23 de abril de 1977 y ninguno expondríamos nuestro título. Fue en el Forum de Los Angeles ante un gran lleno.

Bajo mi punto de vista, agrega Alfonso Zamora, los encuentros boxísticos se desarrollan bajo dos estilos diferentes, normalmente para mí el mejor es el que gana. Y ahí está el caso de Mike Tyson, cuando peleó con Foster Douglas. A Douglas todo el mundo le pegaba y a Tyson nadie, pero ante el estilo de Douglas, Tyson cayó. Y eso ocurrió en la "Guerra de las Zetas".

Para mí Carlos Zárate fue veneno, era muy rápido y me ganó con todas las de la ley, nunca busqué ni hoy trato de hacerlo, pretexto alguno, me ganó porque fue mejor. Yo perdí por KO efectivo en el cuarto asalto. El noqueador fue noqueado; los dos éramos noqueadores. Yo todas mis peleas las gané casi siempre antes del cuarto round, mientras que Carlos había ganado algunas por decisión, pero la mayoría habían sido por nocaut. Tenía como 48 peleas.

Recuerda que llegó a ese combate con 27 peleas y 27 nocauts, mientras que Zárate lo hizo con 47, 46 nocauts y una ganada por decisión.

EL RETIRO FUE CIRCUNSTANCIAL


Durante la prolongada plática que sostuvimos con Alfonso Zamora Quiroz fueron tantos y tantos los pasajes y anécdotas que nos platicó el aún orgulloso medallista olímpico y fantástico campeón mundial de peso gallo que, sinceramente, nuestro reportaje que ofrecemos a nuestros lectores, seguros estamos que tendría que alargarse a por lo menos otros cuatro o cinco, porque Alfonso los platicó con tanta sencillez pero también con un cúmulo de sinceridad, que vale la pena detallarlos, y quisiéramos hacerlo con el mismo sentimiento que éste gran deportista los expresó.

Sí, dijo Alfonso Zamora, "yo soy de los deportistas que siguen viviendo de recuerdos, porque tengo derecho a disfrutarlos y los vivo con gran intensidad porque para mí, no fue nada fácil llegar hasta las alturas en que estuve disfrutando de la popularidad y de ser considerado un ídolo en el boxeo de México, y admirado universalmente, entonces aseguró: ¿Verdad que sí tengo derecho a vivir de mis recuerdos? Mire -nos dice- usted me pregunta porqué estando yo aún en plenitud de mis facultades físicas y mentales y teniendo por delante muchas peleas me retiré de los rings, y se la voy a contestar relatándole algo que muy pocas personas conocen a la fecha: Resulta -nos relata el campeón- que cubría yo el combate semifinal de aquella función que tuvo verificativo el 19 de agosto de 1980 en el Sport Arena de Los Angeles, y lo tengo tan grabado en mi mente porque precisamente en esa doblemente nefasta función, el mexicano Lupe Pintor noqueó impresionantemente al peleador inglés Jhonny Owens provocándole la muerte.

Yo iba contra Rigoberto "Yiyo" Estrada, un rival al que menosprecié rotundamente, tanto así, que antes de la pelea yo alardee de que si la perdía me retiraba de los cuadriláteros y mayúsculo fue mi estupor cuando el "Yiyo" me derrotó sorpresivamente derrumbando todos los pronósticos que me marcaban como favorito absoluto para ganar por nocaut.

Yo había declarado enfáticamente que si perdía me retiraba, y muy a mi pesar tuve que cumplir ese alarde que yo tuve; cómo no recordar ese 19 de septiembre de 1980.

Pero me retiré satisfecho de mi decisión, y muy agradecido con el boxeo que me había dado tanto y me sigue dando, porque me formó un hombre de provecho, luego de tener experiencias equivocadas por causa de los malos amigos, que están cerca de uno mientras tiene fama y dinero, aunque núnca dejé de tener respeto y obediencia para mis padres, incluso a la fecha mi familia guarda todas mis fotografías y las conserva, porque asegura que si me las hubiera dejado, ahorita no tendría ninguna, y guarda también la medalla de plata que conquisté en Munich, Alemania, en aquellas trágicas Olimpiadas, las del parecer cabalístico septiembre "negro", porque los terroristas mataron a deportistas inocentes, aunque también a ellos los mataron sin determinar el número porque nunca se supo, o no quisieron decirlo. Ya para concluir la plática con FUERZA AGUASCALIENTES, Alfonso Zamora, vuelve a recordar que en los Juegos Olímpicos de Munich, Alemania, estuvo a punto de ganar la medalla de oro y que si acaso esa ilusión se vio frustrada, no se arrepiente porque después de casi 41 años, sigue siendo honrado en su interior al afirmar que perdió frente a un gran campeón: El cubano Orlando Martínez del que dice, "me golpeaba fuertísimo y si no me caí fue porque me salió la casta de mexicano y pude terminar de pie; o sea, que perdí la pelea por decisión".

Antes de eso, dice Alfonso Zamora, "yo había asegurado la medalla de bronce derrotando con facilidad a Francisco Rodríguez, de España y luego la de plata al puertorriqueño Ricardo Carrera, siendo la única medalla que conquistó México en esos Juegos Olímpicos".

SU MENSAJE

"Aprovecho la oportunidad de esta plática con FUERZA AGUASCALIENTES, para expresar un mensaje a todos los jóvenes: Que hagan deporte y a los boxeadores en especial, que lo practiquen como si fuera una religión".

#deportes

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